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Las elecciones del 29 de noviembre pueden traer a España un cambio de ciclo o, por el contrario, un continuismo político con Pedro Sánchez a la cabeza.

No hay duda de que la economía, la inmigración y, sobre todo, la vivienda tendrán un peso importante en la campaña electoral.

Tampoco hay duda de que, más allá de los grandes partidos nacionales, otras formaciones como las catalanas y las vascas pueden ser decisivas a la hora de investir a un candidato u a otro, si ninguno de los dos bloques obtiene por sí solo los votos suficientes para formar gobierno.

De hecho, en las pasadas elecciones generales de 2023, fuerzas como ERC, Junts, PNV y EH Bildu fueron determinantes para que Pedro Sánchez llegase a La Moncloa.

Sin embargo, en esta ocasión, Junts ya ha descartado volver a investir a Sánchez porque han salido "muy escaldados". Por lo tanto, el PSOE ya no podrá contar con los de Puigdemont y tendrá que tratar de atar los apoyos, entre otros, de PNV y Bildu.

Algo que parece que así será, según las posiciones de ambos partidos vascos. Otro asunto será a cambio de qué.

Hacer las cuentas

Pero habrá que ver si los números dan. En las pasadas generales, el PNV obtuvo cinco diputados —uno menos— y Bildu ganó uno hasta alcanzar los seis y marcar su mejor resultado desde 2011.

Para las generales se eligen 18 diputados para el Congreso, en proporción a la población de cada provincia: ocho escaños (Bizkaia), seis escaños (Gipuzkoa) y cuatro escaños (Álava).

Bizkaia es el tradicional feudo del PNV, aunque Bildu tratará de ganar fuerza, mientras que en Gipuzkoa aspira a mantener la primera posición.

Álava, como ya lo fue en 2023, suele ser la provincia con el reparto más ajustado y la distancia de votos para arrebatarle el escaño a otro partido o para asegurarlo es pequeña.

Por lo tanto, será crucial el número de diputados que consiga cada fuerza vasca porque de ello dependerá que Pedro Sánchez pueda ser reelegido presidente, más aún teniendo en cuenta que no podrá contar con los votos de Junts.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe a la portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua Javier Lizón EFE

¿A cambio de qué?

El supuesto apoyo de PNV y Bildu a Sánchez no será una carta en blanco. Y, aunque ambos tienen ciertos puntos en común, cada uno negociaría distintos asuntos.

Por una parte, el PNV —que habrá visto probablemente sin cumplir los cinco traspasos aún pendientes— pediría más autogobierno y volvería a insistir en el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika, un asunto que se está demorando.

Además, también podría sobre la mesa el nuevo estatus con el que los jeltzales buscan, entre otras cosas, el reconocimiento nacional de Euskadi.

Por otra parte, Bildu, además del nuevo estatus y medidas sociales, Bildu empujará en política penitenciaria con respecto a los presos de ETA como progresión de grados o poner fin a las "medidas de excepción".