Las elecciones generales tenían que ser casi un trámite para el PNV, y para su seminuevo tandem dirigente Atutxa-Esteban, antes de la dura reválida que les espera en las municipales y forales de primavera. Aguantando los cinco escaños que el partido por excelencia, aunque ya con minúsculas, posee en la actualidad se hubiera pasado pantalla. Sin embargo, por razones que la razón no entiende, los jeltzales han optado por autodestruirse en un proceso que solo el tiempo dirá si es irreversible.

Recordemos. Tras el pecado original de quita Urkullu, que estás más quemado que moto de un hippy, que pongo a Pradales, primer lehendakari maketo, cometido por Andoni Ortuzar, llegó la puñalada de los ambiciosos Itxaso Atutxa -también apartada del Bizkai Buru Batzar por el burukide de Sanfuentes- y Esteban, portavoz parlamentario en el Congreso muy valorado por los tertulianos de la capital.

Los muy pillos recogieron la bandera de la renovación ondeada en primer término por Ortuzar para relevar a Urkullu, y con la complicidad de algunos Iturrates, Arrizabalagas eta abar (Gipuzkoa), le hicieron la trece catorce al entonces presidente del Euskadi Buru Batzar, quien optó por una retirada en pro -dijeron- de la estabilidad del partido.

Como hoy es evidente, la herida no ha cerrado bien. Continúa supurando. Me malicio que en el Bizkai Buru Batzar, comandado por Iñigo Ansola, quien se lo debe todo al anterior presidente, estarán hasta las cartolas de las maniobras de Itxaso Atutxa, y de su marido, para recobrar el poder en este herrialde. Y la reacción ha sido fulgurante: fuera atutxistas de la Diputación. Dentro pradalistas y ansolistas, es decir, ortuzistas.

Por supuesto, como en todo colectivo humano y político, las fronteras no están tan definidas como puede hacer ver el párrafo anterior, pero sirva como marco general de situación. Estos son los ejércitos y esta es su disposición en el campo de batalla. No sabemos como acabará este juego de tronos en cuanto a ganadores y perdedores, pero sí que no terminará bien para el PNV.

Por supuesto, como en todo colectivo humano y político, las fronteras no están tan definidas como puede hacer ver el párrafo anterior, pero sirva como marco general de situación

Con un partido partido, la pareja actualmente reinante se la juega ya en las generales. Por primera vez puede quedarse sin grupo parlamentario por no alcanzar el listón de cinco diputadas, y pueden verse obligados a pedir prestado. Todo un trago para alguien no acostumbrado a estos tejemanejes. Hay quien afirma dentro de su formación que puede ser que no coman el turrón en Sabin Etxea.

El desgaste en las generales puede verse agravado por el hecho de que el proceso interno de designación de candidatos para la Diputación Foral de Bizkaia se va a celebrar en plena campaña electoral y antes de elecciones. Si, como es probable, la candidata Etxanobe (team Atutxa-Esteban) presenta batalla a Bengoetxea, designada por el Bizkai (team Ortuzar-Ansola), el horizonte es superciclónico, con DANA incluida.

El calendario oficial previsto por el BBB se desarrollará de forma concentrada y exprés, arrancando esta misma semana y concluyendo a mediados del próximo mes. Las fechas previstas y los plazos exactos asignados a cada paso son los siguientes:

Uno. Remisión de la propuesta oficial (completado). La ejecutiva territorial de Iñigo Ansola ya ha enviado a las organizaciones locales el listado base con los 41 nombres sugeridos para las Juntas Generales, encabezado por la propuesta de Ibone Bengoetxea para la Diputación General y Ana Otadui para repetir en la presidencia de la Cámara vizcaína.

Dos. Primera Vuelta en las juntas locales, entre el 21 y el 25 de octubre. A partir de mañana, miércoles, y hasta el domingo, los 126 batzokis de Bizkaia celebrarán sus asambleas. En ellas, la militancia votará si respalda la lista oficial del BBB o si hay candidatos alternativos. Con que solo dos batzokis propongan de manera coincidente un nombre, por ejemplo -y por decir alguno- el de la actual Diputada Elixabete Etxanobe, este pasará automáticamente a la siguiente fase si la persona acepta competir. El desenlace -previsto- en una semana.

Tres. Segunda vuelta en las juntas locales (finales de octubre a primeros de noviembre). Una vez oficializadas las candidaturas definitivas que han superado la criba o que han sido propuestas por las bases, las organizaciones municipales volverán a convocar a sus afiliados para realizar la votación final y vinculante entre los aspirantes definitivos.

Cuatro. Ratificación en la Asamblea Territorial Extraordinaria (11 de noviembre). El proceso concluirá formalmente con la reunión de los apoderados de todos los pueblos y barrios de Bizkaia. En esta asamblea extraordinaria se escrutarán los mandatos de las bases, se ordenarán las listas definitivas por circunscripción y se proclamará oficialmente a la persona candidata a la Diputación Foral de Bizkaia.

La lista de agraviados y resentidos crece, los empleos públicos y semipúblicos, tan bien pagados, menguan o cambian de manos

Paradójicamente, este calendario acelerado respondía, en principio, a la intención del partido de resolver y estabilizar sus pugnas internas de cara a mayo de 2027 antes de volcarse plenamente en la campaña de las elecciones generales anticipadas del 29 de noviembre. Va a ser que no.

Consejos vendo que para mi no tengo: aplacen todo a después de las generales. Recobren aquella máxima ignaciana que el último patriarca jeltzale (los de después han sido gestores) enarbolaba. Aquello de en tiempos de desolación no hacer mudanza. Que parecen nuevos.

Una vez que un partido inicia la senda de la autodestrucción la dinámica es imparable. La lista de agraviados y resentidos crece, los empleos públicos y semipúblicos, tan bien pagados, menguan o cambian de manos. Las denuncias afloran, los jueces intervienen. Y al final, resulta que el PNV era como los demás. Un partido político.

Y agazapado, un movimiento. No un partido. Esperando a recoger las nueces que un artrítico PNV no alcanza. Con el viento de cola, transversal en el peor sentido de la palabra, contando ya los votos del infantilismo izquierdista de la berdadera hizquierdah, sí, pero también el de los supremacistas, el de los racistas vascos, además de los que ya posee, los votos soberanistas, los de aquellos que nunca han rechazado la violencia de ETA y de los que aún hoy la justifican y apoyan.

Y a esta guerra, la de la ética, el rechazo a la violencia, a la humillación de las víctimas y la reivindicación de la memoria quiere sumarse de urgencia un PNV que ha hecho más bien muy poco antes en este asunto

Un movimiento populista que seguramente sea -es opinión- frustrante a corto plazo, ineficaz en la gestión e indecente en lo ético, y que bien podría presentarse a las elecciones bajo la imagen de los tres monos, el que se tapa la boca, el que se tapa los ojos y el que se tapa los oídos.

Y a esta guerra, la de la ética, el rechazo a la violencia, a la humillación de las víctimas y la reivindicación de la memoria quiere sumarse de urgencia -nada menos que acaudillando- un PNV que ha hecho más bien muy poco antes en este asunto. Llegan tarde a todo, cuando no están comprando el marco del adversario. Por ejemplo, en materia de estatus o euskera. Una muestra más de su actual declive y mediocridad.

Cojan palomitas, que el drama va a empezar.