Imagen de archivo de la estación de Abando en Bilbao donde entrará el TAV Efe
Quizás los que tengan ya cierta edad recuerden una de las primeras soap operas de la televisión en nuestro país, esas series interminables que tenían más de 300 capítulos y en las que las tramas se iban complicando y retorciendo a medida que avanzaban las temporadas.
Le estoy hablando de 'Enredos', una maravillosa serie de humor en la que cada capítulo empezaba con un extenso resumen de los anteriores, sin el cual era imposible entender el desarrollo de la historia. Los “enredos” del TAV en Euskadi están a punto de superar, si no lo han hecho ya, todos los líos de esta serie americana que fue todo un referente durante muchos años.
No les voy a aburrir haciéndoles un resumen de los más de 20 años de obras, innumerables anuncios de fechas de llegada de la alta velocidad a nuestras vidas, ni los megaproyectos de estaciones o infraestructuras anunciados y la mayoría no concretados todavía. Pero, queridos lectores, hoy tenemos el capítulo 3.254 del serial más largo de la historia ferroviaria europea, la mundialmente famosa Y vasca.
El señor Santano, tras 21 años siendo el alcalde de la ciudad donde debería conectarse esta Y con Francia, le toca ahora anunciar un nuevo retraso en esta obra
No le arriendo las ganancias al señor Santano, que tras 21 años siendo el alcalde de la ciudad donde debería conectarse esta Y con Francia, le toca ahora anunciar un nuevo retraso en esta obra de “El Escorial” para afirmar que, con suerte, el TAV llegará a Euskadi en 2033.
A ver, no es que me haya sorprendido, saben que este es un tema que me apasiona y al que he dedicado varios artículos y ya les adelantaba que ese plazo del 2030 que habían dado los gobiernos vasco y central no se iba a cumplir.
Lo que de verdad si me preocupa y, sobre todo, me enfada es el relato desarrollado por los diferentes gobiernos, de todos los colores políticos, que han gestionado y gestionan esta obra.
En el mejor de los casos en 2033 tendremos una alta velocidad para viajar entre las 3 capitales vascas
Creo que los ciudadanos vascos no nos merecemos este mareo interminable de fechas, noticias contradictorias, cambios de condiciones, justificaciones injustificables, lo que nos merecemos es que cada Administración haga su trabajo y lo haga de manera rápida y eficiente porque en el mejor de los casos en 2033 tendremos una alta velocidad para viajar entre las 3 capitales vascas, pero no tendremos ese formato para conectarnos con el resto de la alta velocidad española, que lleva funcionando desde 1992, 41 años antes de que el primer convoy de este tipo conecte Abando con Vitoria-Gasteiz y Donostia-San Sebastián.
Coincido con el Secretario de Estado de Transportes en la importancia que va a tener la Y vasca en las conexiones entre las 3 capitales para evitar en gran medida los casi 70.000 desplazamientos diarios en vehículo privado, que son un auténtico atentado medioambiental y de eficiencia energética.
Sin embargo, Euskadi no es una isla y es absolutamente fundamental para su desarrollo que esa Y ferroviaria se conecte cuanto antes con el resto de la península y Europa. Hay que acelerar los proyectos y los plazos y no nos engañen, si se quiere se puede: es una decisión política y de presupuesto.
No queremos más fechas, ni actos de presentación de estaciones ultramodernas, queremos subirnos a un tren del siglo XXI ya y, sobre todo, queremos sinceridad. Lo digo porque sigo sin creerme que los soterramientos de Bilbao y Vitoria-Gasteiz vayan a materializarse, de hecho, internamente y fuera de los focos, algunos técnicos de ambas ciudades ya lo reconocen. Ojalá me equivoque y seré el primero en reconocer mi error, pero he seguido muy de cerca los 3.254 capítulos de este enredo y ya voy cogiendo los trucos de los “guionistas”.
Garantizar que, aunque tarde, la alta velocidad llega en las mejores condiciones a Euskadi y proporciona un servicio óptimo a sus ciudadanos
Después de este desahogo, si que creo que ya que tenemos una nueva fecha para la inauguración de la obra del siglo, sería interesante empezar a plantearse y a trabajar en otros aspectos importantes para garantizar que, aunque tarde, la alta velocidad llega en las mejores condiciones a Euskadi y proporciona un servicio óptimo a sus ciudadanos.
Estoy hablando de las condiciones del servicio: qué unidades van a realizarlo, qué horarios y precios vamos a tener y que operadoras, si van a ser más de una, van a prestar ese servicio. Creo que ya que tenemos tanto tiempo hasta que las vías estén operativas, deberíamos aprovecharlo para garantizar que el tren se convierta en la principal vía de conexión entre las 3 capitales vascas, porque es el medio de transporte más sostenible y eficiente y porque nos permite llegar hasta el corazón de las 3 ciudades.
Hubiera sido maravilloso que ese trazado hubiera servido también para conectar otros nudos de transporte, como los aeropuertos, pero ya sabemos que ahí llegamos tarde.
Queda pendiente, como reconocía José Antonio Santano, la conexión con el resto de Europa a través de Francia. Por lo visto hasta ahora, nuestros vecinos no tienen ninguna intención de conectar Burdeos con la frontera.
Percibo una resignación de todas las administraciones implicadas, incluida la europea que debería ser especialmente beligerante
Quizás sería un tema para tratar en esas reuniones periódicas que tenemos con Aquitania y Navarra para, de esta manera, presionar a los gobiernos estatales respectivos pero, sinceramente, no veo mucha iniciativa en este sentido. Más bien lo que percibo es una resignación de todas las administraciones implicadas, incluida la europea que debería ser especialmente beligerante con una conexión clave para el sistema de transporte del viejo continente.
Soy una persona optimista por naturaleza pero les confieso que con este tema ya he perdido toda esperanza de que pueda coger un AVE en cualquier estación vasca antes de que me jubile.
Lo que sí les puedo decir es que no hay ningún gobierno en toda la historia de esta “serie” que pueda tirar una piedra, porque todos han cometido pecados y muy gordos.
Va siendo hora de que se rediman acelerando una obra que ya llega muy tarde. ¿Qué tal si empezamos por concretar, de una vez, por donde se va a realizar la conexión con Pamplona?