Los vecinos del barrio vizcaíno de El Roble (Portugalete, Bizkaia) no pueden más. Están hartos. Tras más de 30 años de espera para su realojo en esta zona con problemas urbanísticos, las 30 familias del barrio verán la luz con la aprobación definitiva del Plan Especial del sector Sunc-1, que les garantiza el traslado.
Un proceso muy largo y complejo que les ha hecho perder la confianza, pues esta área del municipio de Portugalete se quedó, en 1991, fuera de ordenación. Año en el que les prometieron un realojo en nuevas viviendas de El Roble.
Sin embargo, se ha prolongado el traslado debido a la judicialización de este proyecto. Trabajos que iban a comenzar, supuestamente, en 2016. Será el próximo año cuando comiencen, finalmente, con la construcción de los hogares.
La desconfianza de los vecinos
Uno de los vecinos, Joseba, ha confirmado para el medio Deia, en su artículo “No nos lo creeremos hasta que veamos a las máquinas trabajando”, que se encuentran muy "asqueados". Estos vecinos no han podido ni modernizar sus hogares y ello ha tenido un gran impacto en su calidad de vida.
Asimismo, se encuentran inseguros en una zona en la que ha habido incendios en un pabellón abandonado, robos o suciedad. Los vecinos han lamentado que, cualquier día, los incendios harán que el barrio salga "ardiendo".
Este plan pretende impulsar la construcción de 79 viviendas públicas, que se encontrarían alrededor de las casas de la calle Federico Martínez, en San Cristóbal. El Gobierno Vasco, quien desarrolla el plan, destinará más de 3.250 metros cuadrados de suelo público al alojamiento dotacional y más de 6.000 metros cuadrados para zonas verdes y zonas libres.
Un plan que acumula años de obstáculos y recursos judiciales, entre otros, y cuyo origen se remonta a finales de los 90. En aquel entonces, Federico Martínez y El Roble, que son dos barrios colindantes, se quedaron fuera del planteamiento urbano. El primero consiguió regularizar la situación, mientras que para el segundo se acordó un realojo que aún no se ha hecho efectivo.
En el año 2016 se concedió la licencia de obra, sin embargo, el primer núcleo de viviendas se opuso al proyecto después de considerar que quedarían muy cercanos a las nuevas construcciones. Han sido muchos años de reclamaciones. Después de estas, se ha ampliado la distancia entre dos bloques poniendo fin al conflicto vecinal.
