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Gabriel Arrúe (Getxo, 1999) vuelve a asumir el liderazgo de Juventudes Socialistas de Euskadi en un momento clave. Graduado en Derecho y Relaciones Internacionales es también, desde junio de 2025, diputado por Bizkaia en el Congreso de los Diputados.

Comprometido con los derechos del colectivo LGTBI, Arrúe pone voz al socialismo joven y habla en su entrevista con Crónica Vasca de asuntos como la vivienda, el papel de los socialistas vascos en el Gobierno de Euskadi o el impacto del modelo lingüístico en la educación.

España tiene una de las edades más altas de emancipación, se sitúa en 30 años. ¿Están siendo suficientes las políticas públicas y por qué en lo que lleva Pedro Sánchez como presidente no ha podido arreglar el problema de la vivienda?

El de la vivienda es un problema que tiene una solución muy difícil, pero eso no significa que no tengamos que pelear y que tengamos que tratar de solucionarlo. La situación en la que nos encontramos viene de ciertas dinámicas del pasado que fueron heredadas, es decir, en su momento la gestión que se hizo de la cuestión de la vivienda por parte de los gobiernos del Partido Popular ha sido un poco la causa de la situación que tenemos ahora, pero es verdad que, efectivamente, el Partido Socialista lleva gobernando ocho años.

Quiero defender las políticas que se llevan a cabo desde el Gobierno de España, pero también hay que entender cuál es la mayoría con la que contamos en las Cortes Generales y la manera en la que eso nos está limitando.

Nosotros necesitamos para sacar cosas en las Cortes Generales tanto a Junts como al PNV, que son partidos de derecha que tienen al final una visión mucho más cercana a la del Partido Popular en cuestiones de vivienda. Eso nos está frenando.

La pasada legislatura, en la que sí que hubo una mayoría de izquierdas, alumbró una Ley de Vivienda que es una de las leyes que más herramientas dota para poder combatir la escalada de precios y para poder solucionar la cuestión de la vivienda, pero lo cierto es que esa mayoría ya no existe y eso nos está frenando.

No podemos negar tampoco que vivimos en un país descentralizado en el que la mayor parte de las competencias en muchas cuestiones las tienen las Comunidades Autónomas y eso está provocando que, estando la mayoría de las comunidades autónomas gobernadas por la derecha y la extrema derecha, no se estén aplicando herramientas que existen.

Quiero poner de ejemplo la cuestión del Registro Único de Viviendas Turísticas. Fue una medida que aprobó el Gobierno de España y que después los tribunales han tumbado porque han considerado que ese Registro de Viviendas Turísticas es competencia de las Comunidades Autónomas. El Partido Popular, que votó en contra de ello, ya ha dicho que en las comunidades donde gobierna no lo va a aplicar.

El PSE-EE tiene un papel fundamental en la gobernabilidad de Euskadi. ¿En qué puntos o políticas sociales cree que los socialistas vascos tienen que apretar más a su socio, al PNV?

El hecho de que estemos en los gobiernos de coalición con áreas tan importantes desde el punto de vista social como son la vivienda o el empleo nos ha permitido marcar un poco el ritmo y tener una capacidad para ser nosotros quienes pivotamos las políticas en ese ámbito. Estamos siendo capaces de llevar al PNV a unas posiciones mucho más progresistas de lo que querría. Somos socios leales y responsables, pero no estamos dispuestos a que se nos condicione en el desarrollo de nuestras políticas.

¿Cómo valora el liderazgo de Eneko Andueza?

Me parece que es un liderazgo maduro, sólido y generoso porque decidió prescindir de entrar en las instituciones para poder coordinar la labor del partido a todos los niveles institucionales. Tenemos la suerte de poder ser decisivos en los principales ayuntamientos y de liderar muchos de los consistorios más importantes de Euskadi como la propia capital, Irun o Eibar, además de estar presentes en las tres diputaciones forales.

Eneko es el liderazgo que necesitamos para coordinar la acción de gobierno a todos los niveles. Ha desarrollado una capacidad de coordinación y de marcar el paso incluso a otros partidos políticos en Euskadi que nos ha llevado a ocupar el espacio central en la política vasca.

Gabriel Arrúe, Secretario General de Juventudes Socialistas de Euskadi Victoria Fernández

Desde que se conocieron los malos resultados del informe Pisa, se ha hablado de las razones que están detrás. El Gobierno vasco alude a "múltiples factores", ¿qué está fallando en la educación vasca?

Los resultados Pisa no fueron positivos en ninguna parte de España, pero no podemos negar que el batacazo en Euskadi es llamativo. Por un lado, hay factores que nos afectan de manera por igual a todos como la digitalización o la falta de lectura.

Desde Juventudes Socialistas de Euskadi el análisis que hacemos es que hay otra parte que ha incidido aún más en esa bajada y es el modelo lingüístico. Lo que tenemos en Euskadi es, en cierta manera, una anomalía en la que la mayoría del alumnado está escolarizado en el modelo D, con lengua vehicular en euskera, a pesar de ser castellanohablante. Hay personas que están estudiando en un idioma que no es su lengua materna y eso tiene un impacto directo en la capacidad para aprender y estudiar.

