Euskadi es lugar de secretos y auténticos tesoros no tan conocidos. Un lugar donde la magia y el legado histórico se unen para brindar experiencias inigualables a los amantes de la historia.
En algunos enclaves, como en la localidad alavesa de Iruña de Oca, uno se traslada al pasado a través del yacimiento más famoso de Euskadi después de las cuevas de Santimamiñe y gracias a su imponente patrimonio arqueológico.
Uno de ellos es el yacimiento de Iruña-Veleia, auténtica urbe de la época romana que se puede visitar mientras se pasea entre murallas y espacios. Se trata de una ventana abierta para observar cómo era la vida cotidiana de hace unos años.
Los secretos mejor guardados
Situado en la provincia de Álava, Iruña de Oca se corona como uno de los pueblos con un legado histórico asombroso en Euskadi. Un enclave que lo conforman cinco pueblos, como detalla el portal de turismo de Turismo Euskadi. Entre ellos sobresale Nanclares de Oca, con mayor número de servicios y un rico patrimonio.
Esta zona alberga algunas construcciones de interés asombrosas, como la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora y una fuente de 13 caños en la plaza mayor. A las afueras tiene lugar el balneario de Bolen, edificado en 1890 por el madrileño Pablo Fernández, que fue una de las obras más colosales erigidas en suelo alavés.
Cerca del núcleo, uno tendrá la oportunidad de disfrutar de las torres El Encinal, Almoreta y Vayagüen, convertidas en albergues y salas de exposición. Además, nadie se puede perder la visita al puente romano de Trespuentes que atraviesa el río Zadorra. Con 13 arcos de medio punto, este "constituye una de las construcciones más significativas del municipio".
Asimismo, próximo a este, en las inmediaciones de la sierra de Badaya, se hallan las ruinas del Monasterio de Santa Catalina, con un precioso jardín botánico en el que los más curiosos y amantes de la naturaleza podrán observar "cientos de plantas autóctonas así como especies de los lugares más remotos del planeta como Australia o Chile".
En la localidad de Villodas, sin embargo, se encuentra la joya romana mejor guardada y conservada de Euskadi: el Conjunto Arqueológico Monumental de Iruña-Veleia.
Como explica el Ayuntamiento de Iruña de Oca en su web, justo en la zona del yacimiento se han localizado restos de viviendas de planta circular y rectangular que se sustituyeron por construcciones romanas que ocuparon el lugar de Veleia.
Una ocupación que sucedió en el siglo I a.C., cuando las viviendas mantenían una estructura parecida, como el mítico patio rodeado por la casa, dotada de cisterna de hormigón romano.
"El florecimiento de Iruña-Veleiea como ciudad se debió con seguridad a que el territorio alavés fue atravesado por una vía de comunicación principal: una calzada, la comunmente conocida como iter XXXIV y que unía las entonces importantes ciudades de Astorga y Burdeos", apunta el consistorio en base a las deescripciones de algunos itinerarios antiguos, como el llamado de Antonino.
Cuando avanza el siglo I, en plena época Flavia, la villa consigue más brillo gracias a la construcción de casas de lujo y edificios públicos que "debieron configurar un centro urbano acorde con la importancia que había adquirido la ciudad de Iruña".
En el siglo III, en cambio, la superficie urbana se redujo y a finales del siglo se erigieron las murallas que la rodearon y que constituyen la "última gran obra pública realizada en la ciudad".
