Va Ayuso por tierras mexicanas como elefante por cacharrería dando lecciones de democracia y libertad y vivas al mestizaje. Cauta, la presidenta Scheinbaum, de momento se limita a regalarle algunas lecciones de educación y de tacto político. Si la madrileña fuera bien aconsejada, además de haberse limitado a ver empresarios para decirles lo ricos que pueden hacerse en Madrid (con un día o dos de visita de sobra), habría echado un vistazo algo más detenido a la política del país norteamericano. Pero va mal aconsejada por quien estos días, precisamente, tiene que comparecer en tribunales para probar un poco de su propia sopa.

Dudo que no sepan en el consejo áulico de Ayuso del artículo 33 de la Constitución mexicana, el que dice que “los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país” y que se arriesgan a que el poder ejecutivo los expulse sin muchas contemplaciones. Es muy probable que sea lo que vaya buscando la madrileña, un follón que ponga finalmente patas arriba las relaciones que el gobierno de España y la Corona han conseguido finalmente encauzar.

El hecho es que para provocar al ejecutivo mexicano y verse felizmente en un avión de regreso a España y, quién sabe, quizá con un recibimiento masivo en Barajas o, mejor, en la Castellana en coche descapotable, organizado por su fiel Miguel Ángel, Ayuso ha probado con dos tipos de patada, de momento.

En la línea de Hazte Oír y de Vox, la presidenta de Madrid no duda en ensalzar en México a un personaje histórico, del que desconoce prácticamente todo, y utilizarlo como una piedra

La primera es, cómo no, el enaltecimiento de Hernán Cortés. En la línea de Hazte Oír y de Vox, la presidenta de Madrid no duda en ensalzar en México a un personaje histórico, del que desconoce prácticamente todo, y utilizarlo como una piedra. ¿Qué mejor para ello que arrancar con un musical, el de Nacho Cano, que ha dejado impagos considerables en Madrid? Si Malintzin (la Malinche para Cano y Ayuso) pudiera ver ese bodrio, preguntaría de quién están hablando.

La cosa es meter el dedo en el ojo hasta que llegue al 33, el artículo constitucional que ha llevado a Ayuso a México. De Hernán Cortés a Ayuso y a la derecha española solo les interesa que violó repetidamente a Malintzin hasta que esta tuvo un vástago suyo, Martín, y luego se la regaló a un tal Juan, que siguió abusando de ella. Por ello preguntaría la totonaca a Nacho Cano quién es esa afortunada de su musical que cae prendada ante el porte y tronío de un caballero español y, enamorada hasta las cachas, procrea con él.

Cosas de hace quinientos años sin mayor importancia, según el séquito de extrema derecha que ha llevado a Ayuso a pasear por el altiplano. Lo importante es que a partir de ahí se obró el milagro del mestizaje. Es cierto, desde mediados del siglo XVI, aquello fue, como dice Mauricio Tenorio, un historiador que sí sabe de esto, todos con todos, pero no todos en posición de igualdad.

El mestizaje histórico en América es una mezcla violenta y forzada

La mayor parte, con mucho, de las personas que transitaron el Atlántico hacia América no fueron europeos en busca de fortuna, sino africanos esclavizados. El mestizaje histórico en América es sobre todo eso, una mezcla violenta y forzada. Ese es el mestizaje que ahora celebra Ayuso en México. Mientras tanto, el mestizaje actual en España a ella, su partido y la extrema derecha les da más bien asquito. Será porque es libre. Los españoles, primero.

Y acto seguido y sin sonrojarse, alecciona a los mexicanos sobre la libertad y la democracia, a ver si así, por fin, acaba provocando que la presidenta la invite amablemente a salir del país. Como ya van dos días y corre el riesgo de aburrir al personal y de que le hagan el mismo caso que le hacen en Estados Unidos, donde si no le pone un micrófono delante de Tele Madrid no le pela ni el gato, se lanza con la corrupción.

Se refiere a Sánchez y Scheinbaun, claro, no al hecho de que ella viva en un casoplón con un novio pendiente de liquidar con la justicia un grave caso de corrupción. Menos aún que haya ido a México de la mano del Grupo Salinas, que se hizo con buena parte de los medios de comunicación públicos privatizados por otro Salinas, que familia no era, pero favores sí hizo, y todos los Salinas, a día de hoy, muy bien, gracias.

O a Ayuso le quedan cartuchos o se le va a hacer el viaje de diez días muy largo. Estando detrás de quien está, tiendo a pensar lo primero, que todavía estamos en los entrantes. Como la derecha extremaderecha, que es Ayuso, no repara en gastos a la hora de promover el caos, que es el ecosistema preferido de esa derecha radical, algún plato fuerte está por venir: ¿invitar a Trump a una intervención? La mente de Miguel Ángel, sobre todo pasadas las seis de la tarde, es muy creativa.