Cuando las partículas se topan con el escudo magnético de la Tierra, se dirigen hacia un óvalo que envuelve el polo norte magnético. Es ahí donde entran en contacto con las capas superiores de la atmósfera. De esa interacción surge la magia, ya que se desprende una energía que percibimos como auroras boreales.
Todo el mundo ha pensado en verlas alguna vez en la vida, aunque para ello han pensado en acudir a países del norte de Europa. Sin embargo, lo que muy pocos saben es que estas maravillosas obras de arte naturales también pueden verse en un pueblo a 1 hora de Bilbao cuando se dan mejores condiciones atmosféricas: Cueva de la Ojerada, en Cantabria.
Un lugar mágico
Las auroras boreales también se pueden ver en el norte de España cuando se dan las condiciones óptimas, según la revista Viajar. Por ello, esta magazine ha incluido varias zonas de la costa cantábrica donde poder disfrutar de este increíble fenómeno.
Uno de estos lugares, a una hora de la capital vizcaína, es Cueva de la Ojerada, en Ajo, que sobresale por su orientación al mar y un cielo oscuro. Ello permite disfrutar de las mejores auroras boreales cuando sube la actividad geomagnética y el cielo se halla despejado.
La cuenta de TikTok @caye.wildvisuals ha publicado un vídeo en el que se observa la belleza de una aurora boreal leve acompañada de colores suaves.
Este enclave costero se caracteriza por sus enormes aberturas al mar que crean unos marcos perfectos para observar el precioso paisaje. Una formación rocosa enorme creada gracias al paso del tiempo. Un lugar ideal para obtener las mejores panorámicas del mar.
La presencia de estas estructuras, junto con la extensión de la franja costera, permite observa de manera limpia y sin luces artificiales, lo que es clave a la hora de disfrutar de auroras más suaves.
No es lo común poder ser testigos de este increíble fenómeno natural, pero cuando se da la oportunidad, para localizar las auroras boreales se tiene que dar poca contaminación lumínica, campo visual abierto hacia el norte y actividad solar elevada. Motivo por el que en Cantabria, con su apertura al mar y poca iluminación en las zonas de costa, es posible disfrutar de ellas,
