Tres mujeres vascas que recorren el mundo (y lo cuentan).
Tres mujeres vascas que recorren el mundo (y lo cuentan): "Viajar es entender contextos"
En este 8-M hablamos con Bego Beristain, Natalia Zapatero y Esther Saiz
Más información: El 33% de las personas que viven solas en Euskadi son mujeres de más de 65 años: "Es un aprendizaje"
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Annie Cohen, periodista, dio la vuelta al mundo en bicicleta; Jeanne Baret se disfrazó de hombre para hacerlo. La primera persona que dio la vuelta al mundo trotando fue la escritora Rosie Swale y Nellie Bly la replicó en menos tiempo que el protagonista del libro de Julio Verne. Alicia Sornosa lo hizo en moto. Mujeres que en contadas ocasiones se mencionan. En este 8-M queremos acercarnos al modo de mirar al mundo de algunas mujeres viajeras en la actualidad.
Bego Beristain
Por su firma le conoceréis. Sus aportaciones regulares a este diario son de lo más leído. Sus podcast con reposadas entrevistas semanales contrastan con la velocidad que alcanzan sus piernas una vez que se calza las zapatillas de running. Con ellas ha hecho kilómetros suficientes como para dar la vuelta a ese mundo por el que, como periodista, tan bien conoce. Hablamos con ella.
Si te tuvieras que auto presentar, ¿cómo lo harías? Tu nombre es tan dual como algunas formaciones de FP. Siempre ligada al periodismo y ¿desde cuándo vinculada al deporte?
Yo siempre me presento como periodista y corredora. Lo de periodista fue lo primero y siempre ha sido una pasión pero desde que el correr entró en mi vida me abrió una nueva dimensión que ahora comparto con la inicial. Llevo vinculada al deporte toda la vida pero fue en 2012 aproximadamente cuando abandoné otras disciplinas y me centré solo en correr. Empezó a formar parte también de mi labor profesional así que se han aunado dos pasiones. Bueno, diría que tres porque ambas me han llevado a viajar por muchos lugares del mundo y viajar es otra de mis pasiones.
Begoña Beristain ha participado en la ultramaratón de los 100 km del Sahara que este año celebra su vigésimo quinta edición
¿Ha sido el periodismo o el deporte lo que te ha permitido realizar más viajes? No dudo un instante en que cuando te desplazas como periodista buscas y encuentras la ocasión para visitar el destino ¿También puedes hacerlo cuando viajas como deportista o, en este caso, hay más "prisa" por llegar y marchar?
Depende de dónde vaya a correr me tomo más tiempo o menos. Si es un lugar cercano procuro hacer estancias más cortas, como de tres o cuatro días pero si ya, por ejemplo, cruzo el charco me organizo para poder estar al menos diez días y conocerlo mejor. Como periodista he viajado más rápido; llegar, ocuparme del tema que voy a tratar y volver pero como deportista he hecho viajes más largos. Por ejemplo, para conseguir hacer el circuito de las maratones más importantes del mundo, he combinado viajes más largos y más cortos. Ese circuito te lleva a visitar Berlín, Londres, Tokio, Chicago, Boston y Nueva York. En los destinos europeos fueron viajes más relámpagos pero el resto me lo tomé con más calma.
Entiendo que a muchas carreras y maratones acudes sola, sin equipo de apoyo ¿Qué es lo mejor de descubrir destinos sin compañía? ¿ Alguna vez te has sentido intimidada?
La verdad es que nunca me he sentido sola porque como periodista siempre acabas relacionándote con gente y no te da tiempo a echar de menos nada ni a nadie. Y como deportista un poco lo mismo, enseguida entablas relación con personas que también sienten pasión por correr y acabas por abrir tu círculo social. Intimidada solo me he sentido en algunas ocasiones porque ser mujer te hace más vulnerable, por muy fuerte y segura que te sientes. Tomas otras precauciones, no corres sola por lugares poco concurridos u oscuros, intentas ir acompañada aunque sea metiéndote en grupos de otros corredores…. Ese problema se da también en el running y mucho en el periodismo, donde la violencia digital especialmente se ha multiplicado por mil. Escondidos en el anonimato hay muchas personas dispuestas a hacer daño.
