Como el año que fue otra vez el champagne, las uvas y el alquitrán de alfombra están. Es la banda sonora que inequívocamente nos acompaña en el último día del año con auténtico orgullo boomer, generación X y hasta de los millennials. No hay 'descanso dominical', como el álbum donde incluía Mecano esta canción, ni navideño que sería lo propio, para hacer balance de lo bueno y malo cinco minutos antes de la cuenta atrás.

Siendo optimista por naturaleza, cuesta muchísimo más tener que poner en la balanza del análisis lo que queda y lo que vendrá. Siento que cada vez va en aumento, bien por la edad, bien por la experiencia o por un cierto espíritu creciente en mí de Mr. Scrooge, el descenso de mi nivel de esperanza sobre las noticias que han marcado este 2025 y con las que arrancaremos el 26.

La irrupción de partidos y arengas reaccionarias han conseguido que se rompa un discurso unitario frente a la barbarie machista

Me gustaría no tener que recordar que la violencia machista ha dejado una de sus huellas más negras en el año que se va. Euskadi ha registrado el asesinato de cinco mujeres por violencia de género y con ello un significativo repunte de casos. La lucha feminista, por desgracia más necesaria que nunca, ha perdido foco en la atención de los agentes mediáticos y políticos.

La irrupción de partidos y arengas reaccionarias han conseguido que se rompa un discurso unitario frente a la barbarie machista. Mi propósito es no flaquear, mantener viva la llama de las que ya no están.  Mi mano y mi pluma tendida para seguir gritando que si nos tocan a una, nos tocan a todas.

En cuanto a política vasca decimos agur al 25 sin haber conseguido completar las transferencias pendientes del Estatuto de Gernika y con ello se ha incumplido el pacto de investidura que firmaron Pedro Sánchez y Andoni Ortuzar cuando aún estaba al frente del EBB, previo a la irrupción del candidato Aitor Esteban aupado por la militancia a la presidencia del PNV en este curso. 

Recordemos que este paquete supone la tímida apertura del candado de la gestión de la SS cerrado bajo mil llaves. Mientras tanto Pedro Sánchez ha otorgado a EH Bildu la guinda de cerrar el año con el acuerdo sobre el escudo social, y esto escuece en la filas jeltzales que querían haber sacado pecho paloma en esta clausura

Será que Madrid ha hecho suyo el refrán caribeño de ¡qué le importa al tigre una raya más! ya que llevamos esperando su cumplimiento íntegro cuarenta y seis años. Las cinco transferencias acordadas en la reunión bilateral de julio estaban listas para su traslación antes de las doce campanadas, pero finalmente será, crucemos los dedos, el próximo 16 de enero. 

La nueva fecha de la reunión de la Comisión Mixta de Transferencias promete solventar las discrepancias sobre la financiación de los asuntos relacionados con  la Seguridad Social (prestaciones no contributivas y prestaciones por desempleo).

Recordemos que este paquete supone la tímida apertura del candado de la gestión de la SS cerrado bajo mil llaves. Mientras tanto Pedro Sánchez ha otorgado a EH Bildu la guinda de cerrar el año con el acuerdo sobre el escudo social, y esto escuece en la filas jeltzales que querían haber sacado pecho paloma en esta clausura.

Enero será también un mes clave para ver si hay agua en el acuerdo a tres, PNV, Pse-EE y EH Bildu sobre un nuevo estatus, que entre otras cosas, garantice de manera real y efectiva un blindaje de competencias con la idea del Concierto Político. De no encontrar calaje suficiente, el barco volverá a encallar y nos deslizaremos, especialmente en la segunda mitad del año,  por las turbulencias preelectorales.

Desde luego, mirando ya a las Forales y Municipales de mayo de 2027, pero no descartemos que el botón nuclear de unas anticipadas, pero poco, lo apriete Pedro Sánchez si encuentra una ventana de oportunidad entre el carrusel de las autonómicas ( Aragón, Castillas y León y Andalucía) y un respiro desde las instancias judiciales. Será interesante seguir esta pista y comprobar si un nuevo ciclo político da comienzo.

En la esfera internacional seguiremos mirando a Ucrania. La última reunión celebrada entre Donald Trump y Zelenski vislumbra pequeños destellos sobre la posibilidad de un alto el fuego y el comienzo de las negociaciones que pongan fin a las hostilidades de Rusia. Todo cogido con pinzas porque Vladimir Putin no termina de despejar las dudas.

El presidente ruso, que mantiene contactos regulares con el americano, no termina de dar el brazo a torcer  cuando se habla de garantías de seguridad para Ucrania y del futuro de las regiones en disputa: Donetsk, Lugansk, Jerson y Zaporiyia. ¿Estrategia para ganar tiempo o veremos, de una vez por todas, el fin de la guerra al norte de Europa?