A principios de semana, el exjefe de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, más conocido como Txeroki, ha puesto los pies fuera de la vieja cárcel de Martutene. Tras casi 18 años de condena, el etarra ha conseguido el régimen de semilibertad, de modo que podrá salir de la cárcel durante los días laborables de la semana, es decir, de lunes a viernes en un horario de 8:00 horas de la mañana a 21:00 horas de la noche.
Txeroki cuenta con la fortuna de tener un 'chófer personal' que ha sido el encargado de recogerlo en un Volkswagen Polo azul. Según recoge El Mundo, el conductor indicado se trata de Gorka García Sertutxa, actual responsable del colectivo Etxerat (que exige la salida de presos de ETA), condenado en su día por intentar asesinar al Rey Juan Carlos en Palma de Mallorca con un fusil de mira telescópica.
La concesión del tercer grado remueve el dolor de las víctimas. Como es el caso de la periodista Marisa Guerrero, cuyo asesinato fue ordenado por el propio Txeroki. "La salida de la cárcel de Txeroki es incomprensible, bueno, no, es comprensible porque responde a los acuerdos políticos de este gobierno para que salgan de la cárcel a la calle los presos de ETA, sean quienes sean", denuncia alto y claro una de las víctimas del ex dirigente de la banda a El Mundo.
En una entrevista a El Correo, la periodista no entiende la concesión que se le ha otorgado a Aspiazu: “Por mi atentado fue condenado en 2018 a 18 años de prisión. Ha cumplido por mi atentado cinco años y pico. No lo entiendo”.
Guerrero que ya ha comunicado a la Oficina de Atencion de Víctimas del Terrorismo como al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria su rechazo a que el terrorista que quiso acabar con su vida pueda estar libre por Euskadi. A pesar de que Txeroki tiene impuesta una orden de alojamiento de 50 kilómetros del domicilio de la periodista, no es suficiente para quienes sufrieron por su vida.
“Y me advierten de que «damos aviso a la Ertzaintza», pero eso es igual a cero. ¿Van a poner una patrulla detrás de cada preso para monitorizar sus movimientos? ¿Saben si violan las distintas órdenes que tienen por diferentes atentados? No. Es un descontrol absoluto”, asegura al citado medio.
No es un caso aislado
Esta progresión de grado no es un caso aislado. Según Covite, son 110 reclusos los que se han beneficiado de esté régimen de semilibertad, los cuales considera injustificados porque en los etarras no se ha detectado arrepentimiento real ni se ha producido la más mínima colaboración con la Justicia para el esclarecimiento de los 379 asesinatos cuya autoría todavía se desconoce.
A pesar de que Txeroki fue condenado por 22 intentos de asesinato y su suma total de penas asciende a 396 años de prisión, la ley establece un límite máximo de cumplimiento de 25 años. En este caso, habiendo cumplido apenas 18 años entre rejas, el exjefe de ETA, ya disfruta de la calle.
