Con la vuelta de la rutina, a veces a la cocina se llega con poco tiempo para preparar la cena. En el recetario español hay varias elaboraciones sencillas y rápidas como la famosa tortilla de patatas de bolsa de Ferrán Adrià.
Una alternativa a la tortilla de patatas que cada vez estás ganando más terreno es la tortilla de calabacín. En muchos hogares sustituye parte de la patata y aporta un resultado más ligero, menos pesado y con un dulzor más suave.
Esa adaptación mantiene la lógica de la tortilla tradicional, pero ofrece una versión distinta que encaja mejor en comidas rápidas o cenas sencillas.
En esta línea, Loli ha propuesto una receta de mini tortillas ligeras de calabacín, con espárragos blancos y huevos duros, siguiendo los pasos de la chef Samantha.
Concretamente, se trata de la frittata italiana, una elaboración a medio camino entre la tortilla y el revuelto cuajado al horno.
Ingredientes
- 2 calabacines
- 2 cebollas
- 4 huevos
- 1 cucharada yogur natural
- 2 lonchas jamón york
- 4 lonchas queso mozzarella
- Aceite de oliva
- Sal
Elaboración
Primero, lavamos los calabacines y cortamos en rodajas. Los colocamos en una bandeja de horno. Agregamos la sal, el aceite y la pimienta negra y dejamos en el horno a 200 grados durante 20 minutos.
Mientras, cortamos la cebolla en juliana. Luego calentamos el aceite a fuego alto en una sartén, y echamos la cebolla cortada para que se caramelice. En un bol batimos los huevos e incorporamos la cebolla bien caramelizada, el yogur, y los calabacines ya cocinados. Mezclamos todo.
En un recipiente apto para horno, vertimos la mitad de la mezcla, añadimos el jamón York y dos lonchas de queso y luego completamos con el resto de la mezcla por encima. Ahora, metemos al horno durante 15-25 minutos a 200 grados. Cuando termine, pon por encima las otras dos lonchas de queso mozzarella restantes y gratínalas. Y listo
Beneficios del calabacín
El calabacín es un aliado excelente para la reducción y el mantenimiento del peso gracias a su bajo aporte calórico, lo que lo hace idóneo para dietas hipocalóricas. Adicionalmente, cuenta con un alto contenido de agua que lo convierte en un alimento altamente hidratante para el cuerpo.
Su perfil nutricional lo dota de un gran efecto diurético, al ser rico en agua y potasio y bajo en sodio, lo que favorece la eliminación de líquidos y beneficia a personas con hipertensión, retención de líquidos o cálculos renales.
Por otra parte, su aporte de mucílagos (fibra soluble) ayuda a desinflamar y suavizar la mucosa digestiva e intestinal, resultando muy aconsejable en casos de gastritis.
Finalmente, su riqueza en fibra ayuda a combatir el estreñimiento y a prevenir problemas como la diverticulitis, las hemorroides y ciertos tipos de cáncer de intestino grueso.
