A veces buscamos comer más verduras y por ende más sanos y no somos conscientes de que las recetas tradicionales las podemos convertir en más nutritivas y saludables con un simple cambio.
Es el caso de la lasaña, si la hacemos con calabacín sustituyendo la pasta y la bechamel tradicional por finas láminas de verdura, proteína ligera como atún o pollo y un toque de queso fresco o gratinado ligero.
Blanca, abuela cocinera, le gusta pasar tiempo en la cocina y hacer platos diferentes para sus nietos, a quienes les cuesta probar varias recetas que contienen verduras y esta lasaña es una opción
Ingredientes
- 2 calabacines medianos
- 1,100 kg de tomate troceado en conserva
- 400 gr de queso mozzarella
- 400 gr de pechuga de pavo
- 100 gr de queso mozzarella rallado
- 2 dientes de ajo
- Hojas de albahaca
- Aceite, sal y pimienta
Cómo elaborar la lasaña
Para elaborar la lasaña es tan fácil como la tradicional. Lo primero que debemos hacer es cortar el calabacín en láminas finas y alargadas, para que no quede crudo. Una vez las tengamos salpimentamos y le damos vuelta y vuelta en la sartén.
Una vez tengamos el calabacín cocinado comenzamos a preparar el relleno. Para ello, cogemos el tomate troceado y sofreímos con los ajos y unas hojas de albahaca. Sazonamos con sal y pimienta al gusto y esperamos a que reduzca a la mitad para retirar del fuego.
Ahora cogemos las lonchas de queso y pechuga de pavo para comenzar a montar nuestra lasaña. Alternamos capas de calabacín, tomate, lonchas de queso y pechuga de pavo. Y así hasta que coja el grosor que queremos, terminando con una última capa de calabacín.
Por último, añadir sobre la capa final de calabacín queso rallado y horneamos a 230º C – 446º F con calor arriba y abajo durante 15 minutos o hasta que se dore por arriba.
Beneficios del calabacín
El calabacín es un aliado excelente para la reducción y el mantenimiento del peso gracias a su bajo aporte calórico, lo que lo hace idóneo para dietas hipocalóricas. Adicionalmente, cuenta con un alto contenido de agua que lo convierte en un alimento altamente hidratante para el cuerpo.
Su perfil nutricional lo dota de un gran efecto diurético, al ser rico en agua y potasio y bajo en sodio, lo que favorece la eliminación de líquidos y beneficia a personas con hipertensión, retención de líquidos o cálculos renales.
Por otra parte, su aporte de mucílagos (fibra soluble) ayuda a desinflamar y suavizar la mucosa digestiva e intestinal, resultando muy aconsejable en casos de gastritis.
Finalmente, su riqueza en fibra ayuda a combatir el estreñimiento y a prevenir problemas como la diverticulitis, las hemorroides y ciertos tipos de cáncer de intestino grueso.
