Tenemos elecciones. Es el tema de la semana y lo va a ser de toda esta última parte del año y de buena parte de 2027. A pesar de lo que trastoca e influye en las agendas de toda la sociedad y de los diferentes sectores económicos, la vida, “ahí fuera”, sigue y mientras los partidos se esfuerzan en preparar sus programas y propuestas o se enzarzan en la enésima batalla interna para fabricar una lista, la economía no para y sigue siendo igual de importante que antes, posicionarse en el mercado internacional para mantener e impulsar la joya de la corona, nuestra industria.

Las soluciones, en industria y también en política, no se fabrican de manera improvisada, requieren de planificación, trabajo y visión y, generalmente, cuando se siguen estos principios, los resultados suelen ser esperanzadores.

Este puede ser el caso del nuevo proyecto lanzado desde el Gobierno Vasco “Basque Train 35”, que se enmarca en el Plan de Industria del ejecutivo autónomo. Bajo el liderazgo de Talgo y con la participación de diferentes empresas del territorio, pretende poner las bases de una nueva generación de trenes de alta velocidad con una inversión inicial que supera los 100 millones de euros.

Esta iniciativa tiene un valor especial en un momento en el que Europa apuesta por el transporte ferroviario y trabaja en la construcción de una red transfronteriza, en la que será fundamental modelos de trenes que puedan funcionar indistintamente en cualquier país.

Talgo, liderada ahora por el empresario vasco José Antonio Jainaga, tiene ya un modelo que funciona muy bien, pero ahora se trata de dar un paso más con firmas de la talla de Ingeteam o la alavesa Basquevolt. Si hay algo que aplaudo de este proyecto es la colaboración público-privada y la participación de empresas vascas de diferentes sectores para construir una iniciativa ganadora de manera compartida.

Este debe ser un camino a recorrer en diferentes sectores, como ya se ha hecho, por ejemplo, en automoción con Mercedes. Si algo deben de fomentar las instituciones son espacios de colaboración de este tipo, donde la innovación y los conocimientos cruzados pueden incrementar nuestra competitividad para generar riqueza y empleo.

Me alegra también especialmente que esta propuesta nazca en un sector que creo que puede convertirse en uno de los revulsivos para la industria de nuestro territorio. No es casualidad que el Made in Araba Day, la iniciativa que impulsa la Diputación Foral de Álava para dar a conocer a la ciudadanía el talento de sus empresas, haya elegido el ferrocarril como sector invitado de la edición 2026. En Álava, tiene su sede Talgo, pero también hay otras industrias más pequeñas que trabajan desde hace muchos años para un sector que tiene un potencial de crecimiento más que notable.

Lo he dicho muchas veces, el futuro, y no sólo el de la movilidad, viene en tren y tenemos que ser capaces de prepararnos para poder liderar o al menos participar en una transformación que, por mucho que se resistan algunos, no tiene marcha atrás: la electrificación de nuestro transporte. Digo esto en una semana en la que en Vitoria-Gasteiz se va a producir una nueva reunión con el Ministerio de Transportes para definir de manera más concreta la futura estación de Alta Velocidad de la ciudad.

Mientras, seguimos pendientes de la decisión de por donde se conectará la Y vasca con Pamplona y de diferentes tramos de obras en la conexión con Burgos y por lo tanto, con el resto de la Alta Velocidad española.

Es verdad que si llevamos esperando más de 30 años este proyecto, podremos esperar algunos más para verlo materializado por completo, pero ya que hay elecciones, y esto suele ser un acicate para dar un espaldarazo a cuestiones pendientes, impulsemos de una vez todas estas infraestructuras para seguir avanzando en este sector estratégico para nuestro país.

Euskadi es un territorio con un emplazamiento inmejorable para convertirse en una de las regiones europeas que lideren esta transformación ferroviaria del continente pero, para lograrlo, además de acuerdos como el logrado en “Basque Train 35” necesitamos tener unas infraestructuras de primer nivel que nos conecten de manera efectiva con el resto de Europa. Que se note de verdad que los trenes no tienen fronteras.