A su vez, vemos que desde el departamento de Educación del Gobierno vasco se renuncia a facilitar proyectos educativos en los que pueda haber una mayor presencia del otro idioma cooficial como es el castellano que pudiera garantizar el aprendizaje de ambas lenguas. Y el resultado es que no acaban aprendiendo ni euskera, ni castellano. Nosotros queremos que se garantice la capacidad de todo el alumnado vasco de aprender euskera y de conocer el euskera en la misma medida que el castellano. No puede condenarse el éxito educativo del alumnado por priorizar la euskaldunización.

Como ha dicho la propia consejera de Educación, hay que repensar la inmersión lingüística y ser capaces de proponer modelos educativos en los que podamos ajustar el idioma de determinadas materias a la propia realidad sociolingüística del alumnado vasco y de las diferentes comarcas.

¿Confía en que realmente el PNV va a repensar esa idea?

El PNV tiene dos posibilidades, negar el problema y perpetuar esta situación o asumir la realidad y replantear el modelo D. El problema es que se ha hecho del modelo D una extensión forzada y casi artificial. Desde el departamento de Educación se ha forzado mucho la expansión del modelo D, ahogando incluso la presencia de otros modelos educativos en muchos centros y ahora se están dando de bruces con lo que eso está provocando.

Nosotros vamos a trabajar en la línea de empujar al PNV a que se replantee la actual situación a nivel lingüístico que tenemos en la educación y se camine hacia que los propios centros educativos puedan implantar modelos en los que se pueda estudiar en euskera, en castellano y en inglés.

El PNV tendrá que decidir si quiere perpetuar esta situación y caer en la dinámica que le marca EH Bildu, que es la de seguir apostando por el modelo de inmersión lingüística a pesar de los resultados dramáticos.

No puede condenarse el éxito educativo del alumnado por priorizar la euskaldunización

Sobre la mesa está la negociación a tres del nuevo estatus. Andueza ha sido claro y ha dicho que el PSE solo apoyará un nuevo Estatuto que sea constitucional…

Que haya fuerzas políticas nacionalistas que pretendan plantear incluir en el nuevo Estatuto cuestiones que son claramente anticonstitucionales y que no tienen encaje legal en nuestro ordenamiento jurídico, para nosotros es una línea roja. Este nuevo Estatuto no va a hablar de ese mal llamado derecho a decidir porque realmente lo que esconde es un derecho de autodeterminación o de secesión. El nacionalismo va a tener que decidir si realmente quiere que tengamos un nuevo Estatuto de autonomía adecuado al siglo XXI o si quiere entrar en una dinámica de choque y de división dentro de la propia sociedad vasca, sabiendo, además, que no va a pasar el filtro del Congreso de los Diputados.

Me preocupan determinados mensajes que lanzan PNV y EH Bildu porque recuerdan un poco el camino que adoptó Cataluña hace unos años con el procés. Queremos renovar el Estatuto, pero no que se convierta en un arma de confrontación con el que los nacionalistas quieren desarrollar su proyecto político de construcción nacional y poder profundizar en una especie de situación de ruptura con España.

Gabriel Arrúe, Secretario General de Juventudes Socialistas de Euskadi, durante la entrevista Victoria Fernández

Desde junio de 2025 eres diputado por Bizkaia en el Congreso de los Diputados. ¿Qué cambios nota entre la política vasca y la de Madrid?

Es evidente que en Euskadi tenemos una cierta estabilidad que, por cierto, es fruto del papel que tiene el PSOE en la política vasca.

La situación en Madrid es más complicada, esa complejidad actual y, sobre todo, el hecho de que el Partido Popular y Vox estén en una dinámica de acoso y derribo al Gobierno de Pedro Sánchez nos ha llevado a que suban los decibelios de beligerancia, de agresividad, de violencia verbal. Lo vemos todas las semanas en el Congreso de los Diputados y, por desgracia, esos discursos incendiarios están calando en parte de la ciudadanía.

En Madrid no se ha llegado al punto que se vivió en Euskadi aquí durante los tiempos del terrorismo, tiempos en los que también el entorno social de ETA generaba una situación invivible en Euskadi e irrespirable.Pero sí que es verdad que, en ocasiones, hay ciertas dinámicas que recuerdan un poco a esa confrontación y todo viene, en el fondo, de una incapacidad para asumir los resultados electorales que hubo en las generales del 2023, que terminó en la conformación de un gobierno progresista.

PP y Vox están un poco alentando esa confrontación y está adquiriendo unos tintes un poco peligrosos, sobre todo por la posibilidad de que en España haya un poco esa crispación a nivel social y esto va a provocar el crecimiento de opciones extremas y eso está reforzando a Vox porque cuando el Partido Popular, de manera irresponsable, provoca que exista esa sensación de que 'todo vale para tumbar al Gobierno', no se dan cuenta de que están empujando a parte de la ciudadanía y a sus propios electores hacia la opción más radical.

¿Cuándo se celebrarán las elecciones generales?

Me ciño a lo que ha dicho el presidente del Gobierno. Creo que serán en 2027, eso es evidente. Entiendo que quizás puede haber ciertos adelantos técnicos para evitar que caigan en periodo estival.

Más allá de eso, estamos atravesando un momento tan complicado a nivel político con numerosas frentes abiertos, con tantas cuestiones encima de la mesa que espero y deseo que podamos alargar el máximo tiempo la legislatura porque la garantía de poder mejorar la situación política que atraviesa España es que haya un gobierno progresista.

El próximo voto tiene que ser la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, así que espero que contemos con ellos lo antes posible porque son la herramienta económica que pueden hacer posible la materilización de las políticas progresistas.