Sube la temperatura.

La PAU, la Selectividad de nuestros tiempos, los míos, ha dado para culebrón. ¡Qué aburridos estamos! Un exceso de celo de un corrector calvinista ha trufado de ceros a unos infelices, y poco preparados, examinandos en la asignatura de Euskera. Faltas de ortografía por doquier, nula comprensión del ejercicio y otras carencias han frustrado, de momento, los porvenires de los jóvenes afectados que no podrán optar a ser neurocirujanos, ingenieras de caminos o periodistas… en la universidad pública.

Afortunadamente, para ellos, los afectados, afectadas y afectades son de familias con posibles y contactos, de modo que han forzado una resolución en el contencioso-administrativo que excluye dicha nota para la media y así, sus posibilidades quedan, no ya intactas, sino, como parece que corresponde a su condición privilegiada, por encima del resto de estudiantes. Y si no, a la privada. Será por dinero.

En todo esto, la Euskal Herriko Unibertsitatea, antigua Universidad del País Vasco, ha quedado bastante retratada con excusas de mal pagador y correcciones rijosa de los exámenes reclamados. El departamento de Educación del Gobierno vasco, con Begoña Pedrosa al frente, se ha escondido, supongo que en el mismo cajón donde guardan las evaluaciones de competencia PISA que tienen pero no comparten o comparten poco. Missing in no action.

No se puede defender un modelo educativo que ofrece tan pobres resultados

Unas evaluaciones que ya nos alertaban de que el alumnado vasco es el último de España con alumnos brillantes en comprensión lectora. Por cada joven vasco que se entera de lo que está leyendo, hay dos en La Rioja, por ejemplo. Es dato, no relato.

Tengo la ligera impresión de que si el celo del corrector de los ceros se hubiera extendido al resto de sus colegas que realizan la misma función con los exámenes de euskera en toda la PAU, en todo Euskadi, el resultado hubiera sido una masacre de dimensiones gazatíes. Y si aplicamos el mismo rigor gusticiero, y también justiciero, a la asignatura de Lengua española, podríamos flipar. Y así, con el resto de materias ¡Es la Educación, idiota!

No se puede defender un modelo educativo que ofrece tan pobres resultados. Ni en el nombre de la patria, ni en el nombre de nada. Si estamos impartiendo bachilleres trilingües, con euskera e inglés como lenguas vehiculares en las aulas, y el castellano como lengua oficial en los patios, no se entiende por qué tan gran número de chavales hablan mal el español, poco y mal el euskera y nada el inglés. Sobre escribir y leer, corramos un estúpido velo. Y nadie se extraña, nadie se alarma. Sigamos hablando de euskarofobia, de supervascos y otras bobadas, al menos hasta que las fiestas nos ocupen, mientras la orquesta del Titanic y la txaranga de Hernani continúan tocando.

En la función pública, la decisión política va por un lado y la realidad por otro

Cambio de tercio. El Mundial ¿Señor lehendakari, quién quiere que gane el Mundial? El que mejor juegue y más lo merezca, Infantino y Trump mediante ¿Y España? A mí me gustaría ver jugar a España en San Mamés, pero contra Euskadi, o Euskal Herria, o Hego Euskal Herria,... ¡contra nosotros, leches! Y mientras tanto, el 62% de las vascas y vascos y el 70% de las navarras y de los navarros seguían a España contra Austria, 530.000 personas.

Y ayer, contra Portugal, el 68,6% de la ciudadanía de Euskadi y el 71,7% de la navarra seguían el triunfo de la Roja. 800.000 personas. No sé si iban con los lusos. Todo puede ser.

En esto, como en el tema del euskera en la función pública, la decisión política va por un lado y la realidad por otro. Igual es que cuando se suman los votos de Bildu y PNV para afirmar peregrinamente que las tres cuartas partes de la población quieren acelerar con el tema del idioma y de la desconexión con España, dejando atrás a más de medio país, simplemente no es verdad. Lo mismo no les votaron para eso.