Ya está claro que a la opinión pública le está impactando como nunca la actualidad internacional y geopolítica. Nuestras sociedades están más conectadas. La información que se genera en la otra punta del planeta puede llegar en cuestión de minutos a nuestros dispositivos móviles y, por tanto, a nuestros cerebros.

La inteligencia artificial accede a la información global y ya existen aplicaciones en las que se pueden consultar casi en tiempo real noticias generadas hace apenas unos minutos en países lejanos.

El impacto es claro y se produce a varios niveles. En EEUU, las derivas autoritarias de su presidente en materia internacional parecen estar agrietando la base del movimiento MAGA. En Europa, ante la constante agresión de otros países, sea esta moral, económica o militar, el sentimiento europeo parece estar en crecimiento.

En España, según varios análisis, no solo crece el sentimiento europeo, también la situación internacional parece estar detrás de un creciente rechazo a EEUU y, si bien es cierto que ese rechazo no es igual en todos los segmentos de la sociedad, ya se puede decir que el aumento sí es común.

Estos hechos son constantes y deberían hacernos replantearnos, a los politólogos y politólogas, aquel viejo mantra de que la actualidad internacional no impacta en los electorados.

Es cierto que el votante tiende a prestar más atención a su realidad más cercana, pero no solo, y la actualidad internacional tiene consecuencias en el día a día de la población. Solo queda comprobar si la actualidad internacional cambia o altera los comportamientos de los electorados.

En Euskadi teníamos un vacío en esta materia. Contábamos con datos como parte de otros estudios realizados en la totalidad del Estado, pero eso traía consigo una muestra tan pequeña que hacía muy difícil llegar a conclusiones.

Afortunadamente, el Sociómetro de abril, conocido la semana pasada, puede arrojarnos un poco de luz sobre la opinión que tienen los vascos de la actualidad internacional.

En su edición número 88, el estudio del Gabinete de Prospecciones Sociológicas del Gobierno vasco incluye una interesante batería de preguntas sobre actualidad internacional y valoraciones de los actores protagonistas de esta.

En primer lugar, y como era de esperar, la ciudadanía vasca se muestra altamente preocupada por las guerras y conflictos internacionales.

A los vascos y vascas les preocupa el aumento de los precios y una posible crisis económica derivada de las guerras (92%), el empeoramiento de las relaciones entre países y grandes potencias (82%) y la extensión de guerras y conflictos (73%).

Un 78% de los vascos y vascas muestra algún grado de preocupación sobre los efectos de los mismos en los próximos meses y este porcentaje, aunque desciende significativamente en la previsión a los próximos tres años, se mantiene alto (64%).

La preocupación es bastante transversal y, aunque es cierto que la izquierda se siente más preocupada (85% frente a un 70% de la derecha) y que los votantes abertzales muestran más preocupación que los no abertzales, los niveles son altos en la mayoría de los segmentos de población.

En concreto, a los vascos y vascas les preocupa el aumento de los precios y una posible crisis económica derivada de las guerras (92%), el empeoramiento de las relaciones entre países y grandes potencias (82%) y la extensión de guerras y conflictos (73%).

Por fin hay datos específicos para Euskadi sobre esto, pero no hay ninguna sorpresa. Estos niveles son bastante similares a los de otros países europeos. Donde sí hay novedades es en las simpatías que despiertan los principales protagonistas de la actualidad internacional.

El Sociómetro pregunta sobre las simpatías que despiertan la UE, EEUU, Rusia y China. Primera sorpresa: EEUU es el país que menos simpatías despierta entre los vascos. El suspenso es contundente. Los vascos otorgan al país americano un 2,4 de nota.

Sabíamos por otros estudios del profundo sentimiento de rechazo al país de Trump, pero no le habíamos puesto nota recientemente. En la sociedad vasca persisten discursos y percepciones que configuran una forma de ver el mundo muy determinada.

Son los discursos vinculados a movimientos de liberación en América Latina, Asia y África los que hacen que en Euskadi exista un especial rechazo a EEUU. Se puede afirmar que la presencia de una izquierda fuerte en Euskadi es determinante para ese rechazo, pero si observamos los resultados por colectivos aparece la segunda sorpresa.

Los votantes del PNV rechazan de forma mayoritaria a EEUU. Puede que este rechazo sea coyuntural, pero también puede que tenga más que ver con la identidad y no solo con la ideología

Los votantes del PNV rechazan de forma mayoritaria a EEUU. Puede que este rechazo sea coyuntural, pero también puede que tenga más que ver con la identidad y no solo con la ideología. Existe una cantidad importante de votantes vascos que percibe la actualidad internacional y las acciones de EEUU como un riesgo para la soberanía de los países.

Pero sigamos observando a los actores. Un rechazo similar genera Rusia: su nota es solo un 2,6, lo que supone también un rotundo suspenso. Por recuerdo de voto, el rechazo es especialmente importante entre votantes del PNV (la cuestión de la soberanía) y, sorprendentemente, entre los votantes de Sumar, y algo menos claro entre los votantes de EH Bildu.

China se acerca al aprobado y obtiene un 4,6, generando importantes rechazos entre los votantes del PP y VOX (40% y 41%), pero cifras bastante aceptables entre los votantes del resto de partidos, manteniéndose una mayoría de personas que no la rechazan.

Para la UE ocurre todo lo contrario. Ya sabíamos de la importante adhesión de la ciudadanía vasca a los valores e instituciones europeas. La UE es el único actor que aprueba entre los vascos en simpatía, con un 6 de nota, y por colectivos entre un 40% y un 50% muestran una simpatía alta hacia ella.

Esos datos son especialmente elevados entre los votantes del PNV (53%), los del PSE (57%) y los del PP (65%), y algo más bajos entre votantes de Sumar, VOX y EH Bildu.

Sin embargo, todos los electorados —a excepción de los votantes de VOX— piden o bien aumentar las competencias de la UE o como mínimo mantenerlas, mientras que los votantes de PNV y EH Bildu reclaman un papel más importante de Euskadi en Europa.

Europa está lejos de representar hoy en día un imperio, a pesar de que es el origen del imperialismo histórico. Las tres grandes potencias geopolíticas de la actualidad son EEUU, Rusia y China, y no parece que estas cuenten con las simpatías de la ciudadanía vasca.