La operación policial de Bidart (Francia) en 1992 demostró que ETA no era invencible. A raíz de ello, la banda terrorista puso en marcha, entre los años 1995 y 2010, la denominada "socialización del sufrimiento" con la que extendió la violencia al conjunto de la sociedad vasca y navarra, ampliando sus objetivos con miembros de partidos constitucionalistas, magistrados, periodistas o ertzainas, entre otros.
Un periodo que se recoge en la nueva exposición, 'Socializar el sufrimiento (1995-2010)', que presenta el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo (Vitoria) y que explica los orígenes de esta época, la ejecución, las consecuencias y los objetivos. Porque, mediante asesinatos selectivos y el terrorismo callejero conocido como la 'kale borroka', ETA y su entorno intentó debilitar la resistencia institucional y social para avanzar hacia una soberanía vasca.
La exposición, que desde este miércoles se puede ver en el Memorial, está comisariada por los historiadores Antonio Rivera y Eider Nafarrete.
Hostigamiento y persecución
La muestra reúne objetos, documentos, imágenes y testimonios. Objetos, por ejemplo, del exvicelehendakari y dirigente del PSE, Fernando Buesa, o del concejal del PP, Manuel Zamarreño, que sus familias han donado.
Entre las víctimas, destacan el concejal socialista de Getxo, Joseba Markaida, y su viuda, Asun Olaeta, quien estuvo en la presentación de esta exposición para contar el acoso que su familia sufrió durante esta época por parte de sus propios vecinos.
Olaeta ha relatado que cuando comenzaron los problemas fueron en los años 90, algo que en cierto modo llegaron a normalizar porque "eran chavales" del pueblo. "Yo pensé, estos no van a venir a matarnos. Se han criado con mis hijos, los he tenido en mi casa, les he llevado a la playa, les he hecho los bocatas. Esto es imposible. Pues no, no lo era".
La viuda de Markaida se ha preguntado "cómo la diferencia política puede llegar a esos extremos". "Pues parece que sí", se ha lamentado.
Hubo varios atentados que la policía logró detener, pero Olaeta ha insistido en el objetivo que estaba marcado: "querían liquidarnos".
Por desgracia, fu tal el hostigamiento y la persecución, que su familia se acostumbró y llegó a normalizarlo. "Como suelen decir, en las guerras la gente se acostumbra y por inercia nosotros hicimos lo mismo. Ahora lo pienso y me horrorizo. ¿Cómo hemos podido vivir de esa manera?".
Objetos de la exposición donados por las víctimas
Cobertura política
La exposición está dividida en tres bloques. El primero, dedicado al cambio de estrategia tras la caída de ETA en Bidart en 1992. La segunda, sobre el mantenimiento del control de la calle y el espacio público por parte del entorno que estaba a favor de ETA. Por último, un tercer bloque dedicado al frente nacionalista surgido del Pacto de Estella.
Las actuaciones de ETA durante aquella época, ese "giro estratégico", que hizo que cualquier persona de la sociedad vasca se llegase a sentir víctima. "Consiguieron convertir en hipotética víctima de la violencia a cualquiera de nosotros que montara en un autobús, que pasara por la calle en un momento concreto y en un lugar desafortunado", ha explicado el historiador Antonio Rivera.
Rivera también se ha referido a la "dimensión política" de todo ello. "Fue el frente nacionalista el que dio la cobertura política y justificación de lo que ocurrió en el tiempo de la socialización del sufrimiento".
Esta exposición, ha recordado, "es tremendamente incómoda para aquellos que, de un entorno político —la izquierda abertzale— desde Txapote hasta el último afiliado a Herri Batasuna, respaldaron determinada estrategia que conllevaba un uso extraordinario de la violencia".
"También es un recordatorio de que el PNV, como representante del nacionalismo institucional, tomó unas decisiones en aquel momento que fueron, visto en el tiempo, unos extraordinarios errores políticos que tuvieron unas grandes consecuencias para las personas y para la articulación de la sociedad vasca de aquel tiempo".
Los historiadores Antonio Rivera y Eider Navarrete
