Con el verano a la vuelta de la esquina, los vascos se escapan al extranjero, pero también hay quienes desean descubrir auténticas joyas escondidas en Euskadi, donde el turismo se mezcla con la costa, la historia y la gastronomía local.
Pueblos con mucho encanto, cascos antiguos y rincones que se detienen en el tiempo y que llaman la atención frente a los destinos más masificados. Ejemplo de ello es Hondarribia, en Gipuzkoa, destino perfecto que fusiona la esencia medieval con un casco histórico repleto de casas coloridas y una de las ofertas gastronómicas más reconocidas. Pasear por su casco antiguo y comer pintxos frente al puerto o pasear por sus callejuelas empedradas es toda una experiencia.
Un enclave pintoresco
Hondarribia es la villa amurallada "mejor conservada" de Gipuzkoa, según expone la web de Hondarribia Turismo. Un enclave de más de 17.000 vecinos en la actualidad y con un encanto que la vuelve inigualable a ojos de los turistas.
No es de extrañar que los amantes de la historia y de la naturaleza se enamoren de ella cada año gracias a sus preciosas casas coloridas, su puerto y sus históricas calles.
Y es que su casco viejo, al que se llega cruzando la Puerta de Santa María, está declarado Conjunto Monumental, tal y como expone el propio Ayuntamiento de Hondarribia.
Este corresponde "con el antiguo recinto amurallado de la villa" y hoy mantiene una parte de "las murallas y baluartes que lo rodean". Así como las dos puertas que dan a la Plaza Fuerte. Donde se encuentra el casco histórico se ubica el Castillo de Carlos V, al lado de la Plaza de Armas y la Iglesia parroquial, unos imprescindibles de la villa.
Caminando por sus empedradas calles se pueden contemplar edificios históricos, como la Casa Consistorial, la Casa Iriarte, la Casa Ladrón de Guevara, el Palacio Zuloaga o la Casa Casadevante.
En la calle Nagusia uno podrá disfrutar de la iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano, templo de estilo gótico de los siglos XV y XVI. También del Palacio Egiluz o 'Casa de Juana la Loca', pues la leyenda cuenta que se alojó en este lugar la futura reina de Castilla y Felipe el Hermoso.
Los senderistas se toparán con del monte Jaizkibel cerca (considerado el más bonito de Gipuzkoa) y los amantes del mar tendrán el privilegio de disfrutar de la Playa de Hondarribia.
Más allá de toda su belleza plasmada en la naturaleza y en sus edificios, la gastronomía es uno de los puntos fuertes de este curioso lugar, y es que la cata de la mejor gastronomía de la zona, como unos pinchos en la Marina con vistas a la bahía de Txingudi, nunca puede que faltar.
