En ocasiones una fecha no es más que una cifra simbólica. El inicio o el final de algo, apenas un número en el calendario. Es lo que ha ocurrido en Euskadi este año con el 12 de julio, un lunes en el que fue constituida la XII legislatura. El Parlamento vasco funciona desde entonces como un reloj, pero solo fue el inicio de algo que únicamente ahora, cuatro meses después, podemos empezar a descifrar políticamente. La izquierda abertzale ha apostado por mostrarse como un partido útil para luchar por la influencia en el Gobierno central con el PNV. Es el principal movimiento estratégico en Euskadi. Pero hay otras derivadas más allá de la previsible pugna que mantendrán a partir de ahora las dos formaciones nacionalistas, quieran o no bajar "al barro". La política nacional y la vasca actúan como vasos comunicantes, y las decisiones que toman los líderes de PSOE, Unidas Podemos y PP en Madrid tienen y tendrán su influencia en Euskadi, pues marcan y acabarán marcando los relatos que construyen los dirigentes vascos.

La cordial y fluída relación entre Arnaldo Otegi y Pablo Iglesias no parece beneficiar a Elkarrekin Podemos-IU, que perdió en julio casi la mitad de su representación en el Parlamento vasco (de 11 escaños pasó a 6). Hoy por hoy cuesta diferenciar el discurso de la formación morada del de EH Bildu, sobre todo después de que la izquierda abertzale haya aparcado sus reivindicaciones soberanistas apostando por las demandas sociales. Otegi ya ha dicho cláramente cuál será su marco de actuación: "defender los derechos de la gente" y "parar a la derecha". Tras el final de ETA y el anunciado marco social en el que se moverá la izquierda abertzale, el campo de actuación se le reduce a Elkarrekin Podemos, cuyos críticos ya advierten que la formación acabará por desangrarse si su discurso no se diferencia del de EH Bildu, sobre todo después de que Pablo Iglesias haya arropado a Otegi y a ERC en el Gobierno.

La disyuntiva del PSE

La disyuntiva que se le presenta al Partido Socialista de Euskadi (PSE-EE) es diferente pero no por ello menor. Creció en porcentaje de voto en las pasadas elecciones y Gobierna en coalición en Euskadi con el PNV, pero no es fácil vender gestión si es tu socio de gobierno quien lleva la iniciativa mediática y tú permaneces invisible, con perfil bajo, siempre en un segundo plano. Gobernar de manera efectiva incluye saber comunicarlo, en caso contrario el ciudadano se preguntará qué hacía usted allí. Tampoco parece poder frenar los reproches que el Ejecutivo del que forma parte lanza al secretario general de su partido y presidente en el Gobierno de Madrid, como ha ocurrido este mismo lunes, cuando el lehendakari ha cargado contra el presidente Sánchez para anunciar después su propio plan de vacunación. La izquierda se la está marcando EH Bildu, con un mensaje ahora social y dirigiendo las protestas en Educación y Sanidad en las calles, captando los votos que en las últimas elecciones fueron a parar a Elkarrekin Podemos (la izquierda abertzale creció en más de 24.000 votos que se tradujeron en tres escaños más en el Parlamento vasco, hasta los 21). Los socialistas gobiernan en Euskadi pero deben cuidar también sus mensajes pues Sánchez necesita del PNV. El problema está en que no se adivina en ellos una estrategia definida y en que no acaban de visibilizar su acción en el Gobierno vasco.

El PP+Cs, que ha perdido tambien la mitad de sus electores en cuatro años -de 129.248 votos en 2016 ha pasado a 60.650 en 2020-, podría beneficiarse del giro al centro que supuestamente ha emprendido Pablo Casado, que recientemente se ha distanciado públicamente de Vox. Cómo afectará este viraje emprendido por Casado en el discurso de Carlos Iturgaiz es todavía una incógnita, pero el PP vasco prevé un acercamiento del PNV ante la presión del "bloque de izquierdas". Los 'populares' consideran que el partido de Andoni Ortuzar acabará llamando a su puerta "en cuanto vea peligrar su mayoría en Euskadi". Su discurso sigue recordando de momento a discursos pasados.