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Euskadi se erige como una de las mejores comunidades donde bañarse por la frescura y la calidad de sus aguas en los días de máximo calor. A lo largo de sus cientos de kilómetros de costa, el litoral vasco despliega desde playas asombrosas y únicas en el mundo hasta calas salvajes y envueltas en acantilados.

Zonas de temperatura suave y pureza, ideales para enfrentar el calor. Sin embargo, hay zonas en Euskadi no tan conocidas y que suponen un auténtico tesoro al estar menos masificadas y ser hermosas, como la playa de la Antilla.

Una desconocida

La playa de la Antilla se halla en el municipio de Orio, en Gipuzkoa y a 10 kilómetros de su capital, San Sebastián. Una localidad rodeada de montañas y popular por diferentes actividades acuáticas.

Orio, situado entre Zarautz y Donosti y que cuenta con la desembocadura del río Oria, guarda esta playa, que se corona como una de las más hermosas de todo el Estado. Se trata de un arenal que fusiona montañas, agua y tranquilidad cerca de los acantilados del monte Kukuarri, nacidos en la desembocadura del mencionado río.

Según explica el portal vasco de turismo, Turismo Euskadi, este precioso arenal se reformó en la década de los 90 y hoy cuenta con 3.500 metros de superficie. Además, cerca se encuentra un parque preparado para el disfrute de los pequeños y tiene un camping y un paseo marítimo.

Desde uno de los costados de la playa emerge un sendero que permite disfrutar de la mejor panorámica del Cantábrico y del pueblo, un paseo de medio kilómetro ideal para los amantes de la naturaleza.

En definitiva, hasta este arenal pueden acudir todos, desde niños hasta adultos. Asimismo, es ideal para los surfistas y aficionados al windsurf o a la pesca, pues su entorno brinda la oportunidad de no solo pasear y pegarse u baño, sino a realizar una visita al Casco Viejo, marcado por años de tradición marinera y gastronomía.

Orio, situado en el litoral guipuzcoano, guarda un legado religioso, cultural y arquitectónico único, como el tesoro de la ermita de San Martín de Tours (a su paso por el Camino de Santiago) o la iglesia de San Nicolás de Bari de estilo barroco y ubicada en la parte antigua.

Su casco antiguo no deja a nadie indiferente, conocido como Goiko Kale, este data del siglo XII y lo forma un laberinto de calles empedradas y empinadas de la Edad Media.

Quien se pase por la localidad, por supuesto, tampoco se puede perder su gastronomía con el pescado y las parrillas como reinas de la calle y de los restaurante. El plato estrella es el besugo al estilo Orio, que enamora a todos los turistas y locales cada año, así como las angulas.