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El pastel de arroz es un clásico de la cocina vasca. Un postre de esos que nunca pueden faltar en las mesas de los hogares vascos. Una leyenda que acompaña a todos desde que éramos pequeños.

Este dulce de curiosa textura y un sabor capaz de marcar los corazones vascos ha pasado de generación en generación conservando su receta tradicional. Su conjunto de sabor y textura lo han convertido en uno de los postres más icónicos del territorio vasco.

Prepararlo no es difícil, de hecho, está listo en media hora y no requiere mucho lío, pero sí unos pocos ingredientes y técnicas muy concretas. Algo que la repostera Eva Arguiñano y el chef David de Jorge (Robinfood), han perfeccionado.

El truco de los chefs

Ambos emplean ingredientes clave, como 500 o 650 ml de leche, 125 gramos de azúcar, tres o cuatro huevos, 125-200 gramos de harina de arroz y 80 gramos de mantequilla en pomada o fundida. Eva, además, incorpora una lámina de hojaldre, frambuesas y grosellas, y hojas de menta para darle su toque.

Comenzamos colocando la lámina de hojaldre sobre un par de trozos de papel de horno y la encimera. La estiramos con la ayuda de un rodillo y cubrimos la base tres centímetros de la altura del molde con un poco de papel de horno.

Estiramos la lámina sobre el molde y presionamos con la ayuda de las manos para que el hojaldre adope la forma del molde. En un bol mezclamos la harina de arroz con el azúcar. Vertemos un vaso de leche y removemos todo bien hasta que los ingredientes queden integrados.

Agregamos los huevos y continuamos removiendo hasta lograr una crema homogénea. Vertemos el resto de leche y continuamos removiendo. Añadimos la mantequilla fundida y removemos. Incorporamos la mezcla en el molde y cortamos los bordes.

Horneamos todo bien a 170ºC durante casi una hora. Una vez pasado este tiempo, retiramos la tarta del horno y dejamos que temple. La cortamos en porciones y servimos. Adornamos con las frambuesas, las grosellas y la menta.