Hay algunos productos vegetales que, debido a ciertas condiciones o factores, se encuentran en peligro de extinción, como es el caso del cardo. Una hortaliza muy querida en nuestro país a la hora de elaborar distintas recetas.
Yeray, frutero en la frutería Alfaro en la calle Zamakola, 47 de Bilbao, ha explicado en su reciente vídeo de TikTok (@fruterodebarrio en la red social), por qué este alimento se enfrenta hoy día a la desaparición.
Una hortaliza en peligro
Sosteniendo un cardo y una acelga en sus manos, el joven frutero expresa que ambos terminarán más "pronto que tarde desapareciendo de la venta al público". Ello se debe, añade, a que "cada vez se venden menos".
El cardo, que vende a 1,99 euros la unidad, es un "producto que cada vez se vende menos porque la gente joven no lo conoce, la gente mayor sí, pero no tiene ganas de trabajarlo", asegura. La comunidad que sí lo adquiere es la árabe.
Por otro lado, la nabiza, a 1,89 euros, es otro alimento que Yeray cree que se extinguirá. "La comunidad gallega lo conoce para hacer potaje gallego, cocido, ensaladas... Productos que cada vez se plantan menos y que se consumen menos".
Lo mismo ocurre con las espinacas. "La gente joven está acostumbrada a verlas en las bolsas de los supermercados y en fresco terminarán desapareciendo porque no se venden". También con las acelgas, que expresa que los clientes solo compran unas pocas hojas y, por lo tanto, se pone malo pronto. "Ya veremos qué comeremos en un futuro", lamenta mientras se dirige al cámara.
Producto rico en agua y fibra y con aportes significativos de potasio y calcio, el cardo es muy usado en la gastronomía, sobre todo, aragonesa. Sin embargo, lleva en peligro de extinción desde hace unos años, no solo porque apenas se vende, como apunta Yeray, sino porque el cultivo está sufriendo un estancamiento.
La Asociación de Agricultores de Euskal Herria señaló hace unos años en un artículo que con el paso del tiempo se ha reducido ligeramente el cultivo y la producción de cardo en Navarra.
"El cultivo de cardo se redujo ligeramente en Navarra, lo que provocó también un descenso en la producción, que fue algo inferior a las 10.896 toneladas que se recogieron hace dos años, 9.000 de ellas se destinaron a conserva y el resto a venta en fresco".
La campaña, además, estuvo condicionada por la humedad de otoño y la presencia del pulgón que se ha vuelto "la principal amenaza por los muchos ataques de esta plaga registrados en algunas parcelas, con daños importantes y bajada notable en la productividad".
