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Los mejillones se erigen como auténticas joyas a la hora de elaborar la paella o algún tipo de guiso de pescado, entre otros. Estos son capaces de aportar un sabor impresionante y único a los caldos, cuyos jugos catapultan estos platos a la fama.

Además, sobresalen por su versatilidad, ya que se pueden hacer con tomate como aperitivo, al vapor o como los protagonistas de los platos de pescados. Sea como sea, su textura se adapta a todo tipo de elaboraciones.

Lo habitual es prepararlos en una olla, cociéndolos primero. Sin embargo, uno de los chefs vascos más conocidos del panorama televisivo, Robinfood o David de Jorge, tiene un truco perfecto para potenciar su sabor.

El truco de Robinfood

A lo largo de muchos años, Robinfood ha compartido decenas de recetas a través de las redes sociales, YouTube y por la televisión desde un tono cercano y amable, ofreciendo los mejores consejos a su audiencia para la elaboración de clásicos.

Nadie se olvida de sus mejillones en salsorra, plato que lo enamora porque se pueden comer acompañados de arroz o de pasta. Una receta rápida y sencilla, además de versátil, que no deja a nadie indiferente.

Uno de los trucos del chef es que los mejillones no se deben cocer en agua, sino que se tienen que cocinar con ajos, 10 gramos de harina y 100 de tomate. Además, el control del fuego al inicio de la receta, es clave. De esta manera, uno evita que el ajo y la guindilla se doren mucho y adopten un sabor amargo.

Otro truco clave para el chef es el de espolvorear una cucharada de harina sobre los mejillones antes de llevarlos a la sartén para cambiar la textura de la salsa. "La harina lo que va a hacer es sujetar ese jugo que suelta el mejillón a la salsa de tomate, a esta salsorra", explicaba David.

Para elaborar los mejillones se requieren 500 g de mejillones pequeños, 100 ml de salsa de tomate, 50 ml de manzanilla en rama, una guindilla, 5 dientes de ajo, una cucharada de harina de trigo, aceite de oliva virgen extra y perejil fresco picado.

Primero limpiamos los moluscos y, para ello, retiramos los restos de suciedad de las cáscaras. Tiramos de sus barbas para eliminarlas y los lavamos bien. Acto seguido, los colocamos en un bol y espolvoreamos un poco de harina por encima y los rebozamos con las manos.

Después, en una sartén con aceite añadimos los ajos y el chile y dejamos que se cocinen hasta que queden dorados. Subimos el fuego y agregamos el vino, para que se vaya reduciendo, y 100 ml de salsa de tomate. Removemos bien.

Incorporamos los mejillones rebozados en harina en la cazuela. Tapamos todos y removemos poco a poco para ligarlo todo. Retiramos del fuego los mejillones una vez listos y espolvoreamos con perejil. Servimos en una fuente amplia.