Como en un espejo y sin ningún tipo de truco. La crisis migratoria que desde hace más de un mes se concentra en Ceuta, nos ha retratado prácticamente a todos, y la imagen que el espejo nos devuelve es de todo, menos bonita.

En la coctelera se han agitado, aún se agitan: cuestiones políticas, ideológicas, obviamente migratorias, estratégicas y de comunicación. Lo que sale de ese coctel no se arregla ni en la mejor copa del mundo.

Se habla mucho de la gestión de la crisis que para algunos estaba más que anunciada, mientras que otros lo niegan taxativamente. Hablar de la no gestión, sería sin duda más acertado. Si esto se ha gestionado de algún modo, el desastre y la descoordinación es de tal calibre que pasará a los anales sobre cómo no debe actuarse ante una situación semejante.

Lo ocurrido deja a las claras que el modelo de política migratoria con el que trabajamos, no sólo el nacional, sino el europeo está por construir. Estamos afrontando el fenómeno migratorio con mimbres que no responden ni de lejos a la situación actual, y que no contemplan contextos como el que se está viviendo en Ceuta. Todo ello aderezado por la ola ultraderechista que azota el mundo, y que tardó segundos en frotarse las manos viendo las imágenes que llegaban desde la ciudad autónoma.

En los días posteriores al inicio de la crisis, la mala gestión, la inacción, la falta de estrategia y el cruce de relatos han sido lamentables

En los días posteriores al inicio de la crisis, la mala gestión, la inacción, la falta de estrategia y el cruce de relatos han sido lamentables. Por eso no sorprende que esta crisis le esté pasando a la izquierda una factura impagable, que casi con seguridad tendrá reflejo en los próximos comicios electorales.

La izquierda ha perdido pie en este contexto y además ha ido modulando con el paso de los días el relato, de tal modo que se empiezan a escuchar entre sus representantes opiniones más cercanas a postulados de la derecha en materia de inmigración. Por supuesto con todo esto, la ultraderecha feliz, sin tener que mover un dedo, porque el trabajo ya se lo hacen el resto.

El cambio de matices en el discurso de la izquierda sólo es llamativo hasta cierto punto. Responde seguramente a los cambios de opinión que se pueden percibir en la sociedad. Hace tan solo unos meses costaba mucho más escuchar argumentos contrarios a la inmigración entre los votantes de izquierda, pero ahora eso ya no es tan generalizado. Es muy habitual escuchar en diferentes foros cuestionamientos de todo tipo pero no favorables a la inmigración. Normal por otra parte, cuando se carece de estrategia.

El cambio de matices en el discurso de la izquierda sólo es llamativo hasta cierto punto

La ciudadanía ve entre sorprendida y asustada lo que está ocurriendo en Ceuta y por razones más o menos fundadas simpatiza con los vecinos de allí.

Se olvidan rápido los criterios humanitarios y se empatiza con aquellos que están conviviendo con el desborde del fenómeno migratorio, mientras ven como su vida habitual deja de serlo. Totalmente lógico cuando los procesos se alargan más de la cuenta y no se atisba ningún tipo de solución en un futuro próximo. Totalmente lógico cuando no hay estrategia.

Y además está la comunicación, el relato. Afortunadamente los medios de comunicación están allí y recogen testimonios variados que nos permiten hacernos una idea de lo que ocurre y del alcance del problema. Es la forma de intentar hacerse una idea más menos fiel de la situación porque las expresiones de los políticos de uno y otro lado, los relatos interesados para unos y para otros en clave de rentabilidad política, no solo no dan luz sino que confunden, pero además y de esto no parecen ser conscientes les penaliza.

Ceuta nos está retratando a todos y no salimos guapos en la foto. Hay infinidad de obstáculos que resolver en algo tan complejo como es el fenómeno migratorio, pero no permitamos que la mala gestión y los errores nos haga perder la solidaridad y nuestro componente humanitario. No se lo pongamos fácil a quienes nos han ido poco a poco colocando un relato en contra de los inmigrantes, un relato que desgraciadamente cada vez encuentra más eco.