Tengo que decir que la campaña de las elecciones municipales se estaba desarrollando de una manera muy buena con propuestas y un tono tranquilo, pero muy enriquecedor y salvo polémicas muy interesadas de ámbito local, en lo personal esta campaña me estaba sirviendo para reencontrarme con la comunicación política que tanto echaba de menos. Una comunicación política útil para el electorado al que los partidos políticos apelaban desde el respeto, la madurez y la racionalidad.

Iluso de mí. No recordaba que esto sigue siendo emocional, que los marcos importan y que España en lo que a comunicación electoral se refiere, es centralista.

Vamos a hacer un repaso de los marcos utilizados durante esta campaña para ver con más claridad la degradación del debate público al que han sometido nuestros políticos y estrategas de comunicación política.

La campaña comenzaba en Euskadi con un marco imperante, la ley de vivienda, el apoyo de EH Bildu a esa ley y el error estratégico del PNV de criticar la ley y el apoyo de la coalición de izquierda soberanista. El debate llegaba desde Madrid, es cierto, pero incidía en las políticas locales sobre la vivienda y añadía valor a las propuestas en un tema, que según el último Sociómetro del Gobierno vasco es la tercera preocupación para el electorado vasco habiendo aumentado 11 puntos porcentuales en los últimos 3 meses.

Esto debería haberme dado una señal de que las cosas iban por mal camino y de que en Euskadi tenemos un problema estructural en materia de comunicación política y electoral, pero no lo vi venir.

Y entonces llegó ETA. No voy a entrar en si la inclusión de ex militantes de ETA en las listas de EH Bildu fue un error estratégico o una falta de respeto intencionada a las víctimas. En ese momento, incluso los análisis de los políticos empezaron a torcerse, muestra del nerviosismo que generaba ese debate. El que más me sorprendió fue el de Odón Elorza quien aseguró en un tuit que la inclusión de ex militantes de ETA en las listas de EH Bildu respondía a una estrategia de retener a los votantes más radicales que en los últimos tiempos se habían alejado de la coalición (los llamados disidentes).

Me tengo que preguntar por qué los debates que llegan desde Madrid o que son de carácter estatal son capaces de penetrar en una elección local y foral en Euskadi y los temas locales (incluso de una envergadura tal como un asesinato machista) no lo hacen de la misma manera

Hay que conocer muy poco a esos grupos “disidentes” para hacer ese análisis y ni en EH Bildu contemplan ni de cerca la posibilidad de recuperar ese electorado, ya que a quien apelan en su discurso esos grupos, no es solo a EH Bildu, sino a todo el sistema democrático, es decir, están al margen de los procesos electorales y de la política convencional. En Euskadi son el antistablisment, que por cómo se configura la sociedad vasca se sitúa a la izquierda. Lo que le está dando réditos electorales a EH Bildu (y muy firmes) es acuerdos como la ley de vivienda, ley y acuerdo que ha sido duramente criticado por esos grupos disidentes.

Pero sigamos con el segundo acto de esta obra de teatro; aparece en escena una inesperada protagonista: Isabel Díaz Ayuso y en su estrategia de calentar la campaña electoral consigue convertirse en el centro de atención, a nivel estatal y a nivel autonómico, hasta tal punto que la polémica de las listas de EH Bildu pasan por encima de un asesinato machista ocurrido en Orio esta semana. La falta de presencia en los medios de comunicación vascos de este asesinato hace que los partidos vascos hagan unos posicionamientos muy débiles al respecto y sí, en mi opinión el machismo es un tema que incide de una forma importante en los temas de las elecciones forales y municipales (una parte importante de las políticas públicas intentan abordar la violencia machista se realizan en las instituciones a las que vamos a votar el 28 de mayo).

En este momento en el que me di cuenta de ese centralismo electoral español estaba presente, yo como politólogo me tengo que preguntar por qué los debates que llegan desde Madrid o que son de carácter estatal son capaces de penetrar en una elección local y foral en Euskadi y los temas locales (incluso de una envergadura tal como un asesinato machista) no lo hacen de la misma manera.

Aparte de la ya sabida cercanía de las elecciones generales (los partidos políticos ya están preparando los marcos de debate para esa cita) hay otras dos razones que son estructurales y más difíciles de abordar.

En primer lugar, la precarización de la profesión de periodismo. El periodista (no hablo aquí de los medios) es una parte fundamental de un sistema democrático y para que este pueda desarrollar su trabajo de manera independiente, libre y eficaz necesita unas condiciones laborales dignas. Si esas condiciones laborales no son lo suficientemente óptimas, el periodista estará más pendiente de las noticias que generan más impacto, pero que no son útiles para la decisión electoral de la ciudadanía. Es más, esa precarización puede hacer que un periodista sea más influenciable por intereses corporativos o políticos.

La pluralidad de los medios de comunicación es importantísima para una democracia y cuidar y fortalecer a los medios de comunicación “pequeños” debería ser un objetivo público y un empeño de nuestras instituciones

En segundo lugar y unido al tema de la precarización, el empobrecimiento del ecosistema mediático en Euskadi. Esa precarización de la profesión de periodismo ha hecho que muchos medios de comunicación tengan que recortar sus delegaciones en Euskadi y que los medios pequeños tengan que hacer esfuerzos sobrehumanos para desarrollar su trabajo. Como ejemplo un botón: en Vitoria no tenemos ni una sola televisión local, cuando hace unos años llegamos a tener 3. La pluralidad de los medios de comunicación es importantísima para una democracia y cuidar y fortalecer a los medios de comunicación “pequeños” debería ser un objetivo público y un empeño de nuestras instituciones.

Pero, además, tengo que invitar a mis amigos y amigas analistas a que participen en esos medios “pequeños”, incluso cuando no haya beneficios claros para nosotros. Nuestra participación en estos medios les ayuda mucho, les fortalece y, sobre todo, fortalece a la democracia más importante, la local, y amigos analistas, sin democracia, vosotros no seríais analistas.