Con la entrada del verano, los vascos ya están preparando las maletas para viajar al extranjero, mientras que otros priorizan los destinos de la costa vasca para refrescarse y descubrir la historia.
Entre ellos, Mutriku, un coqueto pueblo marinero de Gipuzkoa, es uno de los más buscados por su fusión de tradición pesquera, un casco histórico atractivo y algunas de las piscinas naturales más curiosas del litoral.
Mutriku, la joya costera
Situada en la costa guipuzcoana, Mutriku se erige como un pueblo sobre una pendiente ladera que desciende del monte Arno. Esta coqueta villa, según el portal oficial de Turismo Euskadi, es cuna de los marinos Antonio Gaztañeta y Cosme Damián Churruca.
Mutriku se fundó a inicios del siglo XIII y lo que más cautiva a los amantes de la historia es que todavía guarda su característico trazado medieval y vestigios de sus antiguas murallas.
Comenzamos el recorrido por su casco histórico declarado Conjunto Monumental en la década de los 90 y que sobresale por sus estrechas callejuelas. En este, los turistas podrán disfrutar de un patrimonio arquitectónico único, como hermosos palacios y torres de los siglos XV, XVI y XVII.
Cerca de la plaza principal, presidida por el monumento dedicado a Churruca, uno puede observar las construcciones más relevantes de Mutriku. Desde la iglesia neoclásica de la Asunción, catalogada como Monumento Macional, y la casa consistorial hasta el palacio Galdona. Así como los palacios Zabiel y Montalibet y las casas Gaztañeta y Olazarra.
Más allá de su patrimonio, nadie se puede perder algo que caracteriza a Mutriku, como lo es su puerto, uno de los más antiguos de Gipuzkoa. "Durante años, sus habitantes se han dedicado a la pesca de la ballena y, hoy en día, muchos continúan con la actividad pesquera y sus industrias derivadas", añade el portal de turismo.
Su litoral se considera uno de los "tramos más bellos" de la costa vasca. En bajamar, uno puede disfrutar de un paseo por las Siete playas, desde el puerto de Mutriku hasta la playa de Saturraran, ubicada en el límite con Bizkaia.
Además, esta localidad también sobresale por su hermoso y verde entorno. Los amantes de la naturaleza podrán disfrutar de los barrios Laranga y Galdona, desde donde se obtienen las mejores panorámicas de la montaña y del mar.
"El barrio de Astigarribia, por su parte, guarda un auténtico tesoro: La iglesia de San Andrés (siglo XI), la más antigua de Gipuzkoa, y el barrio de Olatz, situado al interior, es conocido por sus numerosas cuevas y caleros. La belleza del entorno del municipio supone un gran potencial para el desarrollo turístico de la zona", apunta web portal.
