La tarea de ser madre y padre hoy en día es más difícil que nunca. Un desafío que requiere atención y adaptación al cambio. De hecho, se empieza a hablar del “síndrome del progenitor quemado”, como la nueva “enfermedad” de los países ricos. Esa que pone de manifiesto el enorme estrés que supone para la mayor parte de los padres la crianza de sus hijos.
Paradójicamente, a pesar de todos los esfuerzos realizados por los padres de esta generación, nos enfrentamos a altas tasas de fracaso escolar, suicidio entre jóvenes, casos graves de acoso escolar, violencia sexual en la infancia, un aumento alarmante de menores con disforia de género y un alarmante etcétera. ¿En qué nos estamos equivocando entonces? ¿Cómo podemos dar un giro a ese inquietante sentimiento de soledad no deseada que está invadiendo la vida de niños y adolescentes, pero también la de sus padres y la de sus abuelos? Y, quizás, la de todos en realidad.
La respuesta la podemos encontrar en ‘Criar con salud mental’, el nuevo libro de María Velasco Ghisleri, psiquiatra licenciada en Medicina y Cirugía y especialista en psicoterapia, que, tras trabajar durante más de dieciséis años como psiquiatra infanto-juvenil en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, se ha convertido en experta en tratar a jóvenes del siglo XXI.

‘Criar con salud mental’ es un libro que cuestiona el modelo de crianza actual y que ofrece consejos para criar a los hijos de forma serena y feliz. En él, su autora, la doctora Velasco, analiza en profundidad las dificultades y los retos que enfrentan los padres y las madres de hoy en día, así como las necesidades y los problemas de los niños y adolescentes.

Realidad de la que habla también en sus publicaciones de TikTok e Instagram y sobre la que nos recuerda que es importante conocer nuestras propias proyecciones y expectativas en la crianza, reconociéndolas para establecer un vínculo seguro con nuestros hijos. Aunque a veces cometamos errores y nos veamos desbordados, es crucial ser conscientes de nuestras acciones y diferenciar las necesidades de nuestros hijos de las nuestras propias.

El libro, que se basa en la evidencia científica, la experiencia clínica y en el amor incondicional que une a las familias, quiere, como explica en su prólogo Lucía Galán, más conocida como Lucía mi pediatra, combatir -desde la experiencia- ese “cualquiera puede dar consejos de salud y de cuidados acerca de los más pequeños y aunque la mayor parte de las veces se dan desde la mejor de las intenciones, en ocasiones, se alejan de la realidad médica, emocional y científica de lo que realmente son los niños y los adolescentes y de cuáles son sus necesidades reales”. Algo en lo que la Dra. Velasco y la Dra. Galán llevan ya casi dos décadas de profesión acompañando a las familias; en sus dramas, pero también en sus logros.

Es importante comprender que las necesidades de nuestros hijos, como el amor, la compañía, la atención y los límites, son invisibles pero fundamentales. A veces, podemos negar, tergiversar o ignorar estas necesidades por motivos personales y narcisistas, alejándonos de su verdadero bienestar. Respetar el espacio y el tiempo de nuestros hijos sin invadirlos con nuestras luchas ideológicas. Debemos permitirles oscilar, reflexionar y experimentar su infancia y su adolescencia, sin las presiones ni interpretaciones adultas que tanto les interfieren y condicionan.

La sociedad ha de tomar conciencia de la importancia de invertir en la salud mental, la prevención y la eliminación de dinámicas violentas y desadaptadas que afectan a los jóvenes y los menores. Aprender a gestionar el sufrimiento desde la infancia -impactada por un creciente ciberacoso, por una violencia escolar o por una incapacidad de afrontar la frustración- y adaptar las exigencias sociales a las necesidades de los niños. Todo ello, son aspectos esenciales para su bienestar.

Por todo ello “este libro que se convertirá en una guía imprescindible para ayudar a padres y madres a entender mejor a sus hijos, a cuidar de su salud mental y a fomentar su felicidad. Lo que, siempre, buscan todos los padres” afirma la psiquiatra Marian Rojas.