A mí que Oskar Matute hable en castellano para pedir que se hable más en euskera no me parece ni bien ni mal sino todo lo contrario: cada cual puede hablar en lo que considere y predicar con o sin el ejemplo, y no tengo nada que decir al respecto.

Si quisiera imponer una lengua sobre otra, poner impedimentos a una en concreto o incluso prohibir taxativamente su uso sería nacionalista, pero no lo soy, así que no problem.

Yo prefiero que cada uno hable en lo que considere, sepa y pueda, y, eso sí, que a la hora de exigir determinados conocimientos lingüísticos para acceder a determinados puestos de la administración pública, que nuestros gobernantes no exijan más de los realmente necesarios, que es lo que habitualmente se hace en Euskadi, con el objetivo preciso de aupar a quien habla euskera y poner trabas a quien no lo maneja, para, de ese modo, privilegiar a los partidarios y perjudicar a los adversarios. O por simple fanatismo idiomático y nacionalista, valga la redundancia. 

Oskar Matute tiene una biografía política sorprendente, pero no seré yo quien impida que uno defienda tal cosa cuando antes defendía aproximadamente la contraria, ya que cada cual evoluciona como quiere, puede o le dejan.

Es cierto que hay quien decide agarrarse a un clavo ardiendo, aprovechar que Pisuerga pasa por Valladolid y decidir hacer carrera política digan lo que digan los que lo conocieron de niño, pero allá cada cual con sus incoherencias, en caso de que las hubiera.

Además, que alguien cambie de opinión me parece inevitable y muchas veces recomendable y, aunque no lo fuera, es lo que suele pasar cuando uno va cumpliendo años. Y no me refiero a Sánchez, que no es que cambie de opinión sino que cambia de estrategia, para lo cual puede defender una cosa y su contraria según cómo se pongan las cosas.

Sí que es cierto que es mejor y más saludable pasar de defender malas ideas a defender ideas buenas que hacer justo lo contrario; así, por ejemplo, es mejor pasar de justificar los asesinatos de ETA a defender la democracia que pasar de defender la democracia a formar parte del engranaje político de quienes se aprovecharon de sus crímenes y hoy son socios de Sánchez.

Pero ni siquiera esto es delito, por muy indecente que sea. Y en cuanto a cambiarse el nombre para parecer euskaldun de pura cepa, pues ni entro ni salgo. Cada cual tiene sus propias manías y miopías. Y han sido miles los que han venido haciéndolo durante las últimas décadas, y no siempre por estética sino por conveniencia. Ahora es verdad que ya no es como antes: la globalización emborrona las fronteras y pone en apuros a los nacionalistas más sectarios, incapaces, muchas veces, de mantener la pureza a la que aspiran. 

Aunque algunos todavía no hayan caído en la cuenta, las lenguas tienen como objetivo que la gente pueda entenderse, lo cual, desde luego, tiene sus limitaciones, como que haya muchas lenguas y no todos las conozcamos todas, problema que la IA supongo que solucionará  más pronto que tarde

A lo que voy. Matute quiere que hablemos todos en euskera, y su aportación a la causa es hacerlo en castellano. Pero ni tan mal, ya que, de ese modo, más gente le entiende, que es de lo que se trata. Yo eso sí que lo entiendo.

Es como cuando Arzalluz justificaba que hablara en castellano en los mítines del PNV para llegar a más gente, como si no nos hubiéramos dado cuenta y, por otro lado, como si no fuera lo más normal del mundo.

En todo caso, no era tanto para llegar a más gente como para que le entendieran los que tenía justo enfrente, dado que la mayoría de los asistentes no sabían euskera. Y que, incautos, le votaran.

Aunque algunos todavía no hayan caído en la cuenta, las lenguas tienen como objetivo que la gente pueda entenderse, lo cual, desde luego, tiene sus limitaciones, como que haya muchas lenguas y no todos las conozcamos todas, problema que la IA supongo que solucionará  más pronto que tarde.

En general, no es culpa de nadie, salvo de aquellos que históricamente han intentado prohibirlas o imponerlas, pongamos por caso Franco… o cualquier nacionalismo, incluido el vasco.

Es cierto que una lengua se pierde si no se aprende y sobre todo si se habla mal o no se habla, pero tampoco es cuestión de convertir a cada ciudadano en militante de la causa idiomática, aunque desde luego hay gente para todo.

Yo tengo claro que en la Gipuzkoa profunda se habla mayoritariamente euskera y que apenas se habla euskera en las grandes ciudades vascas, por mucho que Matute llame al euskera "nuestra lengua" como si no hubiera otra y mucho más hablada. Y no pasa nada.

A mí, a diferencia de a Oskar Matute, estas asimetrías idiomáticas no me preocupan, dado que además me parecen insalvables, y mucho menos estaría dispuesto a corregirlas a golpe de imposición o discriminación lingüística, como llevan tiempo haciendo los nacionalistas de derechas y de izquierdas, sin otro resultado que mucho sufrimiento y muchas injusticias.  

Pero no quiero desviarme más de lo estrictamente necesario. Matute ha dico, con rostro preocupado y voz firme como si le fuera la vida en ello, que la Korrika "es la expresión popular más global que tiene nuestro pueblo y que más impacto tiene tanto en Euskal Herria como fuera de Euskal Herria", "que es que cientos de miles de personas salgan a las calles durante días pasándose un lekuko, un testigo", que muestre el cariño de nuestro pueblo por su lengua, por el euskera, y que además lo haga desde el compromiso por seguir defendiéndola y por seguir ampliando su capacidad de acción, yo creo que es algo que molesta a quien tiene una visión uniforme, monolingüe y centralizadora".

Lo que me extraña es que a quienes nos indigna que la Korrika se haya convertido en la expresión popular donde con más devoción se produzca una exaltación de la historia criminal de ETA se nos acuse de tener una visión uniforme, monolingüe y centralizadora de no se sabe exactamente qué

Cree el ladrón que todos son de su condición. Respecto a que sea la expresión popular más global que tiene nuestro pueblo, expreso mis dudas: depende qué sea popular y cuál sea "nuestro pueblo", aunque me temo lo peor. Además, puede que tampoco sea un mérito.

En todo caso, se me ocurren unas cuantas expresiones globales más potentes, pero tampoco es cuestión de abrir aquí una encuesta. De todas formas, no es lo importante. Como no lo es que uno exagere en cuanto al número de personas que se movilizan, cosa que ocurre hasta en las buenas familias.

Lo que me extraña es que a quienes nos indigna que la Korrika se haya convertido en la expresión popular donde con más devoción se produzca una exaltación de la historia criminal de ETA se nos acuse de tener una visión uniforme, monolingüe y centralizadora de no se sabe exactamente qué. Y lo dicen quienes quieren la "unificación" de Euskal Herria, el levantamiento de nuevas fronteras y marginar el castellano y a los que no saben euskera.

Ya sé que Matute no da para mucho más de lo que rebuzna, pero es que no quería pasar la ocasión de volver a recordar qué es y para qué sirve la Korrika.

Sé que hay mucha gente cercana que, abducida por la propaganda nacionalista, participa ingenuamente en ella, pero ya es hora de que abran los ojos.