Robles centenarios, saltos de agua y mosaicos de fauna y flora que conviven a la vera del nacimiento de los ríos. Es el escenario natural que conquista a los visitantes que se adentran a lo largo del año en la Llanada Alavesa. En ella se suceden vestigios de otras épocas, construcciones arquitectónicas medievales y sendas como la del pastoreo.

El mejor plan para disfrutar de estos atractivos turísticos es llevar a cabo una ruta por sus límites. Existen más de una veintena, los cuales discurren por parajes únicos. Únicamente es necesario elegir una de ellas y recorrerla, tanto a pie como sobre dos ruedas, de principio a fin.

Además, dada su corta distancia y mínima dificultad, muchas de estas propuestas pueden realizarse con niños. Sin duda, se presentan como el plan ideal con la llegada del buen tiempo.

La senda por las cascadas de la Tobería

Una de las excursiones cortas en Euskadi más tentadoras es la que parte del municipio de Andoin para adentrarse en las cascadas de la Tobería. Este itinerario de solo 1,5 kilómetros gana en belleza durante la época de más precipitaciones. Es entonces cuando los saltos de agua muestran toda su grandiosidad.

En el trayecto se suceden otros elementos que compiten por atraer la atención de niños y adultos, desde el antiguo molino erigido junto al río hasta el azud de la etapa final, pasando por un bosque de hayas y robles.

La ruta verde por los robles trasmochos

Otra propuesta para disfrutar de Euskadi y el turismo familiar es la denominada Ruta Verde de los Robles Centenarios de Galarreta y Zalduondo. Es la suma de dos sendas que cuentan con cinco y seis kilómetros, respectivamente. Será el visitante quien decida si sigue una de ellas o completa las dos.

Representa la excusa perfecta para conocer los ejemplares de árboles trasmochos, resultado de podas que se realizaban para engrosar su tronco. No hay más que ver el denominado Abuelo de Galarreta, de ocho metros de perímetro, y el Roble de Beorlatza, de 7,5 metros. Esta práctica tenía como objetivo la obtención de carbón y que el ganado pastara bajo las copas.

El recorrido por el nacedero del río Zirauntza

Aunque puede llevarse a cabo durante todo el año, esta senda goza de mayores atractivos en primavera y otoño. Estas épocas otorgan infinidad de tonalidades y matices al paisaje, lo que le confiere una mayor belleza.

A lo largo de sus cerca de cuatro kilómetros, el itinerario se adentra en el Parque Natural de Aizkorri-Aratz, caracterizado por una gran riqueza botánica. En sus límites habitan liebres, jabalíes, corzos, martas, tejones, garduñas y gatos monteses. Solo hace falta prestar atención y ser paciente para avistar algunos de estos ejemplares.

Las sendas de Mendixur

El Parque Ornitológico de Mendixur reúne dos sendas, además de tres observatorios y multitud de paneles informativos e interpretativos. Ambos trayectos permiten pasear junto al embalse de Ullibarri-Gamboa, incluido en la Lista de Humedales de Importancia Internacional definida por el Convenio RAMSAR.

También ofrecen la posibilidad de contemplar las aves que sobrevuelan en sus límites. Para ello, solamente es necesario detenerse en alguno de sus miradores y esperar a que las especies alcen el vuelo.

Tampoco puedes olvidarte de una visita a Barrundia, con sus hermosos pueblos como Larrea u Ozaeta. Lugares auténticos donde pasear, comprar queso y/o relajarte. 

Las rutas que discurren por la Llanada Alavesa desvelan una serie de destinos para familias muy interesantes. Bastará con elegir una de ellas y adentrarse en los espacios naturales que revelarán sus tesoros ocultos.