El "beatus ille", la clásica alabanza de la vida sencilla en la aldea, ha cobrado fuerza en Euskadi, especialmente en Bizkaia, con la pandemia de coronavirus, al dispararse hasta un 20 por ciento la venta de viviendas en Sopela y Urduliz e incrementarse el padrón en municipios como Bakio o Ibarrangelu, un fenómeno que también se da en Álava y Gipuzkoa aunque no es tan significativo.



En el último año, el padrón de Ibarrangelu, localidad de Urdaibai a la que pertenecen las playas de Laida y Laga, ha aumentado de forma atípica en más de un 11 % su número de habitantes, que supera ya los 620. Su alcalde, Jesús María Ziluaga, atribuye este incremento al empadronamiento de vecinos de otras localidades con segunda residencia en Ibarrangelu.

El primer edil se muestra "contento" con sus nuevos convecinos porque permiten "hacer pueblo, hacer comunidad", pero tampoco oculta que la tendencia tiene un beneficio financiero importante, por el aumento de ayudas económicas de Udalkutxa a los municipios con más habitantes. "Hasta ahora, la ciudad era más cómoda, pero esa comodidad se ha vuelto en contra. Quizás la gente se ha dado cuenta de que estaba viviendo muy rápido. En Ibarrangelu pueden disfrutar de otra forma, pasear por sus playas e ir a trabajar a Bilbao", explica.



Bakio ha ganado en el último año 152 nuevos habitantes, lo que eleva su censo a los 2.814 residentes, gracias en buena parte a los empadronamientos de personas que mantenían una segunda residencia en esta localidad. "Creo que la pandemia nos esta ayudando a estar más orgullosas de vivir donde vivimos y de lo que nuestro territorio nos aporta", se sincera su alcaldesa, Amets Jauregizar.

La primer edil recuerda que cerca de un 60 % de las viviendas de Bakio corresponden a segundas residencias, en las que algunas familias han fijado ahora su hogar permanente para "vivir de una forma más tranquila la pandemia". "Una vez que se estabilice la situación y vayamos saliendo del túnel veremos si la decisión de cambiar de domicilio responde a razones coyunturales o a un cambio de prioridades", advierte.

Tranquilidad rural

Entre las familias que han optado por dejar Bilbao y trasladarse definitivamente a su segunda residencia en Bakio figura la de Germán, quien antes del confinamiento se mudó con su pareja y su hijo a una casa familiar con un pequeño jardín en esta localidad costera. Germán confiesa que sobre todo disfrutan de ver crecer al niño en el ambiente tranquilo de Bakio, donde acuden en bicicleta al colegio y mantienen un "contacto continuo con la naturaleza", gracias a su playa y monte.



"El comienzo de la pandemia fue el detonante para probar y tras un periodo de adaptación decidimos cambiar de una manera definitiva. Aunque nos gusta Bilbao, ahora mismo los alicientes que te puede ofrecer una ciudad no responden a nuestras necesidades reales", cuenta. Este vizcaíno, que continúa cada día desplazándose a Bilbao para trabajar, no oculta que los casi treinta kilómetros del trayecto de regreso a casa se hacen "un poco más duros", incluso "eternos", tras un día largo de trabajo. "Afortunadamente, los horarios que tenemos no coinciden con atascos, por lo que los desplazamientos son bastante fluidos. Si no, estoy seguro que no me gustaría tanto esta forma de vida", admite.

El valor de vivir en un entorno rural

El alcalde de Orozko, Pedro María Intxaurraga, tiene claro por qué en su municipio se han doblado en el último año las solicitudes de licencias de construcción o reforma de caseríos, hasta las ocho recibidas desde el inicio de la epidemia. "Ahora nos hemos dado cuenta del valor que tiene vivir en un entorno rural", confiesa Intxaurraga, antes de recalcar la importancia que tiene poder disfrutar de los parajes de un municipio enclavado en el parque natural del Gorbea.



El confinamiento ha aumentado el interés por estancias y amplias terrazas, hasta el punto de que la empresa Neinor Homes ha visto disparada hasta en un 20 % la venta de viviendas en municipios como Sopela y Urduliz, cuyo alcalde, Javier Bilbao, ha declinado hacer declaraciones sobre este asunto y facilitar datos sobre el aumento del padrón municipal. En Urduliz, esta promotora mantiene a la venta 265 viviendas repartidas en seis edificios distintos, y otras 70 en la localidad de Sopela.

Viviendas con más espacio

Representantes de esta empresa cuentan que la pandemia de coronavirus ha diezmado el interés por las ubicaciones céntricas. "Se valora más una vivienda que cumpla todos los requisitos de los nuevos hábitos de vida, entre los que prima el espacio, la luminosidad y la comodidad frente a la ubicación. Se nos han disparado las búsquedas de viviendas a las afueras", revelan.



Fuentes del sector inmobiliario de la comarca de Uribe Costa han destacado el importante incremento de los precios experimentado tras el confinamiento tanto de viviendas en venta como en alquiler en los municipios de la zona (Sopela, Plentzia, Berango y Urduliz), que se encuentran comunicados por el metro con Bilbao. "Se vende todo lo que se construye, que es mucho", han precisado, antes de añadir que la covid-19 ha avivado también la compra de viviendas como segunda residencia en la zona, en muchos casos como inversión y para alquilar.

Álava, menor impacto

En Álava no se ha detectado un traslado significativo de residentes en Vitoria a pequeñas localidades del territorio como consecuencia de la pandemia. Varias inmobiliarias han explicado que en los últimos meses ha habido un incremento de compra de viviendas en concejos o juntas administrativas de la periferia de la capital alavesa que pertenecen a Vitoria, como Armentia, Aretxabaleta y Lasarte, donde se están construyendo promociones de pisos. Por lo general son personas o familias que carecían de balcón o terraza y han optado por cambiar a una residencia dotada de estos elementos tras la experiencia vivida durante el confinamiento.



En algún municipio alavés como Murgia, donde predominan las casas unifamiliares, sí se ha dado un ligero aumento en el empadronamiento de gente que residía en Bilbao y tenía una segunda vivienda en esta localidad. Ahora, al poder teletrabajar, han decidido trasladarse "aunque tampoco ha sido una avalancha", han señalado fuentes municipales.



En Gipuzkoa, el colegio oficial de agentes de la propiedad inmobiliaria no tiene constancia de que ningún municipio haya visto disparada su demanda de vivienda por efecto directo de la covid-19. No obstante, sí ha constatado un "cambio de tendencia" en las preferencias de los compradores, que priorizan la superficie de las viviendas y la existencia de terrazas frente a otros factores más tradicionales como su ubicación.