Mazazo. Aunque esperado, el golpe es duro. Los más de 300 afectados por el ERE de Tubos Reunidos que se concretó hace una semana, son otro sonoro toque de atención a la situación de la industria en general, y al gravísimo problema que afecta al Valle de Aiala (Álava) en particular.
Lo que está ocurriendo en la emblemática compañía tubera es un triste ejemplo más, de que por mucho que nos hablen de las bondades de las cifras macroeconómicas, hay datos que nos deben ocupar y preocupar. En concreto, debemos preocuparnos por el momento que atraviesa la industria, donde muchos indicadores ya ponen de manifiesto que la situación es mala, y en algunos casos nefasta.
La pérdida de competitividad es una constante que se escucha desde hace meses en cualquier foro empresarial, con el agravante de que no parece sencillo revertirla, teniendo en cuenta la actual coyuntura.
A Tubos Reunidos, los aranceles de Trump le han supuesto una crisis difícilmente salvable, que de momento se traduce en un ERE de extinción para más de tres centenares de trabajadores, 301 concretamente. Y sabemos de la situación que atraviesa esta compañía, porque dada su importancia trasciende.
La mayoría de las que se dedican al sector de la automoción, están acusando los problemas que se han agudizado en Alemania, y repercuten aquí
Hay muchas más que están sufriendo. La mayoría de las que se dedican al sector de la automoción, están acusando los problemas que se han agudizado en Alemania, y repercuten aquí. Y tampoco el del automóvil es el único sector con problemas. No brilla el sol para quienes se ocupan del sector ferroviario, aunque haya algún brote verde. Y hay más ejemplos, muchos más, que tienen en alerta a la industria.
El caso de Tubos Reunidos se produce un año después de que se diera el cierre de otro de los buques insignia de Euskadi y del valle de Aiala, Guardian. La empresa echó el cierre con menos de 200 trabajadores cuando había superado los 1.000 en sus mejores tiempos.
La realidad es contundente y tozuda, y los datos están ahí. Los reflejaba hace unos días nuestra compañera Sofía Lázaro haciéndose eco de cifras facilitadas por el Consejo de Relaciones Laborales. En 2025 el número de ERES de extinción se ha incrementado en un 55% respecto al 24, y eso ha supuesto la pérdida de empleo para más de 1.000 personas.
Muchos de esos puestos de trabajo estaban adscritos a empresas industriales. No debemos olvidar que para nosotros, para Euskadi, la industria sigue siendo la joya de la corona entre otras cosas, porque ofrece el empleo de mejor calidad.
No debemos olvidar que para nosotros, para Euskadi, la industria sigue siendo la joya de la corona
La sangría de la industria es una evidencia. Poco a poco, unas veces con más, y otras con menos ruido, llevamos tiempo siendo conocedores de la mala situación de muchas empresas, algunas de ellas de especial relevancia, pero todas de interés.
En este contexto complicado es importante visualizar cuáles son las cosas en las que tenemos margen de maniobra, y aquellas en las que no podemos hacer nada o muy poco. Evidentemente, la situación geopolítica no nos ayuda, y ahí nuestras posibilidades son entre cero y ninguna. Sin embargo, sí podemos intentar acometer acciones que estén prioritariamente encaminadas a mejorar esa competitividad que ahora se echa especialmente de menos. Fidelizar el talento, hacer buenos planes de gestión, poner en marcha políticas formativas y de innovación, apostar por la sostenibilidad… deben ser encomiendas prioritarias.
Y en paralelo, identificar y proteger los sectores estratégicos. Tiene que convertirse en una obligación para todos.
En este punto conviene recuperar el ejemplo de Tubos Reunidos. Un momento muy complicado y sensible, en el que la prioridad absoluta no debe ser otra que salvar la empresa, porque sin empresa ya no habrá nada que hacer.
Hay preocupación por la situación de nuestras industrias, ahora toca pasar a la ocupación
En este sentido y tras conocer el pronunciamiento de los sindicatos y en concreto su anuncio de movilizaciones, toca apelar a la sensatez, a pesar de que el momento sea especialmente difícil. No es bueno tirar de la cuerda en exceso si es pone en peligro la compañía.
Hay preocupación por la situación de nuestras industrias, ahora toca pasar a la ocupación. Ocuparse de poner en marcha iniciativas estratégicas y rápidas para frenar la sangría.
