Karlos Arguiñano es uno de los chefs más queridos del panorama televisivo español. Conocido por sus trucos, consejos y sus económicos y sencillos menús adaptados a los bolsillos y gustos de todos, tiene a la audiencia enamorada gracias a su cercanía y su humor. Pero no todo es de color rosa en su vida, también ha pasado por momentos difíciles o sustos.
Durante uno de sus recientes programas, el vasco compartió con su público que, antes de ir a la grabación, se llevó un gran susto mientras tomaba un café en una cafetería de la localidad guipuzcoana de Zarautz.
El susto de su vida
Mientras el chef se encontraba con sus amigos en una de las cafeterías de Zarautz, su hijo Martín y su nieta Aitana entraron al establecimiento para saludarlo. "Yo estaba sentado. He ido a darle un beso a mi nieta", empezó el cocinero.
Para darle un abrazo, Arguiñano tuvo que inclinar la silla, lo que hizo que se resbalasen las patas y se cayera al suelo. Su hijo y su nieta se quedaron sorprendidos. "Todo el mundo echándome una mano para levantarme", expresó el chef. "Estoy como para ir a 'El Desafío'", bromeó mientras se refería al programa de Antena 3 en el que un grupo de famosos se enfrenta a pruebas difíciles semanalmente para volverse los mejores.
Tras 38 años de trayectoria detrás de las cámaras, cientos de visitas a su restaurante Karlos Arguiñano (que se ha vuelto uno de los favoritos de los vascos), decenas de ventas de sus libros y, sobre todo, mucha audiencia acumulada en televisión, el chef ya ha pensado en su jubilación. Aunque no tiene prisa.
Se inició en el mundo de la cocina con tan solo ocho años y, desde entonces, no ha parado. Arguiñano lleva años tras las cámaras y la gastronomía se ha vuelto parte de su vida, por ello le cuesta tanto dejarlo. En uno de sus recientes programas de su canal Cocina Abierta de Antena 3, no dudó en hablar sobre la jubilación, aunque de momento ha asegurado que quiere esperar un poquito más pese a sus 77 años de edad.
"Estoy en el final de mi carrera, que no sé lo que va a durar", comentaba mientras preparaba uno de sus platos. Matizó que eso no quería decir que se jubilará de manera inmediata: "Dos, tres o cinco años. No lo sé todavía. Pero no estoy acabado, ni mucho menos. Estoy fresco, tampoco voy a decir como una lechuga... como una acelga".
