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Cuando llega el verano, la mayoría hace turismo por la costa. Pero en Euskadi existe una enorme variedad de posibilidades en el interior, lejos de los núcleos más conocidos. Muchas de esas opciones están a disposición del viajero en el "Grand Tour de Euskadi", que ofrece diferentes itinerarios para recorrer la comunidad de tesoro en tesoro.

La etapa 4 del Grand Tour une Donostia-San Sebastián con Vitoria-Gasteiz por un hermoso recorrido que fusiona naturaleza y legado. El camino está compuesto por diez paradas que sirven para descubrir el carácter más auténtico de Euskadi.

De la capital de Guipúzcoa a la capital de Álava (y de Euskadi) pasando por pueblos y lugares con encanto como Tolosa, Ordizia, el Parque Natural de Aizkorri-Aratz, Oñati o Leintz-Gatzaga. Elegir este viaje supone adentrarse en el corazón guipuzcoano mediante esta decena de visitas que dejan huella.

Turistas en una quesería Basquetour

Mercados, santuarios, raíces

Una parada obligatoria de este viaje entre dos capitales vascas está en el Mercado de Ordizia. El Centro D'elikatuz, instalado en el edificio histórico Barretxe en el corazón del casco viejo de la localidad, es el punto de partida para descubrir uno de los mercados más arraigados de Goierri. Desde aquí, la oficina de turismo comarcal propone dos maneras de acercarse a su historia: la visita guiada, con acompañamiento, y el recorrido autoguiado, que el visitante puede hacer a su propio ritmo.

Para quien desee cultivar la espiritualidad, nada mejor que la visita al Santuario de Arantzazu, ubicado en el valle que asciende desde Oñati hasta el corazón del Parque Natural de Aizkorri-Aratz. Es al mismo tiempo lugar de peregrinación y una de las obras más ambiciosas del arte contemporáneo vasco, con las huellas imborrables de Jorge Oteiza, Eduardo Chillida y Lucio Muñoz.

Entre las posibles paradas de esta etapa del Grand Tour destaca la visita al Centro de Interpretación del Queso Idiazabal, situado en el municipio de Idiazabal (Guipúzcoa), que ofrece una visita guiada por los orígenes y el proceso de elaboración de uno de los quesos más reconocidos del País Vasco.

La visita a la Ermita de La Antigua de Zumarraga, el museo salino de Leintz-Gatzaga o el mercado de Tolosa de los sábados son otras de las paradas de esta etapa que sirve para reconectar con los sentidos y conocer las tradiciones, las raíces y los mejores paisajes interiores de Euskadi.

Fiestas de La Blanca en Vitoria Basquetour

Fiesta de Vitoria

Y para cerrar la ruta, nada mejor que la visita a la capital vitoriana, que estos días celebra las Fiestas de la Virgen Blanca. Es uno de los referentes festivos del País Vasco. Arrancan oficialmente el 4 de agosto: a las 18:00, se celebra el chupinazo en la plaza de la Virgen Blanca. El cohete lanzado desde la balconada de la Iglesia de San Miguel da el pistoletazo de salida y tiene lugar la bajada de Celedón, el personaje icónico de la ciudad, uno de los momentos más emblemáticos del calendario festivo vasco.

El programa festivo es uno de los más completos de la comunidad. La oferta musical —con conciertos nocturnos en la Plaza de Los Fueros— y el teatro ocupan un lugar central. A lo largo de los días de fiesta se suman ferias gastronómicas y de artesanía, fuegos artificiales, actividades para los txikis, recitales de bertsolaris y una gran variedad de actos populares, entre los que no faltan el lanzamiento de abarca o el deporte rural vasco.

Además de esos actos festivos que pueden disfrutarse entre el 4 y 9 de agosto, en Vitoria es obligatorio recorrer su Almendra Medieval, que conserva intacto el trazado urbano que dio forma a la ciudad hace siglos.

Otra opción más deportiva es recorrer a pie o en bicicleta el Anillo Verde, que es un circuito circular de más de 30 kilómetros que rodea la ciudad enlazando sus principales parques periurbanos mediante corredores eco-recreativos.

En este enlace puedes consultar la etapa 4 del Grand Tour de Euskadi.