Los mentideros del paisito en el que habitamos y en el que nos batimos el cobre cada día, por lo menos yo, comienzan a murmurar sobre la estrategia, o más bien la falta de ella, de la actual dirección del PNV. Un run run sordo pero sostenido que critica, aún de forma anónima, las decisiones, los bandazos, de Aitor Esteban y los suyos.
El PNV es muchas cosas, algunas buenas y otras malas. Pero sobre todo ha sido, hasta ahora, una organización atrapalotodo, imantada, con una especial habilidad, un afinado instinto, olfato para detectar como un perdiguero, y asimilar las tendencias sociales que le han situado en una centralidad electoralmente imbatible.
Algunos sospechamos hace ya un tiempo que el PNV tiene moquillo, que su habilidad rastreadora se ha resentido y decae inexorablemente. Pudo ocultarlo durante un tiempo con la experiencia y mañas del perro de caza avezado que es, pero da la sensación de ser un proceso irreversible.
El anterior presidente del PNV no hubiera llegado cinco días más tarde a opinar sobre la guerra que Trump y Netanyahu han desatado en Oriente Medio. Y menos con una declaración tan triste como la de Aitor Esteban. De hecho, las reacciones emitidas desde el PNV sobre este asunto han estado principalmente dirigidas hacia Pedro Sánchez, ya sea calificando de irresponsable el no a la guerra del gobierno de España, como criticando que haya fijado posición antes de hablar con ellos o afeando que dilate su comparecencia en el Congreso.
El PNV había anunciado a bombo y platillo, en mayo de 2025, que la fábrica venía a Euskadi. Pues no. Finalmente irá a Navarra. Y en el PNV se destapa la caja de los truenos. Internamente se ciscan en Esteban y su gestión. Externamente sonríen como la Pantoja. Dientes, dientes
Sobre los agresores han hablado mucho menos. El PNV básicamente se ha alineado con Feijóo, Merz o Von der Leyen, pidiendo, por favor, que analicemos los costes de oponernos al imperio, antes que defender cualquier ética humanitaria o el derecho internacional. Es como si las declaraciones se las hubiera dictado el CEO de una multinacional petrolera. Sí, esa. Y ahora a recular poco a poco, hasta situarse donde deberían haber estado desde el inicio de la crisis.
Descolocados.
En otro orden de cosas, lo de la fábrica de baterías de la semana pasada también ha sido de traca. Recuerden, casi mil puestos de trabajo y una inversión de 400 millones de euros de la empresa china Hithium para montar una fábrica de baterías y almacenamiento eléctrico.
El PNV había anunciado a bombo y platillo, en mayo de 2025, que la fábrica venía a Euskadi. Pues no. Finalmente irá a Navarra. Y en el PNV se destapa la caja de los truenos. Internamente se ciscan en Esteban y su gestión. Externamente sonríen como la Pantoja. Dientes, dientes.
Por un lado, califican de electoralismo socialista -esto sí, lo suyo no- que los dueños, chinos, decidan ponerla en Navarra, en lugar de Araba, Bizkaia o Gipuzkoa. Todo bien. Hasta aquí eso de Nafarroa, Euskadi da! ¡Y una leche!
El PNV se ha encontrado delante un Konayashi Maru* de libro. Si te opones frontalmente, la lías con los navarros hermanos y tal, si no dices nada, en Euskadi te pintan la cara. Encima, en Navarra el consejero de Industria del Gobierno foral es del PNV. Así que haces las dos cosas, criticas y te alegras. Lloras y ríes. Un cuadro.
Aunque en su día se disfrazaron de vulcanos, no debe haber mucho trekkie en el PNV. Si no, sabrían que la prueba Kobayashu Maru no busca medir la habilidad táctica, sino el carácter del futuro capitán de la Flota Estelar. Se trata de observar cómo enfrenta alguien la derrota inevitable, el miedo y la responsabilidad sobre la vida de su tripulación.
Prueba no superada.
Si a todo esto sumamos actitudes y decisiones, rayanas en la xenofobia y el racismo, que el PNV está adoptando por oportunismo electoral en materia de educación, euskera, seguridad e inmigración, podemos afirmar sin lugar a dudas de que los jeltzales están cediendo espacio de centralidad con la esperanza de que nadie sea capaz de ocuparlo y así mantenerlo por incomparecencia. Otro error. Cualquiera se centra en ganar unas elecciones si el viento le viene de popa. Es muy fácil.
Tanto fallito, a mi juicio, denota una pérdida del oremus importante. Tal vez por eso, las orejas de algunos doberman del partido se han levantado atentas y empiezan a vislumbrarse colmillos afilados que dan al actual propietario de Sabin Etxea, permiso de ocupación hasta las municipales y forales de 2027. Luego ya veremos.
*Konayashi Maru, uno de los conceptos más famosos de Star Trek. Se trata de una prueba de simulación de la Academia de la Flota Estelar diseñada como un escenario sin salida (un no-win scenario).
