Con al menos 70.000 muertos en España, 3.000 de ellos en Euskadi, provocados por el coronavirus que ha partido la vida en este 2020, no es tiempo de hacer triunfalismo. Así al menos, al contrario que Pedro Sánchez, lo ha entendido Iñigo Urkullu que ha optado por un discurso navideño plano y vacío de contenido político. El lehendakari ha centrado su alocución a la sociedad vasca en el repaso a las consecuencias provocadas por el SARS-CoV-2 y a las medidas protagonizadas por su Gobierno. Para la toma de estas decisiones, ha emplazado al acuerdo y la cogobernanza. "La estabilidad institucional nos ha de llevar a seguir buscando el compromiso compartido. En este contexto, difícilmente llegará lejos quien pretenda caminar solo", ha remarcado para después señalar a la oposición la necesidad de llegar a acuerdos "a cada grupo parlamentario, con nuestra disposición en favor del desarrollo de Euskadi reflejado en cada proyecto de Ley". Ha remarcado que "debemos actuar con humildad, no hay atajos ni fórmulas mágicas, no es el momento de perder energías en disputas estériles".

El lehendakari, que ha enumerado los programas especiales de recuperación económica financiados con deuda y fondos propios, del Gobierno central y la UE, ha asegurado que se han tenido que adoptar  "decisiones excepcionales" y que "lo vamos a tener que seguir haciendo". Asimismo, ha reconocido que "nos hemos podido equivocar, seguro... Cuando nos hemos equivocado, hemos tratado de rectificar cuanto antes". 

"Cada decisión adoptada ha tenido unos costes y ha supuesto un sacrificio para nuestra vida en común. Hemos actuado, en todo momento, priorizando y tratando de garantizar la salud y la vida de las personas; conjugándola lo máximo posible con la actividad económica, laboral, educativa, cultural y social", ha señalado para evitar las críticas que desde el abrazo con Miguel Ángel Revilla en verano recibe por haber antepuesto la salida de la crisis a la salud de la población. En este sentido, para Urkullu "las prioridades están claras: reforzar el sistema de salud, garantizar la educación, atender a las personas más necesitadas, reactivar la economía, apoyar a los sectores más afectados y recuperar el empleo. Sí, porque somos conscientes de la incógnita tras los ERTE, de las dificultades para mantener la actividad y los empleos".

Llegada de la vacuna

El lehendakari se muestra menos optimista que su propio portavoz, que este lunes señalaba el horizonte de la normalidad en seis o siete meses. En cambio, Urkullu reconoce que "la vacuna es sinónimo de esperanza y tenemos preparados los recursos necesarios, pero vamos a necesitar muchos meses para llegar a todas las personas". Este tipo de mensajes que conjugan la esperanza del año nuevo y la llegada de la vacuna con la necesidad las medidas restrictivas.

El lehendakari se muestra menos optimista que su propio portavoz, que este lunes señalaba el horizonte de la normalidad en seis o siete meses

"Hemos asumido, con humildad, que enfrentamos un virus desconocido y una situación de incertidumbre permanente. Esta tarea no ha concluido. El virus sigue activo, sigue siendo muy grave y letal. Tenemos que mantener el pulso y la tensión. No debemos echar por tierra todo el trabajo realizado", han sido algunas de las frases para remarcar que a pesar de que la campaña de vacunación ha empezado lentamente con los colectivos más vulnerables, el camino por recorrer es todavía largo y sinuoso.

Agradecimiento a sanitarios y educadores

En el año de los aplausos en los balcones, el lehendakari ha recordado a todos los sectores esenciales que se han dejado la vida, en ocasiones literalmente, para ayudar y proteger a los demas. "Comparto mi agradecimiento más sincero a los y las profesionales que han dado lo mejor de sí mismas a lo largo de esta crisis". Urkullu se ha referido especialmente a "personas que trabajan en los servicios esenciales, sanitarios y socio-sanitarios. Han realizado un millón setecientos mil test, atendido a doce mil personas en los Hospitales, en la atención primaria.... Han cuidado a casi veinte mil en las residencias de mayores…Agradezco, asimismo, la labor de las personas cuidadoras que atienden a nuestros mayores en su hogar… El compromiso de las personas voluntarias y el tercer sector que muestra su solidaridad a las familias más vulnerables… El tesón de la comunidad educativa que demostró su capacidad para mantener la educación desde casa y garantizar, ahora, la educación presencial".

Recuerdo a la tragedia de Zaldibar

Iñigo Urkullu es consciente del desgaste que le produjo la tragedia de Zaldibar, que primero minusvaloró y para después coger el timón en primera persona. Así, el inicio del discurso del lehendakari ha tenido como protagonistas a los dos obreros fallecidos por el derrumbe del vertedero. "Con Alberto Sololuze y Joaquín Beltrán en el recuerdo y con la disposición a que se aclare lo sucedido, mis primeras palabras son de condolencia a las más de 2.800 personas fallecidas y sus familiares", ha arrancado en su comparecencia anual.

"Pensábamos, y quizás todavía haya quien así lo sienta, que nada podría con nuestra salud, personal y colectiva, global y total. Sin embargo, de manera imprevisible, el coronavirus ha cambiado y condicionado nuestras vidas", ha sido la forma de introducir el hecho que ha trastocado la vida de toda la ciudadanía.