Desde que estalló la guerra en Irán, un conflicto más de los que tenemos abiertos, en el que los promotores nos vendían una solución rápida, nos preguntamos muchas veces, quién está ganando y quién está perdiendo.
De entrada podemos colocarnos todos desde el primero hasta el último, en la fila de los perdedores. Quién más quién menos, sale perdiendo y esta guerra que Israel y EEUU han puesto en marcha, sin encomendarse a nadie que no sean ellos mismos, nos está pasando factura a todos.
Obviamente quienes más lo sufren son los directamente afectados, Irán, Libano y en general Oriente Medio. En todo caso, la situación geopolítica ha generado desde el primer día, una derivada económica que está afectando a los bolsillos de todo el mundo, y que evidentemente se deja sentir más entre los más vulnerables y desfavorecidos.
Minusvalorar al enemigo suele tener consecuencias perniciosas
Entre los motivos de la guerra, de acuerdo con lo que nos han contado quienes la promueven estaba derrocar al régimen iraní, el de los ayatolás, objetivo que hasta donde sabemos, no se ha logrado. Bien al contrario todo parece indicar que al margen de los miembros significados que el régimen ha perdido, el régimen puede salir del conflicto no precisamente extinguido, sino bien al contrario, reforzado.
En paralelo, Israel se empeña en eliminar a Hezbolá en el Líbano lo cual recrudece el conflicto, y lo convierte en mucho más complejo a la hora de negociar cualquier salida que termine con la guerra.
Mientras tanto Irán juega su principal baza, una que parece que EEUU e Israel no habían contemplado o al menos medido adecuadamente: el cierre del estrecho de Ormuz y las consecuencias que esta medida está teniendo en todo el mundo. Minusvalorar al enemigo suele tener consecuencias perniciosas, y todo parece indicar que en este caso así ha sido.
Israel y su pueblo están también pagando el precio de la guerra con perdidas personales y económicas, al igual que EEUU, que ya cuenta muertos, además de padecer como el resto el encarecimiento del petróleo, y de otros productos, algo que está penalizando de forma mucho más evidente de lo que quiere admitir a Donald Trump y a su Gobierno.
Con esta guerra los mandatarios de Israel y EEUU buscaban además reforzarse internamente ante próximas citas electorales. La idea al menos de momento le ha salido mal al americano que cada vez tiene más contestación entre los suyos y eso incluye al grupo MAGA (Make America Great Again) donde las fisuras empiezan a ser más que notables.
China sale reforzada de este conflicto y ya son muchos los países que miran al hasta hora cuestionado gigante asiático como un posible socio, que puede resultar más fiable que quienes van dando bandazos
Sin embargo hay quienes viendo los toros desde la barrera, o casi, están saliendo reforzados. Pocos se planteaban por ejemplo la mediación de Pakistan en el conflicto, mediación que sitúa a este país en una órbita nueva y de elevado interés. Por otra parte quienes mejor están saliendo en la foto son sin duda China y Rusia.
Los de Putin han conseguido de forma indirecta que se les levanten parte de las sanciones impuestas por el conflicto en Ucrania, para la compra de gas, por lo que están obteniendo réditos económicos que les ayudan a mantener la guerra en Ucrania. Por otra parte también favorece a Rusia que mientras se habla de Irán la situación en Ucrania se haya diluido casi totalmente. Cada vez hablamos menos de lo que allí ocurre, si bien la guerra continua.
El papel de China es sin duda, el mejor de todos. China sale reforzada de este conflicto y ya son muchos los países que miran al hasta hora cuestionado gigante asiático como un posible socio, que puede resultar más fiable que quienes van dando bandazos.
China no va a perder la oportunidad que se le está dando. No es casualidad que Pedro Sánchez haya ido allí a establecer relaciones comerciales con empresas e incluso, diría más, a abrir alguna puerta con Europa, que todavía esgrime reticencias hacia el país.
Mientras EEUU oscila de forma errática en sus políticas de todo tipo pasando a diario del blanco al negro sin solución de continuidad, a China no le interesa la guerra, se muestra conciliador mientras avala la mediación de Pakistán y gana credibilidad como socio comercial.
Lo que viene siendo aquello de: a río revuelto, ganancia de pescadores.
