Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina, los vascos ya están pensando en escapadas cerca de sus casas sin la necesidad de viajar al extranjero. Euskadi guarda lugares que merecen no una, sino varias visitas, como es el caso del Santuario de Arantzazu, en Oñate (Gipuzkoa).
Un emblema de la provincia guipuzcoana y uno de los pioneros del brutalismo en España. Todo un imprescindible para visitar en estas fechas tan especiales y que en su día fue rechazado por el Vaticano debido a unas estatuas, como detalla la revista Viajar en su artículo El santuario brutalista vasco que rechazó el Vaticano: tiene un pórtico de 36 metros de largo, tres torres punzantes y está hecho de hormigón. Sin embargo, hoy ya están a la vista de todos.
Un icono de Gipuzkoa
Este santuario, diseñado en la década de los 50 por los arquitectos Luis Laorga y Francisco Javier Sáenz y construido con la ayuda de los artistas de Eduardo Chillida, Jorge Oteiza, Nestor Basterretxea y Lucio Muñoz, se erige sobre la coqueta localidad de Oñate. Compuesto de tres torres y cientos de pinchos, se trata de una de las joyas más hermosas de la provincia.
Este llamativo conjunto artístico de vanguardia sobre barrancos y en una zona rural, que homenajea a una virgen que, según la leyenda, vio un pastorcillo en el siglo XV, se halla en el barrio de Arantzazu, no muy lejos del núcleo urbano y bajo el Parque Natural de Aizkorri-Aratz. Tal y como explica Turismo Euskadi, los frailes franciscanos vieron este hermoso rincón como un lugar de devoción y peregrinación, así como un "exponente del arte y la cultura".
Debido a que sufrió varios incendios con el paso de los años, se sometió a reformas, pero en la década de los 50 se edificó una basílica nueva y "solemne por su dimensión y empaque". Buscaba expresar el arte moderno, por lo que se convocó un concurso de ideas.
"El proyecto ganador para la realización de la nueva iglesia fue el de Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga, aunque la huella del escultor Jorge Oteiza, autor de las esculturas de los 14 apóstoles de la fachada, está presente en todo el conjunto. Las puertas de hierro son de Eduardo Chillida y las pinturas de Nestor Basterretxea y Lucio Muñoz", apunta.
Desde Arantzazu los amantes de la naturaleza podrán disfrutar de distintos recorridos de montaña que llevan hasta los pastos de Urbia y hasta la magnífica crestería caliza de Aizkorri, entorno natural de "excepción como es el Parque Natural Aizkorri-Aratz".
Justo en el santuario se esconde el Centro de Interpretación del Parque Natural y cerca se pueden acceder a las cuevas de Arrikrutz. Asimismo, se puede realizar el camino entre Loiola y Arantzatzu pasando por la ermita de la Antigua, una pequeña joya con mucho encanto. Todo siguiendo la Ruta de los Tres Templos.
