Korrika de 2022 a su paso por Amurrio
El PSE ha decidido no participar en la Korrika de este año. Así lo han decidido los socialistas vascos sólo después de que el sindicato CCOO haya sido vetado por AEK, el organizador de la carrera.
Que la carrera que se celebra a favor del euskera sea también un evento para la defensa del independentismo y la exaltación de la historia criminal de ETA no impidió que el PSE tomara parte en ella durante largos años, del mismo modo que suelen tomar parte tanto despistado, tanto tonto útil y tantos equidistantes entre quienes defendieron el terrorismo y las víctimas inocentes que lo padecieron.
Al PSE, y a tantos otros, no les importó antes participar en un evento organizado por AEK, que tiene como objetivo recaudar fondos para AEK, organización que trabaja para la "normalización" del euskera pero que, además, es independentista y trabaja para la unificación de Euskal Herria y su soberanía plena.
Al PSE, y a tantos otros, no les importó antes que, a través de un evento que se presenta como lúdico y festivo para engatusar al respetable, se exalte, no sólo el ideario nacionalista sino, muy conscientemente, la historia terrorista de ETA.
La defensa del independentismo y la exaltación de la historia criminal de ETA no impidió que el PSE tomara parte en ella durante largos años
Si el hecho de que alguien que se supone no es nacionalista participe voluntariamente en un evento a favor del nacionalismo y la independencia de Euskal Herria es un hecho extravagante de los que habitualmente se producen en Euskadi, que lo haga a sabiendas de que en él van a blanquear el terrorismo es una vergüenza… y hasta delito.
Pero algunas cosas son así en Euskadi, donde algunas de las reivindicaciones del nacionalismo han dejado de ser reivindicaciones particulares de una parte de la sociedad para terminar siendo pensamiento único y parte del paisaje que padecemos todos.
Año tras año, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE), que preside la incansable Consuelo Ordóñez, ha venido denunciando la exhibición durante la carrera de simbología etarra, incluidas imágenes de algunos de sus peores representantes. No es que se defienda a presos que padecen cárcel injustamente sino a presos pasados o presentes que forman o formaron parte de la organización terrorista precisamente por ello.
Algunas de las reivindicaciones del nacionalismo han dejado de ser reivindicaciones particulares de una parte de la sociedad para terminar siendo pensamiento único
O sea, que ese es el "mérito" que se tiene y por el cual la Korrika los homenajea. En alguna edición se cedió el testigo a etarras confesos, igualmente por el hecho de serlo. No a euskalzales bienintencionados o ciudadanos benefactores sino a miembros destacados de la organización terrorista, algunos responsables de asesinatos, estragos y secuestros, nada más y nada menos.
Me ahorro citar sus nombres para ahorrarme el vómito, pero basta estar informado para conocerlos. Peor que si se homenajeara, pongamos por caso, a violadores encarcelados para celebrar y reivindicar sus fechorías. En 2022, sin ir más lejos, participó entre vítores Josu Ternera, a quien la organización entregó el testigo.
Pero el PSE, como tantos otros, debieron de encuadrar estas actuaciones en decisiones particulares de unos cuantos desalmados, como si no fueran ingredientes indispensables para la celebración de la carrera, sin los cuales carecería de sentido. Y no sé si el PSE los sigue aceptando como inevitables y carentes de relevancia, porque sólo tras el veto sufrido por CCOO ha decidido no formar parte de semejante insidia.
En 2022, sin ir más lejos, participó entre vítores Josu Ternera, a quien la organización entregó el testigo.
Los socialistas se han indignado ya que consideran que la exclusión del sindicato CCOO constituye "una manifestación de intolerancia que no se merece el euskera y sitúa la iniciativa en un terreno muy apartado de la pluralidad que dice promover". Y es que CCOO osó recurrir veinte exámenes de OPE en los que la exigencia del euskera era "excesiva", lo cual es, por otro lado, el pan nuestro de cada día que debemos, al parecer, pasar por alto o admitir como inevitable, a pesar de que supone una flagrante vulneración de nuestros derechos democráticos.
Lo que ocurre es que llueve sobre mojado y el PSE, y tantos otros, deberían no sólo haberse negado a participar en semejante evento sino haberlo denunciarlo por antidemocrático y por suponer un insulto a la sociedad vasca. Pero no ahora sino hace años. El PSE anuncia que no participará en las actividades previstas por AEK "mientras se mantenga esta política de exclusión", como si la exclusión de CCOO fuera lo peor que hubiéramos padecido. ¿Se puede ser más pánfilo?
Varias sedes de CCOO han sido atacadas e insultados algunos de sus dirigentes. Así se las gastan los acosadores profesionales que siguen vivitos y coleando, muchos de ellos con sueldo público y mando en plaza. CCOO ha explicado que los insultos buscan construir "una narrativa tramposa de organizaciones que conviven de forma acrítica con una utilización del euskera que excluye y segrega, y que son buenas y vascas, contra organizaciones que defendemos el impulso del euskera, que ni segrega ni deja a nadie atrás, a las que se nos califica como malas y españolas".
Para mi gusto, las declaraciones de CCOO, aparte de poco claras, son unas declaraciones demasiado almibaradas. El sindicato tendría que haber dicho lo que debe decirse y hacerlo de un modo que se entienda: no acudir a la Korrika es una obligación moral; y que te excluyan, un honor.