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España guarda auténticos tesoros no tan conocidos y perfectos para visitar en los días más soleados del año. Muchos de estos sobresalen por ser un remanso de paz, su riqueza paisajística y por guardar una gastronomía que invita a disfrutar completamente. Lugares alejados de las grandes urbes y de sus bullicios donde reinan la naturaleza y la tradición, que se encargan de marcar el ritmo.

Un ejemplo de estos lugares es San Marcial del Vino, pequeño rincón de Zamora, que enamoró al portero del Athletic Club y de la selección española, Unai Simón, uno de los nombres más sonados este mundial. Un enclave caracterizado por los viñedos que se ha vuelto uno de los lugares favoritos del guardameta vasco para desconectar.

San Marcial del Vino, el refugio de Simón

Pese a que Simón nació en Álava, en Murgia, la revista Viajar destaca en uno de sus recientes artículos que las raíces del meta vasco se hallan en el pueblo zamorano, a más de 300 kilómetros de Murgia.

San Marcial del Vino se erige como una diminuta localidad de 125 vecinos perteneciente a El Perdigón y en la comarca de la Tierra del Vino. En este lugar creció su padre Daniel, como sus abuelos, Carmen y Juan. Por ello, Simón pasaba sus veranos en este lugar siendo joven.

Rodeado de tranquilidad y viñedos, esta localidad se halla a pocos minutos de Zamora, en un entorno repleto de campos de cereal donde el ritmo tranquilo y la naturaleza hacen su magia.

El pueblo, que guarda una viña que alcanza la encalada de los hogares, cuenta con una historia de siglos de cultivo en el Valle del Campeán. Sin embargo, más allá de su calma destacable y de sus viñedos, sobresalen puntos de interés que merecen una visita.

Lo más destacable de este rinconcito castellano es su puente romano, el Puente del Andaluz, de piedra y que se abre paso sobre el arroyo envuelto en cimientos romanos. Este se incluye en el recorrido de la Vía de la Plata.

Por este lugar han transitado todos, porque es una zona de paso de dos trazados con mucha historia, como la Cañada Real Vizana y la Vía Dalmacia. La primera se encuentra ligada a la Vía de la Plata, que unía Mérida y Astorga.

Por muchos años, en este enclave pararon los arrieros, los peregrinos que iban hacia Santiago y los pastores trashumantes. Caminos que hoy son rutas de senderismo.