El próximo 2 de agosto, como cada verano, Sare —la red de apoyo a los presos de ETA— ha convocado movilizaciones en distintas playas de Euskadi para con el fin de "reivindicar la resolución, la paz y la convivencia".
Sare espera que este tipo de movilización sea la última y que se aplique lo que llaman una "política penitenciaria ordinaria" para que los presos de ETA que están en las cárceles "comiencen a recuperar la libertad".
Estos mismos objetivos los buscan con la manifestación en favor de los presos de ETA, que también esperan que sea la última, que han convocado en la Semana Grande de San Sebastián, en concreto, el día 14 de agosto.
Sare ha pedido "sumar fuerzas" en esta movilización para "expresar la necesidad de obtener una resolución integral lo antes posible".
Manifestación convocada por Sare en favor de los derechos de los presos de ETA
135 actos el verano pasado
Las fiestas populares son, precisamente, uno de los escenarios más habituales en los que se realizan homenajes a presos de ETA.
Un asunto que Covite, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, lleva mucho tiempo denunciando.
El verano pasado, época en la que más fiestas se concentran, se registraron 135 actos de apoyo a ETA en localidades de Euskadi y Navarra.
Se vieron carteles y comparsas, kalejiras e, incluso, se celebró en Bilbao una comida a favor de los presos.
Sin consecuencias
Entre enero y junio de este año, Covite ha registrado 129 actos de apoyo a ETA, 24 de ellos en fiestas populares.
A las puertas de agosto con muchas fiestas por delante, el colectivo presidido por Consuelo Ordóñez ha vuelto a advertir de que estas son "uno de los principales espacios de exaltación pública de ETA y de sus miembros".
Covite ha denunciado que el Parlamento vasco continúa sin aprobar un régimen sancionador que "permita actuar eficazmente contra los actos de exhibición pública, enaltecimiento o legitimación de ETA y de sus miembros".
Para el colectivo de víctimas, "la falta de respuesta institucional" a estos hechos "transmite un mensaje de impunidad a quienes organizan estos actos".
"Mientras no haya consecuencias, seguirán utilizando las fiestas, las manifestaciones, los espacios culturales y las calles para legitimar a ETA. La convivencia democrática no puede construirse sobre la permisividad ante la exaltación de quienes asesinaron, hirieron, secuestraron, extorsionaron y amenazaron durante décadas", ha asegurado.
