Imagen de un festejo de sokamuturra en Elgoibar

Imagen de un festejo de sokamuturra en Elgoibar Ayuntamiento de Elgoibar Ayuntamiento de Elgoibar

Política

¿Es posible que el uso de animales en las fiestas populares vascas desaparezca en un futuro?

En Euskadi, algunas tradiciones como la sokamuturra se mantienen, mientras que otras se han erradicado por completo

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En los últimos años, ha crecido de forma notable el rechazo social a la presencia de animales en las fiestas populares vascas.

La sensibilidad social y el debate en Euskadi sobre el uso de animales en festejos ha dado lugar a un claro distanciamiento de algunas tradiciones y al aumento de protestas ciudadanas.

Si bien hay tradiciones que han desaparecido por completo —como la caída del gallo— y otras que se han transformado —en el Ganso Eguna de Lekeitio se ha pasado de usar un animal vivo a uno de goma—, otras como la sokamuturra o las corridas de toros en Bilbao, San Sebastián y Azpeitia continúan celebrándose.

Este mismo verano, decenas de personas se manifestaron en el Puerto Viejo de Algorta, en Getxo, para pedir que la sokamuturra deje de formar parte del programa festivo.

Este tradicional festejo consiste en soltar una vaquilla sujeta por una cuerda atada a los cuernos que manejan varias personas para controlar sus movimientos mientras los participantes la esquivan o corren.

Los animalistas consideran que durante la prueba, de más de tres horas de duración, los animales son sometidos "al miedo, el estrés, el acoso y el agotamiento".

También en Leioa se han producido protestas en contra de las asto probak, las pruebas de arrastre de piedra con burros. En este caso, quienes están en contra de esta práctica alegan que el animal debe soportar "un estrés muscular y cardiovascular extremo".

Manifestación en contra de la sokamuturra en el Puerto Viejo

Manifestación en contra de la sokamuturra en el Puerto Viejo Sokamuturra Ez

La ley en Euskadi

Actualmente, en Euskadi, para que un evento de este tipo se considere legal debe estar reglamentado y respetar una serie de condiciones de bienestar animal, excepto los espectáculos taurinos que quedan fuera de la actual Ley Vasca de protección de los animales y se someten a su normativa específica.

"La tradición no constituye por sí sola una autorización. Debe contar con una regulación propia o con la correspondiente autorización administrativa y, además, deben respetarse las exigencias de sanidad y bienestar animal", explica Olga Rodríguez Marcos, abogada y directora de IURIS Estudio Jurídico, un despacho especializado en la defensa y protección de los animales.

Aunque Euskadi "fue temprana" en aprobar su ley de 2022 que introdujo avances "relevantes", mantiene excepciones como son los espectáculos taurinos reglados o la sokamuturra.

"En mi opinión, la diferencia más significativa no siempre está en que una legislación prohíba un mayor número de actividades, sino en si aplica un criterio coherente de protección. Resulta difícil explicar que una conducta susceptible de provocar miedo, agotamiento o sufrimiento al animal sea jurídicamente inadmisible en un contexto ordinario y, sin embargo, pueda aceptarse cuando se integra en una actividad tradicional reglamentada", reflexiona Rodríguez Marcos.

El papel de los ayuntamientos

Ante el creciente rechazo social, los ayuntamientos disponen de herramientas para eliminar estas prácticas, aunque "es importante distinguir entre dejar de organizar o financiar un festejo y prohibirlo con carácter general".

"Un ayuntamiento tiene un margen considerable para decidir el contenido de su propio programa festivo, determinar a qué actividades destina fondos públicos y autorizar el uso de calles, plazas e instalaciones municipales", indica.

Otra cuestión, señala la abogada, sería aprobar una prohibición municipal absoluta de una actividad que está expresamente permitida y regulada por la legislación autonómica o estatal. "Esa decisión podría ser impugnada por falta de competencia o por ausencia de una justificación jurídica suficiente", asegura.

Así, podría decirse que Euskadi avanza hacia una regulación más estricta y no tanto hacia la erradicación total. Esto es, se han prohibido algunas prácticas que han perdido el respaldo social y otras se están regulando cada vez más.

"El problema es que regular estrictamente una actividad no elimina necesariamente el sufrimiento que forma parte de su propia naturaleza", lamenta.

Por ello, Rodríguez Marcos opina que una legislación "verdaderamente avanzada" no debería basarse en la tradición para mantener el uso de animales en las fiestas. "Si una actividad provoca al animal un sufrimiento evitable con una finalidad puramente recreativa, su antigüedad no debería bastar para justificar su continuidad", considera.

En este sentido, la abogada no ve factible la desaparición total a corto plazo, sino que su presencia "disminuya progresivamente". Y la clave, piensa, puede estar en el ámbito social y municipal.

"Cuando una actividad pierde respaldo ciudadano, los ayuntamientos pueden dejar de programarla y ofrecer alternativas que conserven el carácter festivo sin utilizar animales", explica.

Bajo su punto de vista, se producirá una "evolución desigual" entre unos municipios y otros y, a largo plazo, su continuidad no dependerá tanto de la tradición, sino de lo que la sociedad considera "compatible con el bienestar animal".

"La tradición explica el origen de una práctica, pero no debería impedir que nos cuestionemos su continuidad", enfatiza.