El presidente del PNV, Aitor Esteban, interviene durante el mitin del PNV celebrado en Durango a 24 de mayo de 2026 Efe
Dijo Aitor Esteban, presidente del PNV, el domingo en Durango, y frente a —según ellos—, 2.500 militantes y cargos públicos del partido que el Gobierno de España y Pedro Sánchez no pueden seguir más allá de 2026, sin presupuestos y cercados por la corrupción. Y se quedó tan ancho.
Veamos. Puedo entender que juntar a 2.500 personas en un recinto con aforo de 4.500 es un poco inquietante, y produce un cierto desasosiego en el dirigente de un partido acostumbrado, no hace tanto, a mover a decenas de miles de personas. Y eso que esta vez se ha pasado lista.
El acto estaba convocado para arrejuntarse y rearmarse para las campañas que se avecinan, y erigir un muro dialéctico y argumental ante el adversario que les sopla en la nuca, Bildu.
El PNV cada vez marca menos agenda, incluso en Euskadi
Desgraciadamente, una vez más, Esteban se dio de bruces con la cruda realidad y comprobó que cada vez marcan menos agenda, incluso en Euskadi.
La imputación del expresidente socialista, Rodríguez Zapatero, les arruinó el evento y Bildu se fue de rositas.
La mayoría de los palos cayeron del lado de Pedro Sánchez y, por derivación, del de los socialistas vascos, que mire usted por donde, son sus socios en casi todas las instancias donde gobiernan unos u otros.
No aludió Aitor Esteban al elefante en la habitación: la insoportable situación que parecen estar sufriendo él, su gente y media España cesa cuando él quiera. Tiene al alcance de su mano el botón para derribar al gobierno dentro de un minuto. Le basta con retirar su apoyo y anunciar el respaldo a una moción de censura. Game over.
Es cálculo electoral que el PP no pida ahora la dimisión de Zapatero, ni presente una moción de censura
Si el dirigente jeltzale no lo hace es por cálculo electoral. Eso no es malo, es política. Como también es cálculo electoral que el PP no pida ahora la dimisión de Zapatero, ni presente una moción de censura porque cree que es mejor dejar pudrir la situación.
Como lo es que Pedro Sánchez no convoque elecciones o dimita o disuelva o se tire por un puente, porque piensa que puede capear la tormenta perfecta y movilizar ese millón de votos dormidos que, dice Iván Redondo, daría una victoria al PSOE.
O todo vale o no vale nada.
El PNV no deja caer a Sánchez porque el panorama que viene después es aterrador. En Euskadi —y en España— se le señalaría como colaborador necesario del advenimiento de un gobierno PP-VOX.
El PSE-EE, con toda seguridad, abandonaría el Gobierno vasco, las Diputaciones y, posiblemente, numerosos ayuntamientos. El resultado sería un paisito gobernado en minoría y con grandes dificultades para aprobar un presupuesto ¡Anda! ¡Cómo en España!
Por no mencionar que las acciones de Bildu cotizarían al alza y la posibilidad de desbancar al PNV como primera fuerza, e incluso de gobernar, ya no sería una quimera.
Lo que tendrías que hacer es explotar las debilidades de los populistas y no sumarte a sus delirios
Se equivoca el PNV en su táctica y en su nueva estrategia. Dan más tumbos que los Autos Locos. El sentido común indica que si tu adversario electoral es Bildu no puedes andar todo el día buscando tetas a las moscas de tus socios. Lo que tendrías que hacer es explotar las debilidades de los populistas y no sumarte a sus delirios.
Y cito unos cuantos flancos débiles sobre los que trabajar: pasado reciente, memoria democrática y suelo ético; carencia de estrategia energética y rechazo a las renovables; supremacismo lingüístico y étnico...
Al PNV le puede el desprecio a los socios. No hay más que leer a sus troles para comprobar que el espíritu de jauntxo antiguo sigue vigente. Lo dolidos que se sienten porque el morroi osa levantar cabeza y expresar diferencias. Como insultan y menosprecian a sus dirigentes, desde el lehendakari Patxi López a Eneko Andueza. No me parece un buen plan.
El PNV ha estado ocupadísimo desmintiendo en redes que Ramón Rubial fue lehendakari
Un ejemplo: la semana pasada el PNV ha estado ocupadísimo desmintiendo en redes que Ramón Rubial fue lehendakari. Y llamando mentirosos a los socialistas. Un poco mezquino.
Ramón Rubial fue presidente del Consejo General Vasco (CGV), órgano preautonómico, tras aunar más votos que el otro candidato, Juan de Ajuriaguerra. Mientras tanto había un lehendakari en el exilio, Jesús María de Leizaola, no elegido por nadie, que permaneció en su cargo hasta la elección de Garaikoetxea, en 1980, quien previamente había sustituido a Ramón Rubial al frente del CGV.
El PNV siempre se ha negado a reconocer al socialista como lehendakari, pero no tengo la menor duda de que si el elegido al frente del preutonómico hubiera sido Ajuriaguerra, el histórico nacionalista que da nombre en Bilbao a la calle que fue de Espartero, sería hoy reconocido como el tercer lehendakari. Por todos.
Estas son las batallitas que libra el PNV en lugar de enfrentar a Bildu.
Y sobre la imputación de Rodríguez Zapatero, una reflexión que dejo aquí para Aitor Esteban. No me extenderé en las pruebas, indicios o falta de ambos. O sobre las permanentes filtraciones que golpean la cabeza del Gobierno y del socialismo como gota malaya. Tampoco hablaré de la presunción de inocencia o de la ausencia de delito. O acerca de la posible falta de ética en la conducta del expresidente. De hecho ni siquiera sé si hay que regular la conducta de los expresidentes y, supongo, exministros, exalcaldes o extronistas (ahora sí, antes no).
Cosas estamos viendo en los juzgados que nos hielan la sangre y será lo que quieran ellos que sea. Poco que hacer por ese lado. Cada cual saque sus conclusiones.
Pero si quiero decirle a Aitor Esteban que ni él, ni su familia, aguantarían un escrutinio a sus vidas, obras y milagros, como el que la justicia está sometiendo a Rodríguez Zapatero o al propio Pedro Sánchez. Yo tampoco.
Irse a Durango para pedir que Pedro Sánchez abandone es una pérdida de tiempo y de dinero.