¿Ves el destino "a toda carrera" o intentas añadir algún día extra en los desplazamientos para poder "turistear"?
Intento añadir todos los días que puedo. Ya de ir…. Cuando más tiempo tengas para visitar una ciudad más te vas a adentrar en la forma de sentir y vivir ese destino. Y correr es una forma extraordinaria de conocer una ciudad. Primero la recorres corriendo y vas descubriendo lugares a los que después vas con más calma. Es maravilloso conocer una ciudad a golpe de zapatilla.
¿Te falta algún continente por conocer? ¿Alguna carrera a la que le tengas ganas? ¿ cuál es la próxima? ¿Vas a correr hasta que las piernas aguanten?
Nunca he estado en Australia y me gustaría correr la maratón de Sídney pero hay tanta gente que quiere ir que es difícil conseguir un dorsal. Y hay otro país al que le tengo muchas ganas, Argentina. Espero estar en la maratón de Buenos Aires en 2027. Ojalá Milei haya dejado paso para entonces a gobernantes comprometidos con su pueblo, de verdad, y especialmente con las mujeres.
De los destinos que has conocido bien en familia bien por razones profesionales o deportivas ¿cuál/cuáles son los que tenía han dejado más huella y por qué razón?
El desierto es un lugar que me apasiona. Hice un trabajo muy chulo en los campamentos de refugiados de Tinduf donde además se corre una maratón por los distintos barrios que se han creado allí. También he visitado corriendo el del Sahara, por la parte tunecina y el del Mojave en California. La relación que se establece entre la persona y la tierra es muy especial en esos lugares. Pero cualquier ciudad o destino es apasionante si los visitas con los ojos y los oídos bien abiertos.
Zapatillas y micrófono. Dos piezas que forman el “uniforme” de Begoña Beristain quien convina hábilmente sus dos pasiones
El reto es que las mujeres podamos visitar libremente cualquier rincón del mundo sin sentirnos intimidadas, sin tomar precauciones extras y sin tener miedo a lo que pueda pasar. Deberíamos ser libres para eso pero desgraciadamente, vamos a peor. Solo hay que fijarse en los personajes que están accediendo al poder en tantas partes del mundo.
Natalia Zapatero
Inquieta por naturaleza, sonriente por decisión es la Fundadora de Turiskopio, consultora de marca y marketing, formadora y Speaker. Más de treinta años de experiencia, gran parte de ellos vinculados al sector turístico, en los que ha trabajado con destinos y empresas ayudándoles a definir su relato y a posicionarse con estrategia y coherencia. Defiende un modelo de turismo basado en la autenticidad, el respeto al territorio y la creación de valor a largo plazo, convencida de que un buen relato no solo atrae, sino que transforma. A ella, con gran creatividad, le preguntamos.
¿Desarrollar tu vida profesional en torno al turismo crea frustraciones o ilusiones?
Trabajar en turismo implica una gran responsabilidad. El turismo no son solo paisajes; es relato, es identidad compartida, es economía y es la vida cotidiana de quienes habitan cada territorio.
Mi propósito es ayudar a destinos y marcas a construir y comunicar un relato identitario claro y auténtico capaz de atraer a viajeros que conecten con esa historia, la comprendan y valoren.
Cuando un destino tiene una narrativa bien definida, la experiencia adquiere profundidad. El visitante entiende qué representa ese lugar, cuál es su carácter y qué lo hace singular. Esa claridad fortalece la conexión, impulsa el respeto y genera un impacto más equilibrado y sostenible.
Después de más de treinta años en esta profesión, mantengo intacta la convicción de que el turismo, cuando se gestiona con visión y sentido estratégico, es una fuerza constructiva. Un motor de desarrollo económico con capacidad real de transformar territorios y experiencias.
Y ahí es donde concentro mi trabajo en Turiskopio: en ayudar a que cada destino articule su relato y lo proyecte con intención y coherencia para generar un impacto positivo.
Las charlas, tan amenas como sus conversaciones
¿Viajera o turista? ¿Mochila o maleta? ¿Hotel o saco?
Viajo con curiosidad y con la mente abierta.
Hay momentos para la ligereza y momentos para la comodidad. El tipo de alojamiento, la forma de moverte o lo que comes condiciona la relación que estableces con el lugar. Cambia tu ritmo, tu mirada y tu manera de vivirlo.
