Bilbao está siendo cada vez más sepultada por los nuevos cafés de especialidad, algo que genera crítica entre los bilbaínos, pues son muchos los que no están dispuestos a dejarse más de tres euros en un café.
Asimismo, hoy son estos locales los que transforman los comercios de la villa, sobre todo en zonas céntricas y barrios gentrificados, pues cada apertura desplaza a aquellos comercios de toda la vida, dejando sin cafeterías más económicas a los vecinos de siempre.
En cambio, los defensores de este tipo de café se centran en la calidad del producto y el mimo a la hora de preparar los cafés. Con estos argumentos intentan justificar los precios que no convencen a todos los clientes.
Precios cada vez más elevados
No todos están dispuestos a dejarse una gran cantidad de dinero en tomarse un café. Sin embargo, para Nacho Iruarrizaga, de Barista's Club, expone para Deia, en su artículo Un café con leche a partir de 3,5 euros: ¿vale lo que cuesta?, que el café especialidad "no es necesariamente mucho más caro que el comercial".
"Como los tostadores de especialidad son empresas pequeñitas, no te pueden dar un servicio como las grandes, con lo cual te tienes que comprar tú la máquina de café o las tazas", explica y añade que las cafeteras pueden llegar a costar entre 12.000 y 15.000 euros.
"Lo tienes que amortizar cobrando el café un poco más caro. No es tanto el precio del café en sí, sino todo lo que conlleva la producción: el coste agregado de todo lo que la gente no ve", apunta para el medio y explica que todo lo que se sirve, en su caso, debe ser de gran calidad, como las tazas, que no bajan de 10 euros.
Por su parte, el responsable de Kafic, Álvaro Martínez, señala para Deia otras razones con respecto al alto precio del café en la ciudad. Una de estas es el consumo de buenos ingredientes a la hora de elaborarlo.
"Cuando entra una persona a un coffee shop y pide un café tienes que utilizar 18 gramos, cuando en un café normal se utilizan 8 gramos. El coste se duplica", subraya.
Sin embargo, admite que el café de especialidad es de mayor calidad, pero expresa que ello no justifica un precio tan elevado. "¿Qué diferencia hay entre un 100% arábica, que es un café de alta calidad, a un café de especialidad? La única diferencia es que si compras un kilo de 100% arábica dentro puedes tener defecto".
"Es como un paquete de pipas: a veces, hay tres o cuatro podridas aunque de aspecto, por fuera, estén bien". Explica que el café de especialidad sobresale por no ser defectuoso porque la selección de los granos se realiza a mano.
