Las olas de calor no paran de llegar a Euskadi y, debido a ello, son muchos los vascos los que intentan encontrar refugio, sea como sea, en las playas, en los lagos o en las cascadas. El territorio vasco cuenta con muchas de estas últimas joyas en plena naturaleza.
Un entorno verde que cautiva a los amantes de la naturaleza, pues el País Vasco presume de guardar una belleza natural impresionante y cascadas únicas, como la de Bolintxu, a unos minutos de la capital de Bizkaia, Bilbao.
Conocida como el 'último oasis de Bilbao', esta joya natural crea una hermosa piscina que es de las más importantes de la provincia, según detalla la prestigiosa revista sobre historia y viajes, National Geographic en su artículo Piscinas naturales y pozas para disfrutar del País Vasco más refrescante.
Magia en el bosque
La cascada de Bolintxu, ubicada a menos de siete kilómetros de Bilbao, se halla dentro de un bosque repleto de "robles, fresnos y avellanos por el que serpentea el río Bolintxu, que también da nombre a la cascada".
El agua del río viene de una presa antigua y, al final, forma la piscina natural perfecta para darse un chapuzón después de "una ruta de senderismo por la zona o tras haber alcanzado la cima del monte Pagasarri".
La web de Turismo Vasco en su artículo Bolintxu, ruta familiar en Bilbao señala que se trata de una ruta sencilla y preciosa que permite disfrutar a los amantes de la naturaleza y a los más curiosos de la belleza verde que la rodea. Actualmente existen más de media docena de rutas que recorren el río Bolintxu y diferentes puntos para visitar la cascada de una manera lineal o circular.
Una de ellas es una ruta lineal y muy fácil de realizar cerca del río. La segunda ruta es circular y empieza y concluye en el barrio de Buia, también muy fácil de realizar.
Para visitar únicamente la cascada, la ruta lineal es la más adecuada. Primero encontraremos el punto de partida, que es un pequeño sendero de tierra ubicado entre Buia Errepidea y Seberetxe Bidea, "dos grandes piedras que nos marcan el camino".
La ruta es muy fácil de realizar y "no tiene pérdida". Cuenta con dos caminos: uno cercano al río y otro en la parte alta que "separa un poco el cauce".
Se puede llegar a la cascada a través de estos dos y sin ningún problema. Una vez se alcanza la cascada se debe regresar por el mismo camino o por el que no hemos pasado a la ida. "En cualquier caso, ambos caminos conviven en paralelo separados por unos 10 o 15 metros", dice la web.
