Entrada del centro penitenciario de Zaballa, en Nanclares de la Oca (Álava)

Entrada del centro penitenciario de Zaballa, en Nanclares de la Oca (Álava) EUROPA PRESS

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El programa ‘Reincorpora’ de Fundación "la Caixa" se expande a Gipuzkoa tras años de buenos resultados

Desde su puesta en marcha en 2021, el programa ha logrado la reinserción laboral del 76% de los reclusos participantes

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Desde su puesta en marcha en 2021, el programa ‘Reincorpora’ ha ido ganando peso como una herramienta eficaz para facilitar la vuelta al mercado laboral de personas privadas de libertad. Y no es solo una percepción: los datos hablan por sí solos.

Un 76% de quienes han pasado por el programa han logrado empleo, una cifra que refleja que, cuando hay un plan bien diseñado y un acompañamiento real, las oportunidades pueden materializarse. Este año, además, alrededor de 155 personas de los centros penitenciarios de Euskadi podrán beneficiarse de itinerarios personalizados que buscan algo más que un contrato puntual: estabilidad, continuidad y un futuro con más opciones.

Este avance llega de la mano de la renovación del acuerdo entre Aukerak, la Agencia Vasca de Reinserción Social, y la Fundación “la Caixa”, una colaboración que en los últimos años ha dado resultados sólidos en Álava y Bizkaia.

Ahora, el programa da un paso más e incorpora a Gipuzkoa, ampliando así su alcance a todo el territorio. La intención es sencilla pero ambiciosa: que todas las personas privadas de libertad, independientemente del centro en el que se encuentren, tengan acceso a los mismos recursos y posibilidades. Porque, al final, el punto de partida no debería marcar el final.

Un acompañamiento que va más allá del empleo

La consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, presentó este nuevo convenio como una apuesta por un modelo de inserción más completo. Y es que ‘Reincorpora’ no se limita a poner en contacto a las personas con empresas, sino que construye un proceso más amplio, donde cada participante cuenta con un itinerario adaptado a su situación personal, social y profesional.

Hablamos de formación, orientación laboral, acompañamiento continuo e incluso participación en proyectos de servicio a la comunidad, todo ello con un seguimiento que permite ajustar el proceso sobre la marcha.

No es un camino corto ni inmediato. El programa tiene una duración mínima de seis meses, tiempo en el que se trabaja no solo la empleabilidad, sino también aspectos clave como la confianza, las habilidades sociales o la capacidad de adaptarse a un entorno laboral. En ese sentido, se podría decir que no se trata solo de encontrar trabajo, sino de estar preparado para mantenerlo. Y eso, aunque no siempre se vea, es lo que realmente marca la diferencia.

Una inversión que se traduce en resultados

Para sostener este modelo, la Fundación “la Caixa” destinará este año 292.000 euros, una inversión que permitirá desarrollar el programa a lo largo de todo el ejercicio. Eso sí, está dirigido a personas cuya situación penitenciaria y legal permita su incorporación al mercado laboral, lo que garantiza que el proceso tenga continuidad más allá de la fase formativa. No es tanto una ayuda puntual como una apuesta por procesos que puedan tener recorrido.

Los datos del año pasado ayudan a entender mejor el impacto. En 2025, cuando el programa se desarrolló únicamente en Álava y Bizkaia, participaron 108 personas. De ellas, más de la mitad lograron empleo, sumando más de 80 contrataciones. Además, cerca de 60 participantes se implicaron en proyectos de servicio a la comunidad que beneficiaron directamente a miles de personas. Es decir, el impacto no se queda en quien participa, sino que también se extiende al entorno.

Extender el modelo a todo Euskadi

La llegada a Gipuzkoa supone completar el mapa y consolidar un modelo que ha demostrado funcionar. No es solo una cuestión de ampliar cobertura, sino de garantizar que los recursos estén disponibles para todos en igualdad de condiciones. En ese sentido, el papel de Aukerak será clave, ya que se encargará de coordinar el programa, mantener el seguimiento de los participantes y trabajar junto a entidades sociales especializadas en inserción laboral.

Este trabajo en red permite que el proceso sea más completo y que cada persona reciba una atención ajustada a sus necesidades. Habrá intercambio de información, seguimiento continuo y una coordinación constante entre los distintos agentes implicados. Puede parecer técnico, pero en la práctica se traduce en algo bastante sencillo: que nadie se quede descolgado a mitad de camino.

Igualdad y apoyo en lo cotidiano

El programa también pone el foco en aspectos prácticos que, muchas veces, son determinantes. Por ejemplo, cubre los gastos de transporte para asistir a formaciones o entrevistas, algo que, en determinadas situaciones, resulta clave para no abandonar el proceso. Son detalles que ayudan a que el itinerario sea realmente accesible.

Además, el convenio incorpora un compromiso claro con la igualdad de género, asegurando que tanto hombres como mujeres tengan las mismas oportunidades de acceso a la formación y al empleo. Es un enfoque necesario si se quiere hablar de reinserción en términos reales y no solo teóricos.