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Atravesado por el río Bidasoa y en la frontera entre Irún y Hendaya, dos hermosos pueblos que pertenecen a Euskadi y al País Vasco francés, se halla una joya única que pertenece a dos países (seis meses al año a España y otros seis meses a Francia): la isla de los Faisanes.

Un pequeño territorio de 7.000 metros cuadrados de belleza natural y el condominio más pequeño del mundo que cuenta con dos dueños al año, como señala la prestigiosa revista Traveler en su artículo La isla que es seis meses española y seis meses francesa. En su día, ambos países acordaron que España gestionaría su administración de febrero a julio y Francia de agosto a enero. 

La isla más curiosa

Ubicado en la desembocadura del río Bidasoa, de este islote se ocupan cada día los consistorios de Irún y de Hendaya. La isla de los Faisanes, nombre derivado de "una mala traducción de la denominación original en euskera" en la época romana (desde entonces se convirtió en Faussans para los franceses y, por último, en Faisans), cuenta con una hermosa pasarela en el río que permite descubrir una isla con "más historia que hectáreas". 

Casi toda su belleza reside en la historia, ya que no contiene gran cosa, pero no deja de atraer a los más curiosos para conocer este desconocido lugar sin faisanes pero con algún que otro animal y donde se encuentra una escalera de piedra que invita a acercarse, árboles y un monolito.  

"Este recuerda que en este lugar se firmó en 1656 el Tratado de Paz de los Pirineos que ponía fin a la larga guerra entre España y Francia que se había iniciado en 1635, la Guerra de los Treinta años. Un ejemplo de negociación diplomática, que se inició un año antes en Lyon y duró '24 conferencias entre Luis Méndez de Haro y Guzmán y el cardenal Jules Mazarino', según explican desde la oficina de turismo de Bidasoa", detalla Traveler.

María Teresa de Austria y el rey Luis XIV de Francia hicieron posible este acuerdo. "De hecho, el encuentro de los monarcas y la entrega de la hija casadera se hizo en la Isla de los Faisanes". 

Aunque lo parezca, no se puede acceder a la isla salvo en momentos puntuales y con permiso, como explica Antonio Manrique de Luna, profesor de Organizaciones Internacionales y de Derecho Internacional Público de la Universidad de Deusto.

"A la isla solo se puede acceder mediante embarcación, nunca hemos observado a nadie en la isla, eso no quita que en un momento puntual, algún piragüista, de los muchos que cursan el río, haya podido desembarcar", apunta.