Caldo de pollo

Caldo de pollo

Gastronomía

Karlos Arguiñano, chef: "El caldo de pollo más rico lleva 2 carcasas, 80 g de zanahoria, 1 puerro y 3 litros de agua"

El resultado es un caldo ligero, hidratante y rico en minerales, que puede resultar especialmente agradable cuando se busca una preparación suave y fácil de tomar

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Con la llegada del otoño, los caldos y sopas se convierten en una de las recetas favoritas de los más pequeños y no tan pequeños.

El caldo de pollo casero es un alimento muy nutritivo y completo que aporta grandes beneficios a la salud.

Durante la cocción, los sabores, nutrientes y gelatinas del pollo y los vegetales se liberan, dando lugar a un líquido aromático y nutritivo.

Es común añadir ingredientes como cebolla, ajo, zanahoria, apio, laurel y pimienta. El caldo de pollo se utiliza como base para sopas, guisos, arroces y otras preparaciones culinarias.

La receta del chef

En esta línea, Karlos Arguiñano propone una idea sencilla y perfecta para hacer cualquier día. Para esta elaboración el chef vasco usa 2 carcasas de pollo, 1 muslo de pollo, 1 patata, 1 apio, 2 zanahorias, 1 puerro, 3 litros de agua, sal, orégano seco y espaguetis.

Esta receta fue compartida en su programa de Cocina Abierta y difundido en Hogarmania. Para iniciar la preparación, pela las patatas y el resto de verduras y troceálos. Antes de añadirlas, primero dora las carcasas de pollo y el muslo de pollo con un poco de aceite en la sartén.

Una vez estén doradas, cogemos una olla y las ponemos a cocer con agua. Deben estar bien cubiertas. Cuando empiecen a hervir, bajamos el fuego y añadimos las verduras ya previamente troceadas.

Mientras se va hirviendo es importante ir espumando el caldo para ir retirando toda esa grasa sobrante.

Deja que el caldo se cocine a fuego bajo durante al menos 80 minutos. Espolvorea orégano seco y retira con cuidado la grasa.

Por último, agrega los espaguetis finos al caldo. Una vez terminado el tiempo de cocción, puedes añadir un puñado de espaguetis finos directamente al caldo.

Una vez pasado el tiempo de cocción, cuela el caldo y desecha los restos de verdura y huesos.

La cocción

Primero se lleva todo a ebullición y, después, se baja el fuego para mantener una cocción suave durante una hora y cuarto. De esta manera, las verduras van aportando sus nutrientes y sabor al caldo de forma progresiva.

El método de cocción es crítico para preservar las propiedades de los ingredientes. El proceso comienza llevando la mezcla a un hervor inicial; sin embargo, una vez alcanzado este punto, se debe reducir la intensidad del fuego de inmediato. El caldo debe mantenerse a suaves borbotones durante una hora y vente.

Esta temperatura suave es esencial, ya que permite que los componentes beneficiosos se "infundan" en el agua de manera gradual, respetando la integridad de las vitaminas y minerales que podrían degradarse con un calor excesivo y violento. Al final del proceso, el resultado es un líquido ligero pero profundamente nutritivo.

Un caldo ligero y nutritivo

El resultado es un caldo ligero, hidratante y rico en minerales, que puede resultar especialmente agradable cuando se busca una preparación suave y fácil de tomar.

Además, por su contenido en verduras y agua, puede contribuir a una alimentación equilibrada y ayudar a combatir la sensación de pesadez.