En la imagen, Tejero en el Congreso durante el golpe de estado del 23-F.
Los secretos sobre Euskadi en los papeles del 23-F: de Tejero y ETA a la visita del rey a Gernika
El Gobierno desclasifica la documentación sobre el estado militar y el mismo día fallece su principal protagonista
Este miércoles, 25 de febrero, ya forma parte de la Historia de España. Se recordará siempre como el día en que el Gobierno de Pedro Sánchez desclasificó documentación secreta sobre el golpe de estado del 23-F. Y también, por casualidades del destino, porque en la misma jornada murió su principal protagonista, el teniente coronel Antonio Tejero Molina, fallecido a los 93 años.
Los secretos del 23-F desclasificados por el Gobierno de Sánchez son muchos y muy diversos. En lo que respecta a Euskadi destacan al menos un par de documentos inéditos que, sin ser demasiado sorprendentes, contribuyen a explicar aquellos días claves para la Transición.
Los papeles incluyen un oficio interno, fechado en 1975, en la época que el golpista Antonio Tejero estaba al frente de la 512 Comandancia de la Guardia Civil en Bizkaia.
El alarmismo de Tejero
Se trata de un oficio reservado en el que se analiza la actitud alarmista de Tejero en relación al clima de tensión y malestar vinculado a la actividad de la banda terrorista ETA y su impacto en los agentes y sus familias.
El documento, conocido ahora tras 45 años bajo llave, analizaba una nota informativa previamente remitida por Tejero, quien acababa de asumir el mando en Bizkaia —el 10 de abril de ese año—. En su escrito, Tejero trataba de trasladar al mando superior un “estado de opinión existente” en su unidad y en el entorno social, marcado por los atentados y la creciente violencia.
Según el oficio, tras recabar informes del coronel jefe del Tercio e interrogar al propio Tejero, se concluye que el mando no se expresó “conforme era su intención”. “Se saca la conclusión y así lo afirma él mismo, de que no se ha expresado conforme era su intención, ya que ha querido resaltar la influencia del ambiente hostil que parte de los habitantes de las provincias Vascongadas muestran hacia la fuerza del Cuerpo, en los familiares de los mismos y el temor que sienten estas familias ante los sucesos y atentados acaecidos”.
El texto subraya que Tejero quiso resaltar la influencia del ambiente radical, más que cuestionar la disciplina o el control interno. De hecho, el documento recalca que, “en ningún momento”, Tejero manifestó temor por una falta de control de la fuerza, a la que describe como poseída de “moral elevada”, pese a las bajas sufridas. Según el informe, lejos de debilitarla, los atentados habrían reforzado el compromiso de los efectivos en el cumplimiento de su deber.
La nota desclasificada también alude a comentarios críticos que, según Tejero, se escuchaban en la población sobre la política del Gobierno frente al terrorismo, así como a reacciones ante determinadas condecoraciones concedidas a militares y guardias civiles, en especial a título póstumo.
El oficio matiza que esos sentimientos no eran compartidos por el propio mando ni se extendían entre los miembros de su Comandancia, que consideraban un honor las recompensas otorgadas a sus compañeros.
El análisis interno sostiene que Tejero trató de llamar la atención del mando sobre carencias en acuartelamientos, medios y material de la Guardia Civil en Bizkaia, pero que “exageró la nota” al describir el clima de opinión. No se aprecia mala fe ni falta de ánimo o espíritu, sino “una forma de expresión desafortunada”, concluye el oficio reservado.
Por ello, se consideró procedente dirigirle a Tejero solo una “llamada de atención” para que fuera más ponderado en sus escritos, incluso cuando estos tuvieran carácter impersonal. Asimismo, se indicaba que las peticiones relativas a viviendas y medios debían tramitarse de forma independiente y con la debida concreción.
El oficio concluye anunciando que se observaría el comportamiento posterior del teniente coronel, sus cualidades de mando, el estado de su Comandancia y su rendimiento, a fin de adoptar, en su caso, las medidas oportunas.
El Rey en Gernika
Otro documento, titulado 'Campaña contra S. M. el Rey en relación con el 23-F', evidencia que los golpistas quisieron utilizar el célebre incidente que padeció el Rey en la Casa de Juntas de Gernika para implicar al monarca en la asonada.
Durante el juicio por los hechos, los implicados intentaron señalar que Juan Carlos I conocía el golpe de estado. Un golpe militar que justifacaban precisamente por aquel momento histórico en que los parlamentarios de Herri Batasuna boicotearon el discurso del monarca entonando el 'Eusko Gudariak'.
Más allá de lo relativo a Euskadi, otros documentos relevantes tienen que ver con el papel del Rey en aquel proceso. En uno de los papeles, concretamente en manuscritos de los propios golpistas, se señala como error haber dejado libre a "el Borbón", es decir, el rey Juan Carlos I, que debía ser considerado un "objetivo a batir y anular".
Otro documento sensible se refiere a la toma de la sede de TVE por los militares. En una transcripción de los participantes, uno de ellos exponía esto: "Nos iríamos de maniobras y venga a TVE yórdenes de no hablar con nadie, el primer tiro al aire y el segundo a dar, con los cargadores metidos y ni seguro ni nada".