He viajado con mochila y con maleta. Me he alojado en grandes hoteles y también he dormido bajo las estrellas.
Con los años he aprendido a disfrutar especialmente de los hoteles con encanto, de una buena mesa y de esos paisajes que invitan a detenerse, a estar, a mirar, a escuchar. Sin prisa.
Viajar, para mí, es combinar intención y sorpresa. Cuidar los detalles y, al mismo tiempo, dejar espacio para que el lugar te sorprenda.
¿Cuál es el primer viaje que recuerdas y por qué razón?
No recuerdo un primer viaje concreto. He tenido la suerte de viajar desde muy pequeña por toda España con mis padres y a lo largo de mi vida por más de 45 países.
Lo que sí recuerdo de esos primeros viajes es la sensación de descubrimiento. Siempre pedía el plato que no conocía. Quería visitar el sitio que no aparecía en el mapa. Me interesaba todo lo que fuera diferente a mis vivencias diarias.
Esa curiosidad se convirtió con el tiempo en algo más que una forma de viajar. Se convirtió en una forma de mirar, de buscar lo auténtico, lo singular, lo que diferencia a un lugar de otro.
En el fondo, no recuerdo un viaje concreto. Recuerdo una actitud. Y esa sigue intacta.
¿Disfrutas más de la preparación o del transcurso del viaje? ¿Cuál ha sido tu preferido y por qué?
Me gusta la preparación, pero disfruto enormemente de lo que no estaba en el plan.
Cuando sabes por qué vas a un sitio y qué te interesa descubrir, lo vives con otra profundidad. Me interesa entender el lugar antes de llegar. Después dejo espacio para que el viaje me sorprenda.
Siempre busco, por ejemplo, un lugar donde escuchar música en directo. No un espectáculo para turistas, sino un espacio local, auténtico. La música conecta de forma muy directa con la esencia de un destino.
Desde hace años también entro en las librerías y compro novelas o libros de autores locales que narren ese lugar desde la ficción o desde la mirada de quien lo habita. Es una manera distinta de conocer un sitio, más íntima, y además prolonga el viaje en el tiempo.
Elegir un viaje favorito es complicado. Más que un destino concreto, atesoro momentos: el atardecer en el Pan de Azúcar en Río de Janeiro, las aguas negras del Amazonas, una ceremonia aborigen en las Islas Tiwi, la vista de un rinoceronte en Tanzania, el sonido de las cataratas de Iguazú, cantar bajo las estrellas en Costa Rica, las oraciones en los templos de Myanmar, los glaciares de Argentina, los mercados de Vietnam… y muchos otros momentos vividos que me han enriquecido enormemente como persona.
Son esos momentos los que permanecen, por la emoción que despiertan y por la huella que dejan.
La sonrisa que viste Natalia es evidente
Comunidad autónoma admirable. Lugar recurrente. País por descubrir.
Admiro los territorios que han sabido mantener su carácter sin diluirlo. Euskadi es un buen ejemplo: identidad fuerte, cultura viva y una manera muy propia de estar en el mundo.
Los lugares recurrentes suelen ser los más cercanos a casa. No hace falta ir lejos para descubrir y disfrutar de matices que en el día a día pasan desapercibidos. Hace falta detenerse.
He viajado muchísimo por todo el continente americano. Los últimos años me han llevado a varios países de Asia y África. Me atrae la cultura y la forma en que cada sociedad organiza su vida cotidiana.
Me preguntas sobre un país por descubrir.
Hay 195 países en el mundo (incluyendo el Vaticano y Palestina), así que me quedan alrededor de 150, más o menos, pero viajar no es acumular destinos, es entender contextos.
Algunos países invitan a volver porque cada visita revela una capa nueva, una conversación distinta, una mirada que aún no habías visto y los he visitado más de una vez. Otros nunca llegarán.
Mis próximos viajes en 2026 serán a Turquía y Sri Lanka. En España A Coruña y Málaga. Estos ya están planificados, con suerte, habrá más.
Tu desprendes ilusión, tus textos son creativos, tu cerebro no cesa de planificar nuevos proyectos. ¿Serias capaz de pensar en otra cosa que no sea turismo?
