En el debate de política general del Parlamento vasco, el lehendakari Pradales deslizó un concepto que me llamó la atención. Para resaltar las posibilidades de diálogo que existen en Euskadi, hablo de un mejor “clima político vasco”.
Son evidentes las diferencias en el tono entre la política vasca y la política española. No hace falta más que ver debates de las principales cámaras legislativas para darse cuenta de que la metáfora es acertada en ese sentido y evoca a otras ya utilizadas por el PNV como “el oasis vasco”.
Pero llamó la atención la referencia porque hablar de clima metafóricamente de manera positiva, teniendo en cuenta el verano tan caluroso que hemos pasado y que cada vez es más patente que los cambios producidos por el aumento de las temperaturas globales se han adelantado y nos van a impactar de manera importante en nuestra forma de vida.
Yo, como los políticos de mi país, estoy más centrado en otros aspectos como la vivienda, el empleo o la fortaleza de la industria vasca, etc.
De hecho, el cambio climático es uno de esos temas que adquirió una relevancia fundamental en el pleno de política general de la semana pasada. Personalmente nunca le había dado importancia a las consecuencias del cambio climático y su impacto en la política vasca. Yo, como los políticos de mi país, estoy más centrado en otros aspectos como la vivienda, el empleo o la fortaleza de la industria vasca, etc.
Este verano, me ha cambiado el orden de prioridades. No quiero decir que dejen de preocuparme los temas ya mencionados. Mi atención a esos temas más materiales y que tienen que ver, como dice la politóloga Estefanía Molina, con “las cosas del comer” sigue siendo, a mi parecer, importante para la sociedad, pero esto es secundario a tenor del drama que se nos avecina con el cambio climático y sus consecuencias.
El lehendakari mencionó algunos de esos impactos en su discurso del pleno de política general. Afecciones a la agricultura, la ganadería, la pesca. Cambios obligados en educación y sanidad con la necesidad de climatizar los espacios para evitar el impacto de las olas de calor y una inversión de 340 millones para paliar los efectos del cambio climático en Euskadi.
Me parece que se queda corto en el análisis y en las soluciones planteadas
Es loable el interés de Pradales por atender a esas consecuencias, pero me parece que se queda corto en el análisis y en las soluciones planteadas.
Las consecuencias del cambio climático han llegado antes de lo esperado y de manera más contundente y parece ser que no se va a detener aquí. Para ver la magnitud del impacto, en Euskadi en el verano de 2026 han fallecido por causas atribuibles al calor 444 personas según el sistema MoMo del Instituto Carlos III.
Eso supone todo un récord. Desde que hay registros, no se habían alcanzado esas cifras ni de cerca y supone un incremento de casi el 220% de muertes con respecto al mismo periodo del año anterior. Empezamos por aquí.
El cambio climático afecta a la sostenibilidad de la vida humana. Según los estudios, si la temperatura media del planeta aumenta dos grados, el incremento de la mortalidad entre los mayores de 65 años será de un 370%.
Eso afecta no solo a la vida, sino también a cómo encaramos la atención sanitaria y el sistema de cuidados.
Sequías, inundaciones, plagas, cambios en las corrientes marinas con afecciones directas a los caladeros de pesca…
El sector primario sería el segundo afectado. Todos conocemos las afecciones que ya se han mencionado por activa y por pasiva. Sequías, inundaciones, plagas, cambios en las corrientes marinas con afecciones directas a los caladeros de pesca…
Personalmente, me sorprendió ver un tono marrón en el inicio de septiembre en los bosques que rodean Vitoria. Investigué y la conclusión es terrible.
No es el otoño, es que los árboles están muriendo y, por tanto, lo hacen nuestros bosques y estos son los que sostienen el ecosistema del que se alimenta el sector primario.
Reitero, las cosas del comer son importantes, pero, ¿qué puede suceder con los trabajos que se hacen al aire libre o en fábricas donde la actividad productiva genera calor? ¿Cómo vamos a garantizar la seguridad y salud laboral de los trabajos que se realizan a plena luz del día? ¿Nos estamos planteando cambios en los horarios laborales con el fin de sostener la productividad y salud de los trabajadores que se verán afectadas por las altas temperaturas?
Nuestro ocio también se verá afectado. Este verano, las terrazas de los bares estaban vacías durante el día. Incluso, bien entradas las 11 de la noche, se hacía difícil estar en la calle y solo el calor de los hogares nos obligaba a salir. ¿Qué va a pasar con las fiestas patronales en Euskadi que en su mayoría se desarrollan en la calle?
Hay investigadores que hablan de confinamientos masivos de población debido a las altas temperaturas en ciudades de tamaño medio o grande
Para hacernos una idea, hay investigadores que, en el escenario de calentamiento más probable, hablan de confinamientos masivos de población debido a las altas temperaturas en ciudades de tamaño medio o grande.
Ese es otro punto. ¿Hay algún planteamiento de adaptar el urbanismo de nuestros núcleos urbanos a lo que se nos viene? ¿Dejaremos de abusar del cemento y plantearemos más espacios verdes y más sombras, más allá de unos refugios climáticos que, por lo visto, en 2026 no están dando resultados? ¿Qué va a pasar con el precio de la vivienda nueva cuando haya que llevar carísimas infraestructuras de aire acondicionado más de 3 plantas hacia arriba? Nuestras ciudades van a cambiar en su actividad cotidiana y en su morfología.
¿Y qué pasa con la educación de nuestros jóvenes? Estamos centrados en su rendimiento escolar, pero sin ver que ese rendimiento no va a mejorar con temperaturas de 35-40 grados en mayo o junio. ¿Tendremos que adaptar el horario y el calendario escolar de los estudiantes? ¿Eso es compatible con los horarios laborales de sus padres y madres?
Vivienda, empleo, cultura, educación, sanidad, todas estas cuestiones van a estar atravesadas por el cambio climático, todas
La vida en Europa y en Euskadi tiene problemas diversos. Vivienda, empleo, cultura, educación, sanidad, todas estas cuestiones van a estar atravesadas por el cambio climático, todas.
Me temo que el plan del lehendakari para afrontar unas consecuencias que ya se están dando se quedan cortas y lo hace porque la responsabilidad no es solo del lehendakari.
Debemos afrontar estos cambios con cambios en la gobernanza para hacerla más colaborativa entre sectores sociales, económicos e institucionales y, sobre todo, pensar a largo plazo.
Las medidas que atajen las consecuencias del cambio climático y lo palien no pueden depender de quién gobierne y vamos a tener que hacer cambios en las leyes fundamentales y eso implica cambios con perspectiva climática en estatutos, constituciones y tratados fundamentales.
Ese es el esfuerzo de entendimiento al que nos va a obligar el cambio climático y sin él, la vida se va a hacer complicada.
