Una de las cosas por las que Euskadi es tan especial es por sus maravillosos pueblos costeros y medievales de interior. Estas localidades mantienen un valioso patrimonio histórico y natural con calles repletas de un encanto único y monumentos centenarios, así como paisajes que cautivan cada año a cientos de turistas.
Destinos perfectos para descubrir la identidad vasca con plena tranquilidad ya sea cerca del mar o en el interior. Estos fusionan la tradición con la cultura y la gastronomía ofreciendo todo tipo de planes, como Segura, en Álava.
Una joya medieval
Conocida por las procesiones de Semana Santa, que es una tradición trasmitida generación tras generación y por sus nazarenos, soldados romanos y músicos que completan las calles del casco antiguo cada Jueves y Viernes Santo, Segura, situada en la provincia alavesa, se erige como uno de los pueblos medievales más bellos del interior vasco.
Una de las villas del Goierri que merece una visita no solo por su atractivo entorno natural, como explica el portal oficial de Turismo Euskadi, sino por su "casco almendrado y fácil acceso" que permite recorrer la zona fácilmente en un día.
Antaño fue una de las "principales rutas comerciales entre Castilla y la costa", por lo que en la Edad Media se volvió una de las "ciudades más importantes" de Gipuzkoa.
Perfecta para visitar un día soleado de primavera y verano con los seres queridos, la villa permite recorrer su maravilloso casco histórico que todavía mantiene el encanto del pasado.
No hay nadie que no se transporte al Medievo visitando este bello enclave declarado Conjunto Monumental, pues su trazado de forma ovalada conserva en la actualidad decenas de casas solariegas y palacios que "reflejan la grandeza de su pasado".
Entre estos sobresalen los palacios Lardizabal y Jauregui, así como la iglesia-parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico-vasco y con un retablo barroco-rococó calificado como Monumento Histórico-artístico; y las casas Gebara y Ardixarra.
Esta última, que se trata de una vivienda-taller del siglo XVI y aún cuenta con su perfecta estructura de madera, se ha convertido en la sede del Centro de Interpretación Medieval.
Pero este pueblito no se limita únicamente a su patrimonio medieval. Más allá del casco urbano, esconde una naturaleza asombrosa, ya que lo envuelven los montes Aizkorri y Txindoki mientras el "río Oria permanece a su lado".
Cuenta, además, con distintos recorridos que ayudan a conocer el entorno de Segura, como lo es el monte Santa Barbara, el barrio Santa Engracia y la localidad de Zerain.