Llevo 30 años trabajando en turismo, pero mi verdadero campo es la marca, la diferenciación y la creación de valor.
De hecho, desde hace ya 5 años asesoro y acompaño a emprendedores y empresas de diversos sectores en su estrategia de marca y negocio. Disfruto muchísimo aportando una mirada diferente a sus ideas, a sus servicios y a la forma en que se muestran al mundo. Lo hago bajo mi marca personal.
También doy formación a nivel de máster en escuelas de negocio y participo como ponente en numerosos congresos.
Mi obsesión profesional es ayudar a empresas y líderes a responder una pregunta clave: ¿por qué elegirte a ti?
No siempre es fácil responderla.
Esther Saiz
Lleva una década Yendo por la vida, nombre del blog que gestiona acompañada de su pareja para mostrar a los lectores que no hay placeres menores, destinos despreciables y que las distancias no se miden por kilómetros. Esther, al igual que Txema vinculada al mundo de la educación, transmite a sus pequeños alumnos —que un día también serán viajeros— el gusto por descubrir lo sencillo, la naturaleza, lo asequible y accesible.
Si hay un derrumbe, no es probable que os pille en el domicilio ¿Hay algún fin de semana al año en el que os quedéis en casa?
Seguro que no nos pilla. Los viernes a la tarde suena la alarma en casa y salimos corriendo a nuestro siguiente destino de fin de semana.
El viajar es pura necesidad para mantener nuestro equilibrio emocional durante la semana.
¿Mejor improvisar o planificar?
En los viajes hay que planificar lo justo y después dejarse llevar y sorprender por las cosas interesantes que se cruzan en nuestro camino.
Experiencia gastronómica en barco navegando por el rio Guadalquivir frente a Doñana
Aunque habéis cruzado fronteras en infinidad de ocasiones sois de ese tipo de "disfrutones" que goza con escapadas de proximidad que incluyen la gastronomía. ¿Más vale pájaro en mano?
Cierto que hemos viajado por muchos países y eso nos ha demostrado que los viajes son viajes y no importa tanto el destino como las ganas de disfrutar de cada rincón que visitamos.
¿Cuántos pares de botas habéis desgastado en la última década? Si os perdéis, que os busquen en alguna ruta de senderismo ¿no?
Muchas botas, ciertamente y si alguien nos quiere encontrar que nos busque cerca de alguna cascada o en cualquier restaurante que sirva buenos platos
Tanto Txema como tu estáis vinculados al mundo de la enseñanza ¿ te gustaría que el sistema educativo incluyera el contacto con la naturaleza desde pre-escolar? ¿ Qué crees que le aportaría a los niños?
En estos tiempos que vivimos es muy importante que las nuevas generaciones estén familiarizadas con el medio ambiente y la naturaleza para que sepan valorar su importancia. Estar en contacto con la naturaleza nos conecta con nuestra verdadera esencia, nos da la dimensión de lo que somos y al mismo tiempo nos ofrece experiencias sensoriales maravillosas y auténticas muy importantes para el desarrollo integral de los peques. Por lo tanto, claro que estoy a favor de que se trabaje desde la Educación Infantil, de hecho, creo que todos Centros Educativos deberían estar, en la medida de lo posible, integrados en un entorno natural.
De todos los pequeños o grandes rincones que habéis visitado ¿cuál te ha impresionado más? ¿ y cuál te ha sorprendido? ¿Serias capaz de hacer público un sitio que "descubriste" y te impactó?
Como hemos comentado, en cualquier destino, sea lejano o cercano, siempre se descubre algo interesante, un paisaje escondido, un pueblo con encanto o un restaurante peculiar.
Recientemente hemos descubierto la costa de Lugo o Mariña Lucense donde hemos encontrado un paisaje de otro mundo visitando los Acantilados de papel de Xove y el Restaurante A Lonxa de Burela, un paraíso para los amantes del pescado y el marisco de verdad.
Acantilados de papel de Xove en la Mariña Lucense
En este mundo actual tan "instagrameable" hay que huir de lo previsible y buscar lo que a cada uno nos llene de felicidad. Curiosidad e ilusión aúnan el espíritu viajero en el que cada vez más mujeres dejan de forma visible su huella.